Diario Sur

Coro de la iglesia Santa María la Mayor, donde Miguel Sánchez Ruiz dejó magníficas pinceladas de su arte.
Coro de la iglesia Santa María la Mayor, donde Miguel Sánchez Ruiz dejó magníficas pinceladas de su arte.

TALLISTAS E IMAGINEROS RONDEÑOS: MIGUEL SÁNCHEZ RUIZ

  • El Centro Benéfico Docente de Industrias Artísticas de Ronda aportó artistas rondeños de buena fama al panorama de la talla e imaginería andaluza y, por ende, nacional. Tal es el caso de Miguel Sánchez Ruiz, quizá el de más valor y el de menos reconocimiento, debido probablemente a la modestia con la que en todo momento envolvió su sobresaliente labor

El Centro Benéfico Docente de Industrias Artísticas de Ronda, por otro nombre más ampuloso, Sociedad de Fomento de Industrias Clásicas y Escuelas de Artes y Oficios de Alfonso XIII, que funcionó desde 1916 hasta 1933, aportó artistas rondeños de buena fama al panorama de la talla e imaginería andaluza y, por ende, nacional.

Sea, tal vez, Miguel Sánchez Ruiz el de más valor y el de menos reconocimiento, debido, entendemos, a la modestia con la que en todo momento envolvió su sobresaliente labor, sin más pretensiones que la ejemplar de volcar toda su destreza y conocimiento en lo que salía de sus manos.

Epígono sobresaliente del granadino Santiago Hernández, a cuya enseñanza acudió, en el centro de la duquesa de Parcent, como alumno aventajado, no por un trabajo sino por varios, y más de uno se nos escapa, hemos de resaltar su figura, a la que ya solo merece loar por la preciada restauración de la sillería del coro renacentista de Santa María la Mayor, de madera tallada con figuras de santos en los respaldos. Obra suya en Ronda es, igualmente, el Vía Crucis de la iglesia del Socorro, así como, también, y desgraciadamente desaparecido, un púlpito en el convento de las Franciscanas, destruido por una posterior reforma en la iglesia.

En cualquier forma, su labor traspasa los límites locales, para situarse en Málaga, en su Catedral, una parte fundamental de su obra, con importantes trabajos, entre otros, de su autoría: la restauración de la capilla de San Rafael, en compañía del pintor Luis Ramos, o la cubierta en madera de su púlpito.

En la vecina y serrana Ubrique queda testimonio material de su arte en la parroquia de Nuestra Señora de la O, siendo autor de la imagen de Nuestro Padre Jesús, realizada por el rondeño en 1960. Sin duda, como decíamos, más de una obra suya se halla en manos particulares o fuera de nuestro país, aunque nos parece que todo lo referido es bastante para dejar constancia aquí de su relevancia como creador y artista, no fáciles de olvidar y sí de recrear visitando templos tan emblemáticos como nuestra Iglesia Mayor o, en la capital, su Catedral.

Algún reconocimiento que no fueran estas líneas, una placa en la casa que habitó en calle Nueva, o el nombre de alguna calle, bien que se lo merece. Se asombra uno al respecto que algunas calles, por ejemplo, lleven el nombre de personas que en vida no hicieron más méritos que pasear su pronunciado abdomen y humeantes puros, sin descanso, eso sí, por nuestras vías principales.