«Ya trabajé de pintor en el Cementerio; me gusta el puesto, es muy tranquilo y te hablan poco»

Eloy Aguilar tiene 37 años y vive en Álora, lugar en el que trabaja como quiromasajista.
Eloy Aguilar tiene 37 años y vive en Álora, lugar en el que trabaja como quiromasajista. / Álvaro Cabrera
  • Eloy Aguilar ha logrado la plaza de sepulturero en Álora después de pasar unas pruebas en las que tuvo que competir con otros 63 candidatos

Eloy Aguilar es de Álora, vive en Álora, y ahora es complicado que algun día se marche de allí. Él dice que tiene arraigo, que es ‘su’ pueblo y que de allí no se mueve, pero además en estos días se ha hecho oficial algo que le ata al municipio perote: después de un examen práctico y otro teórico, este hombre de 37 años ha sido seleccionado por el Ayuntamiento como el próximo sepulturero de su cementerio.

Aunque ya en su momento pudiera sonar llamativo, y quizá incluso algo frívolo, Álora es, entre otras muchas cosas, uno de los epicentros de la cuestión mortuoria en la comarca del Valle del Guadalhorce. Hasta su cementerio se acercan a diario vecinos de otras localidades cercanas, ya sea por la muerte reciente de un familiar, o por visitar a aquellos que ya llevan más tiempo allí. Por esta razón, el camposanto del municipio perote cuenta, desde hace años, con dos sepultureros, ya que en todo momento debe haber alguien de guardia.

Tras la jubilación hace unos meses de uno de ellos, el Ayuntamiento se lanzó a la búsqueda de una nueva persona que ejerciera estas funciones, y para ello convocaron una serie de exámenes –teóricos y prácticos– que comenzaron el 30 de junio y acabaron este pasado miércoles. El seleccionado, Eloy Aguilar, que concluyó en quinta posición el teórico –se midió a 63 rivales– pero que en el práctico fue el mejor y el más rápido, no esperaba resultar vencedor de esta plaza como personal laboral fijo del Consistorio.

El alcalde de Álora, José Sánchez, explicó en su momento que esta prueba de aptitud –en la parte práctica– se relacionaba con la cuestión de albañilería; «como por ejemplo instalar una lápida», aseguró, mientras que en la parte teórica, los candidatos deberían hacer un examen sobre la ley mortuoria y de las normativas municipales.

«Una amiga del pueblo me comentó que iban a salir estos exámenes, y decidí apuntarme aunque no con mucha esperanza», relata. «Pero es cierto es que este puesto de trabajo significa mucho en estos tiempos en que vivimos, porque significa tener un empleo fijo y un sueldo, y no tener que volver a buscar un trabajo», reconoce.

En cuanto a los exámenes, Eloy explica que hubo mucha diferencia entre ambos. «La prueba teórica era mucho más complicada;si me tengo que poner a estudiar lo hago, pero no era sencilla, por eso ahí cayeron la mayoría de los candidatos», señala. Sim embargo, la parte práctica no le costó demasiado. «Había que hacer una serie de arriates con grifos, y esa sí que la hice bien, terminé el primero y estaba en perfecto estado», cuenta.

Respecto al trabajo en sí mismo, Eloy asegura que no le produce ningún problema trabajar en un cementerio, y que tiene experiencia. «El Ayuntamiento ya me había contratado en alguna ocasión para ejercer labores de pintor en el camposanto. Me gusta el trabajo, es muy tranquilo y te hablan poco», comenta entre risas.

«Como siempre con estas cosas, algunos de nosotros pensábamos que este tipo de puestos iban a ser a dedo o algo así, aunque finalmente el proceso ha sido completamente limpio. Por eso pensaba que no me lo iban a dar, ha sido toda una alegría», añade.

Seguirá con la consulta

Si curioso y llamativo es el trabajo de sepulturero, no lo es menos el currículum de Eloy. «Yo casi toda la vida me he dedicado a la albañilería, aunque con la crisis me tuve que reinventar», apunta. Fue entonces cuando se hizo quiromasajista y acupuntor, y en estos días se encuentra ya abriendo su consulta en Álora. «En principio voy a mantener también ese trabajo, ya que lo puedo compatibilizar. Cuando salga del cementerio atenderé a mis pacientes, porque esas materias me gustan mucho», aclara.

En el examen práctico. .

En el examen práctico. . / Iván Gelibter

Eloy, vencedor de estas pruebas, pasará a ser, a partir de ahora, personal laboral indefinido del Ayuntamiento de Álora, con un sueldo que rondará los 1.200 euros netos al mes, a lo que habrá que sumar una serie de extras y complementos. La necesidad de tener estos dos sepultureros en Álora parte de la utilización comarcal del horno crematorio, por lo que su mantenimiento será una de las funciones que el seleccionado tendrá que llevar a cabo. Además de esta labor, el sepulturero, tal como explicó el alcalde, deberá participar en los enterramientos, las incineraciones, trabajos de albañilería, jardinería o mantenimiento. Álora ya tiene sepulturero:se llama Eloy y también es albañil, quiromasajista y acupuntor.

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