Diario Sur

Las altas temperaturas y la falta de lluvia lastran parte de la campaña de la aceituna aloreña

Se trata de una de las aceitunas más codiciadas en el mercado.
Se trata de una de las aceitunas más codiciadas en el mercado. / I. G.
  • Los responsables del consejo regulador cifran un total de 15.000 toneladas y un volumen de negocio que rondará los 12 millones de euros

Tiempo de ‘verdeo’. La campaña 2016 de uno de los productos más importantes de la comarca del Guadalhorce, la de la aceituna de mesa aloreña, dio comienzo esta semana bajo unas previsiones no demasiado halagüeñas. La que la falta de lluvias y las altas temperaturas de los últimos meses no han sido favorables a la producción de la que es la primera aceituna de mesa con denominación de origen en España. El propio Juan Antonio Berrocal, presidente del Consejo Regulador de la DOP Aceituna Aloreña de Málaga, señalaba esta semana que se presenta una campaña «media y corta, pero con calibre considerable y buena calidad».

El responsable del consejo regulador explicó que se caracterizará por el mantenimiento de una cosecha media de aceituna debido a la adversidad de la climatología durante el presente año, de corta duración, pero con buena calidad y calibre considerable. En total, está prevista una producción aproximada de 15.000 toneladas, entre 2.000 y 2.500 toneladas de aceitunas aderezadas, una producción que abarca una superficie de 17.000 hectáreas de olivar de 19 municipios de la provincia y que aglutina a 20 empresas aderezadoras, un volumen de negocio de 12 millones de euros y alrededor de 4.000 familias relacionadas directamente con el sector.

El ‘verdeo’

Ya es el octavo año que la Aloreña de Málaga vive su campaña amparada bajo una denominación de origen. La aceituna aloreña con DOP se consume en un 40 por ciento en la provincia de Málaga. El resto, se reparte en su consumo entre el norte de España, y países a los que se exporta como Alemania, Estados Unidos o Japón.

La recolección de las aceitunas, conocida como ordeño o ‘verdeo’, sigue siendo totalmente manual. Las cuadrillas recogen las aceitunas a mano y la depositan en los canastos recubiertos de tela de saco, en cubetas o en los ‘macacos’ (cestos que se colocan sobre el pecho de los jornaleros), para evitar que los golpes dañen o estropeen las aceitunas, especialmente delicadas. No en vano, los precios de recolección de este tipo de aceitunas duplican e incluso triplican los de otras variedades ya que es imposible mecanizar el proceso debido a los suelos tan accidentados donde se cultivan los olivares aloreños y a la delicadeza del fruto, que obliga a recolectarlo a mano, como se ha indicado.

Una vez que la aceituna es recogida, bien por familiares (fincas pequeñas) o por jornaleros (fincas más grandes), se transporta a la planta de aderezo en cajas para evitar que se deterioren.