Diario Sur

Una cuerda incendiada marcó el tiempo del que dispuso. :: v. m.
Una cuerda incendiada marcó el tiempo del que dispuso. :: v. m.

El escapista Víctor Cerro suma el Tajo de Ronda a sus escenarios de magia extrema

  • El extremeño consigue quitarse una camisa de fuerza, colgado de una grúa a más de 90 metros y amenazado por una estructura con pinchos

Él dice que sintió paz y tranquilidad pero las decenas de personas que se agolparon en el entorno del Puente Nuevo sobre el Tajo de Ronda para ser testigos de su hazaña, todo lo contrario. A mil por hora fue el corazón de más de un rondeño y visitante que presenció el último espectáculo de magia extrema del escapista e ilusionista Víctor Cerro. El extremeño, único en el mundo con dos récords de magia extrema, por permanecer más de dos horas en un sarcófago de hielo de una tonelada y media y casi 18 minutos en un horno de gas encendido, hizo ayer del municipio la capital de la magia, con su show que se enmarcó en el I Festival de Magia de Andalucía 'Ciudad de Ronda' que alcanzará su recta final este fin de semana (la programación, en Facebook, Ronda Ciudad Mágica). El evento está organizado por la concejalía de Turismo del Ayuntamiento de la ciudad del Tajo, que encabeza la edil Isabel Barriga, y por los magos locales Fran Qué y Luigi.

A las 18.00 horas, Cerro comenzó a realizar las pruebas que le llevaron a conseguir su reto ante la mirada atónita del público que en dicho espacio emblemático de Ronda se concentró y que se mantuvo en silencio durante el tiempo que éste duró. Se quitó una camisa de fuerza antes de que se quemase una cuerda que mantenía abierta una estructura metálica con pinchos, colgado boca abajo con unos grilletes de una grúa a unos 90 metros de altura, en la famosa garganta. En menos de dos minutos logró lanzarse al vacío y realizar puenting gracias a la ayuda de la empresa de deportes de aventura Sport Mountain. Inmediatamente después, la estructura se cerró de forma fulminante. «He tenido mucha suerte, ya que no ha hecho nada de viento... entonces la cuerda se hubiera quemado antes», relató Cerro pocos minutos después de salir victorioso de su locura para la que ha entrenado en el puente de hierro del río Jerte, un antiguo puente ferroviario que ya no se utiliza, con más de 50 metros de altura, situado a pocos kilómetros de Plasencia.

«Ha habido algún problema hoy (por ayer), puesto que una de las cinchas de atrás me ha dificultado el reto. Además, he tenido problemas con el arnés, como ya había sucedido en los entrenamientos. Sabía que iba a pasarme eso», explicó Cerro, aún con el subidón que le reportó su éxito, entre los aplausos de sus admiradores en el Puente Nuevo, los Jardines de Cuenca y el terraza del hotel y restaurante Don Miguel. «El miedo desaparece cuando estás ahí», añadió.

Próximos retos

Cerro se ha marcado el objetivo de convertir monumentos de España en escenarios de su megamagia. Así, ya lo ha hecho con un espectáculo de escapismo en la plaza del Obradorio, en coche en las murallas de Lugo, en el Convento de San Francisco de Cuéllar, de forma acuática, y con fakirismo en las murallas de Ávila, entre otros. Desde ayer el Tajo de Ronda forma parte de sus conquistas. Sobre los próximos retos, dijo: «Tengo cuatro pendientes pero no puedo anunciarlos porque no estoy seguro de que pueda hacerlos».