Diario Sur

El Tempranillo vuelve a morir

Momento de la representación de los sucesos ocurridos en el cortijo Buenavista, ayer en Alameda. :: Javier Lara
Momento de la representación de los sucesos ocurridos en el cortijo Buenavista, ayer en Alameda. :: Javier Lara
  • Alameda recrea por primera vez la caída del bandolero ante numeroso público

Corría el mes de septiembre de 1833. En el Cortijo Buenavista, a dos kilómetros de Alameda, El Barberillo esperaba escondido en una ventana escopeta en mano. A la llegada de la partida de José María El Tempranillo, apretaría el gatillo alcanzando con su disparo al bandolero más famoso de todos los tiempos, sería trasladado hasta la antigua posada San Antonio donde moriría un día después, a los 28 años, pasaría hacer leyenda. Son hechos comprobados históricamente que ayer se escenificaron en Alameda. El municipio malagueño presume de tener la tumba del bandolero documentada históricamente. Fue además apodado como el 'Robin Hood Andaluz', ya que, según la historia, siempre ayudó a las gentes humildes de los pueblos andaluces de aquella época. Durante este fin de semana, precisamente en las fechas de septiembre en las que tuvo lugar su muerte, la localidad está acogiendo su primera recreación historica.

«Estamos ya cansados, pero muy ilusionados por consolidar este proyecto que comienza a andar, muy buena acogida por la gente y buenas sensaciones», explica Manuel Corredera, vicepresidente de la asociación Vida y Muerte de José María El Tempranillo. De hecho, las representaciones han llenado los espacios habilitados frente a la Iglesia Parroquial, lugar donde está el mausoleo del bandolero. Allí, los actores aficionados demostraron estar a la altura del acontecimiento histórico. «No somos profesionales, pero el trabajo se ha multiplicado, merece la pena porque la gente está respondiendo y nos identificamos mucho con esto, Alameda tenía que decir yaalgo acerca del El Tempranillo, somos el único pueblo de España que puede presumir de tener un mausoleo de un bandolero documentado, con toda la historia a nuestro alcance», apunta Corredera.

El día estuvo marcado por el calor, aunque no evitó que se llenara de público el poblado bandolero o el mercado de época, así como la mayoría de bares. «Alameda ha decidido apostar firmemente por este recurso cultural, convirtiéndose en el primer municipio de la comarca y del entorno más próximo en organizar un evento de estas características, apostando por el turismo de sensaciones y con la vocación de mantenerse en el tiempo», señala el alcalde, Juan Lorenzo Pineda, satisfecho y también vestido con ropas bandoleras.

Los actos comenzaron el viernes con el descubrimiento de una placa conmemorativa en el antiguo Parador de San Antonio (calle Granada), lugar originario donde murió 'El Tempranillo', a lo que sucedió la primera representación. Ayer por la mañana tuvo lugar una trabucada y un pasacalles donde las asociaciones culturales de recreaciones históricas procedentes de toda Andalucía, vestidas con trajes de época, participaron en la ofrenda floral en la tumba mausoleo donde reposan los restos del bandolero, posteriormente se iniciaron las escenificaciones de diferentes momentos de la vida del bandolero se sucedieron. Las actividades continuarán hoy domingo.

Fidelidad histórica

Mujeres, hombres y niños de Alameda han colaborado para poner en escena las representaciones de la recreación. Todo se ha desarrollado con rigor histórico por el asesoramiento del cronista local y miembro de la Real Academia de las Artes Nobles de Antequera, José Antonio Rodríguez. A ese rigor histórico se han sumado contar con sus partidas de nacimiento y defunción, el 'cachorrillo', pequeña pistola utilizada por el bandolero, así como su navaja.

Nacido en Lucena,El Tempranillo se crió en Jauja en el seno de una familia de jornaleros. A la edad de 15 años formó una partida de bandoleros y se dedicó a asaltar diligencias y atracar cortijos. Recibió el indulto, por el que se remitía la pena y se extinguió su responsabilidad criminal, de manos de Fernando VII a cambio de que se uniera a las autoridades en la búsqueda y captura de los bandidos como él.