La naturaleza y la historia se abrazan en Cortes, el 'apéndice' de la provincia de Málaga

El pueblo de Cortes de la Frontera, situado en el extremo noroccidental de la provincia de Málaga, es la puerta de entrada a Los Alcornocales.
El pueblo de Cortes de la Frontera, situado en el extremo noroccidental de la provincia de Málaga, es la puerta de entrada a Los Alcornocales. / J.A.
  • Situado entre importantes espacios protegidos, como Los Alcornocales o Grazalema, atesora también un importante legado arquitectónico en su territorio

Solemnes edificios religiosos y civiles, importantes construcciones medievales o incluso una plaza de toros forman parte del importante patrimonio que atesora el pueblo de Cortes de la Frontera.

Esta localidad serrana, que se antoja en el mapa como un apéndice de la provincia de Málaga, suma casi una decena de edificios o rincones que demuestran su importancia a lo largo de los siglos, en un enclave único en Andalucía, entre el Valle del Guadiaro y el parque natural de Los Alcornocales.

Entre las construcciones más espectaculares del pueblo se encuentra la actual sede de la casa consistorial. En la principal plaza del pueblo, que es peatonal, aguarda el espectacular edificio del Ayuntamiento. Su fachada de estilo neoclásico, con diez arcos de medio punto, repartidos en dos plantas, delata su antigüedad, que se corrobora con la fecha que se puede ver en su friso: 1.784. Este imponente inmueble municipal fue mandada a construir por Carlos III.

No es ni mucho menos la única referencia dieciochesca de esta villa. A tan sólo unos pasos de allí se encuentra el conjunto que conforman la casa y la capilla de Valdenebros, que fue construida algo antes, en torno a 1.760. La portada de la segunda es en esta ocasión de un estilo bien diferente al anterior, ya que en ella se mezclan rasgos mudéjares y barrocos.

Por su parte, la fachada del palacete de los Valdenebros, conocida popularmente como la 'Casa de las Tetitas', llama la atención por su soberbia portada de piedra, en la que se pueden ver tanto el escudo heráldico como el blasón de su primer propietario, un militar que adquirió en su día el título de noble por las armas.

Hoy este edificio es uno de los más emblemáticos de esta localidad serrana. Quienes han entrado han podido comprobar la existencia de un pasadizo subterráneo que une la casa con la antes mencionada capilla contigua.

A pocos pasos de esta construcción, se accede a la plaza de toros de Cortes de la Frontera, que fue construida a finales del siglo XIX, aunque se restauró en la pasada década de los años 20. Hoy sigue sorprendiendo a muchos visitantes encontrar un coso taurino de estas dimensiones en un pueblo con menos de cuatro mil habitantes. Sin embargo, su presencia está justificada por el pasado ganadero que tuvo este pueblo situado en el Valle del Guadiaro.

También del XIX es el principal templo del pueblo, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que está situada junto a la capilla de Valdenebros, en el corazón de la villa. Entre sus elementos exteriores, el que más impresiona es su torre prismática, hecha en ladrillo, piedra y mampostería.

En su interior, este edificio religioso, que muchos datan en el año 1853, se distribuye en res naves distintas, que están a su fez separadas por arcos de medio punto. En su día se dice que hubo un retablo del XVII, que hoy está desaparecido. Pudo ser perfectamente una pieza de un templo anterior, que se construyera en los primeros años del siglo XVI. Hoy, sin embargo, no hay datos que lo confirmen.

Lo que sí se conserva es la conocida como la Casa de Piedra, una construcción paleocristiana datada entre los siglos VI y VII. En una gran roca, situada en el camino de Cortes a la aldea de Cañada Real del Tesoro, se excavó en su día lo que bien pudo ser una ermita para el culto cristiano.

Hoy, se puede acceder hasta allí fácilmente, ya que esta singular construcción pétrea se encuentra apenas a 400 metros de la carretera (A-373). También se puede llegar hasta allí a pie por una senda de poco más de un kilómetro desde el pueblo de Cortes.

