Diario Sur

La campaña de la aloreña comienza hoy con el interrogante de las lluvias

  • Estas aceitunas de mesa, las únicas con denominación de origen protegido, se recogen de manera manual mediante el 'verdeo'

Uno de los productos agrícolas más importantes de la comarca, la aceituna aloreña, comienza esta semana su campaña, y las expectativas están por todo lo alto. Uno de los puntos clave es la recolección del propio fruto, conocida como la técnica del ordeño, que sigue siendo totalmente manual. Tras la recogida, las aceitunas son depositadas en canastos acondicionados para evitar que los golpes dañen o estropeen las aceitunas.

Tras dicha recogida, son transportadas a las industrias de aderezo, y una vez allí, serán clasificadas y calibradas. Posteriormente serán partidas y endulzadas con agua y sal durante el tiempo que determine su forma de elaboración: Verde Fresca, Tradicional o Curada.

Este proceso, cuyo inicio lo marca mañana un acto oficial, está coordinado por un consejo regulador que protege 17.800 hectáreas de olivar de diecinueve términos municipales de la provincia de Málaga, siendo las comarcas del Valle del Guadalhorce y Sierra de las Nieves donde se encuentra la mayor parte de la producción. La diferenciación de esta aceituna viene determinada en parte, por su zona de producción, en la que se puede encontrar el Parque Natural de Sierra de las Nieves (Reserva de la Biosfera) y el Paraje Natural del Desfiladero de Los Gaitanes, estando implicadas más de 4.000 familias en este sector.

La técnica del 'verdeo'

Una de las razones por la que la aceituna aloreña es la única oliva de mesa que posee una denominación de origen protegida en España es el 'verdeo', la técnica de recogida. Se llama así a esta recogida manual, que exige ir seleccionando las aceitunas de mayor calibre y mejor aspecto. La aceituna aloreña es muy sensible a los golpes y se daña fácilmente, y a día de hoy aún no se ha conseguido encontrar un sistema de recolección que permita mecanizar el proceso recolector de esta aceituna. Los productores suele contratar para ello a varias personas, pero la ausencia de lluvia de los últimos meses puede amenazar con reducir la recolección, lo que no permitiría tener tantos trabajadores.