Diario Sur

Javier es ya uno más en el colegio

Javier ya acude al colegio durante el horario completo. :: sur
Javier ya acude al colegio durante el horario completo. :: sur
  • El niño al que pusieron un monitor por su enfermedad se integra en las clases

javier lara

Después de varias movilizaciones, reuniones con la Delegación de Educación y una recogida de firmas que superó los 36.800 apoyos cuando el municipio de Campilos no llega a los 9.000 habitantes, Javier Godoy, un niño de 3 años que sufre un Síndrome Nefrótico Congénito Finlandés inició las clases con una monitora que lo atendiera el pasado 5 de octubre. Tras un proceso de adaptación, esta semana ha comenzado ya a ir al colegio Manzano Jiménez durante la jornada escolar completa de 9 de la mañana a 2 de la tarde, una vez que se ha conseguido su plena integración.

«Estamos muy contentos porque ya ha empezado a ir todo el horario completo, hemos estado dos semanas en adaptación y he ido enseñando a la monitora, que viene a diario desde Málaga, para que le diese a Javier las atenciones que necesita y todo está saliendo bien», explica Carmen Navarro, madre de Javier.

El alumno despierta cada día con ganas de ir al colegio y reconoce que ya tiene muchos amigos. «Me dice cada día que ha hecho amiguitos, cada día me habla de algún nombre, Alejandro, Aitor... está muy ilusionado», indica Navarro.

Después de que no se destinara a principio de curso, la Junta de Andalucía, a través de la Delegación Territorial de Educación, terminó anunciando el 30 de septiembre que un profesional técnico de Integración Social se incorporaría al CEIP Manzano Jiménez de Campillos para atender al menor.

La delegada de Educación, Patricia Alba, mantuvo un encuentro con la familia del pequeño después de analizar durante el mes de septiembre la situación de Javier y «actualizar sus necesidades y las variaciones que se hubieran producido desde la emisión del dictamen en el mes de marzo». El material adaptado necesario para atender a Javier sí fue proporcionado con anterioridad. En la reunión, Javier le dijo personalmente a la delegada «yo quiero ir al colegio» y ella le respondió que iría.

No obstante, en otra reunión previa con coordinadoras de áreas, la familia aseguraba que no se garantizaba la atención por parte de un monitor que se centrara en Javier.

La enfermedad obliga a Javier Godoy a tomar medicación y a recibir diálisis todas las noches. «Gracias a esta diálisis ha conseguido andar, pero siempre necesita ayuda para sostenerse, ya que por culpa de su enfermedad no tiene la musculatura muy desarrollada», explica Carmen Navarro.

La necesidad de la monitora se basa en diferentes atenciones que debe recibir Javier. Por un lado, necesita que le introduzcan agua por una sonda para que no se deshidrate. Además, tiene tendencia a vomitar con mucha facilidad, por lo que es importante pararle el biberón que toma durante 30 minutos y cambiarle de ropa. En cuanto a la psicomotricidad, no tiene ni fuerza ni musculatura. «No tiene desarrollados los reflejos ni la estabilidad y hay que estar pendiente de él por si se cae o para ayudarle a subir escaleras», indica la madre. Javier además toma Sintrom, por lo que cuando sufre una caída hay que actuar con extrema rapidez, ponerle hielo o llevarlo rápidamente al hospital por la aparición de hematomas. Además, necesita cambios de pañal, ya que no es capaz de controlar los esfínteres y aún no se le puede educar para la retirada del pañal porque puede ser perjudicial para su enfermedad.

Necesidad de trasplante

Javier Godoy consiguió ganar la batalla para ir cada día al colegio con sus necesidades cubiertas, pero aún tiene otro frente importante abierto, ya que el objetivo de la familia es que se pueda recuperar de la enfermedad, para lo que necesita un transplante de riñón. Al tratarse de un caso de gran complejidad, desde la sanidad andaluza se ha derivado al Hospital madrileño de La Paz estando la familia a la espera de que lo llamen para estudiar el caso de Javier y de darse el visto bueno poder entrar en la lista de espera hasta que aparezca un donante de riñón.

«De momento llevamos esperando desde junio, también estamos pendientes de que sus venas mejoren, pero sí, estamos a la espera de que nos llamen», explicó Carmen Navarro, que no obstante agradeció todos los apoyos recibidos para que al menos su hijo ya se haya integrado en el colegio.