Algo más complicado resulta llegar a la Torre del Paso, una atalaya del siglo XIII, que sirvió en su día para vigilar esta zona fronteriza del antiguo Al-Ándalus. Aunque está situada a una altura algo inferior al pueblo, desde allí se puede contemplar perfectamente el camino histórico que unía a la villa de Gaucín con la de Ubrique por el puerto del Espino.

Otros yacimientos

Además de estos vestigios medievales, esta localidad también conserva algunos yacimientos anteriores, como el de Cortes El Viejo, situado muy cerca del actual casco urbano, o el de Saeponia, aún sin excavar. Ambos conservan restos de la civilización romana, a la que precisamente se le atribuye la fundación del pueblo. Muchos atribuyen a su época el primer nombre de la villa, Cortex.

Todo este importante legado histórico cobra aún más valor para los visitantes si se enmarca dentro de su contexto ecológico. De hecho, pocos pueblos de Andalucía disfrutan en su término municipal de espacios protegidos bajo la figura de parque natural, un privilegio del que pueden presumir en Cortes de la Frontera.

En un territorio de unos doscientos kilómetros cuadrados se pueden visitar dos de los parques naturales más importantes de todo el país, Los Alcornocales y Grazalema. El primero de ellos es un vasto bosque que se extiende desde Tarifa hasta las estribaciones de la Cordillera Penibética. Cortes es el único municipio malagueño que participa de este gran pulmón verde andaluz, que cuenta con más de 170.000 hectáreas de superficie. Aunque el territorio protegido que pertenece a esta localidad es inferior al diez por ciento, concentra algunos de los atractivos ecológicos más interesantes, como los canutos, valles subtropicales únicos en Europa.

Curioso también resulta el denominado bosque 'laurisilva', cuya vegetación, compuesta por fresno, laurel o avellano, pertenece al Terciario. También se encuentran otras especies arbóreas significativas como los robles, los acebuches y los quejigos.

No hay que olvidar la especie que da nombre a este Parque Natural, el alcornoque, que contribuye al desarrollo sostenible de Cortes, ya que de él se extrae el corcho, en una labor que todavía hoy se lleva a cabo de manera tradicional.

Gran bosque andaluz

Dentro de esta espacio protegido, hoy se conserva lo que en su día fue la población de La Sauceda, muy vinculada con los orígenes del bandolerismo andaluz y con algunos episodios de la Guerra Civil -fue el último bastión republicano de la zona- Hoy es un núcleo recreativo ambiental, en el que es posible alojarse para disfrutar de las entrañas de este gran bosque andaluz.

Pero, si Los Alcornocales son de gran importancia para este pueblo no lo es menos el espacio de Sierra de Grazalema, que sobresale por su orografía montañosa y por ser uno de los pocos lugares del mundo donde sobrevive el pinsapo. En lo que se refiere a fauna cuenta con una gran diversidad de mamíferos, como el ciervo, el corzo, la cabra montés o el lirón.

El valor ecológico de ambos parques se puede conocer de forma directa, a través de excursiones organizadas o con la realización de rutas senderistas, aunque también cabe la posibilidad de informarse previamente en el Centro de Interpretación Interactivo, situado en el propio pueblo. Se trata de un punto de información único en Andalucía, ya que ofrece paseos virtuales por los parques naturales de Sierra de Grazalema, Sierra de las Nieves y Los Alcornocales.

Los atractivos ecológicos de esta localidad serrana se cierran con el Desfiladero de las Buitreras del Guadiaro, que comparte con los municipios de Benarrabá y Benalauría, declarado recientemente Monumento Natural de Andalucía. Se trata de un insólito desfiladero, fruto de la erosión del propio río, que atraviesa estas angosturas para encaminar sus aguas hacia la provincia de Cádiz.

Esta formación vertical alcanza los cien metros de altitud y apenas cuenta con un metro de anchura en algunos tramos. El conjunto kárstico tiene un gran valor desde el punto de vista geológico, ya que una de sus paredes verticales tiene su origen en la era jurásica, es decir, hace millones de años. Para contemplar estos espectaculares cortantes, hay dos opciones recomendables, ir hasta el denominado 'Puente de los Alemanes', o buscar una perspectiva desde la zona más alta del desfiladero, tomando, en ambos casos, las máximas precauciones posibles.