Diario Sur

Los alcaldes de Coín y Pizarra se suman a la indignación por la falta de la depuradora

Los dirigentes reivindicaron un nuevo EDAR en los terrenos previstos para su construcción :: i. g.
Los dirigentes reivindicaron un nuevo EDAR en los terrenos previstos para su construcción :: i. g.
  • Fernando Fernández y Félix Lozano coinciden con el regidor de Alhaurín de la Torre en culpar a la Junta por el «abandono general» de la comarca

La problemática de la falta depuración de las aguas residuales en el Valle del Guadalhorce, que han convertido el río en un caudal de aguas fecales con su consiguiente problemática, ya es un asunto de polémica entre los ayuntamientos de la zona y la Junta de Andalucía. A esto se une, además, que el proyecto para construir una estación depuradora en el bajo Guadalhorce, que afecta a los municipios de Álora, Pizarra y Coín, acumula años de retraso y la actuación está paralizada.

El alcalde de Coín, Fernando Fernández, y el de Pizarra, Félix Lozano, así como la diputada de Medio Ambiente, Marina Bravo, siguieron la estela marcada por el regidor de Alhaurín de la Torre, Joaquín Villanova, y calificaron ayer de «irresponsables» las palabras del consejero del Gobierno andaluz, que a su juicio culpa a los ayuntamientos de ralentizar las obras de la depuradora.

Para el alcalde de Coín, esta acusación es «una mentira más de la Junta para no cumplir con sus competencias y seguir discriminando a la comarca del Guadalhorce». El regidor indicó que los ayuntamientos han sido los que han mostrado su compromiso para que este proyecto se ejecute, aprobando en dos ocasiones el convenio que les presentó la Junta y su modificado, en un documento en el que «se comprometían a crear el ente de gestión tres meses antes de la terminación de la obra». «No han construido los colectores ni pagado las indemnizaciones a los propietarios de los terrenos afectados, ni tampoco han dado ni un paso en la obra de la EDAR, así que es una irresponsabilidad culparnos de los retrasos de la construcción a los ayuntamientos», señaló Fernández. El primer edil de Coín recordó que este proyecto se planteó en el año 2003 y que en 2015 se debía estar cumpliendo con el vertido cero. Además, insistió en que todos los ciudadanos del Guadalhorce pagan en su recibo del agua un canon por depuración sin que éstas se reciclen.

En esta misma línea se pronunció el alcalde de Pizarra, que desde la misma parcela en la que se emplaza el proyecto, aseguró que los ayuntamientos «han hecho los deberes», y pidió al consejero que se reúna con los representantes municipales de las localidades afectadas para conocer de primera mano la realidad de esta comarca.

Problemática general

Por su parte, la diputada de Medio Ambiente, Marina Bravo, insistió en el «grave daño ecológico» que se está produciendo en el río Guadalhorce y su desembocadura debido a los vertidos de una población superior a los 100.000 habitantes. «Esta situación podría ser irreparable si se siguen echando las aguas fecales a nuestros ríos y acuíferos», explicó Bravo, que insistió en que la Junta, teniendo la obligación de destinar los fondos europeos que recibe a la construcción de estas infraestructuras, no las realiza y encima sanciona por los vertidos a los ayuntamientos.

En lo que también coincidieron los tres representantes públicos fue en una problemática general de una comarca «que ha tenido que unirse para reivindicar numerosas carencias al Gobierno andaluz. Entre ellas, resaltaron casos como el del hospital, que aún no está abierto al 100%, o la carretera de unión entre Coín y la autovía. Se trata de obras que han llegado después de más de una década de reclamaciones y que ahora se repite en el caso de la construcción de la depuradora. Una de los voces más reconocidas de la sociedad civil del Guadalhorce, la del coordinador de la Plataforma Carreteras del Guadalhorce, Francisco Rueda, se unió ayer a la indignación de los alcaldes y realizó un llamamiento a la ciudadanía para sumarse a las posibles acciones que se vayan planificando.