Diario Sur

Un vergel con historia a medio camino entre Ronda y Gibraltar

El pueblo de Benarrabá, situado entre Algatocín y Gaucín, tiene como telón de fondo las abruptas cimas del paraje natural de Sierra Crestellina.
El pueblo de Benarrabá, situado entre Algatocín y Gaucín, tiene como telón de fondo las abruptas cimas del paraje natural de Sierra Crestellina. / J. A.
  • Gaucín, Benarrabá, Algatocín, Jubrique y Genalguacil son los pueblos situados dentro de la zona conocida como Bajo Genal

Un espeso bosque mediterráneo, un río con singulares pozas y un interesante patrimonio histórico son los pilares sobre los que se sustenta la oferta turística de los pueblos que miran al Genal antes de que éste se una al Guadiaro. Se trata de un verdadero vergel, casi equidistante con Ronda y el Campo de Gibraltar, en el que encinas, alcornoques, álamos, chopos o castaños ponen la nota de color en cualquier época del año.

En las dos laderas del valle se puede visitar cuatro pueblos con un importante patrimonio histórico y artístico, como son Benarrabá, Genalguacil, Jubrique, Algatocín y Gaucín.

El Bajo Genal es uno de los parajes con mayor biodiversidad de la provincia de Málaga. Desde las cotas más altas, al límite con Sierra Bermeja, hasta el propio río se dan distintos ecosistemas que hacen posible un amplio abanico de especies vegetales y animales. El Genal se encuentra actualmente en un excelente grado de conservación, gracias a que su curso está lejos de las principales poblaciones que hay en la zona. Pese a ello, sus aguas son usadas de forma racional tanto para el ocio -bañistas en verano- como para la economía -regadío-.

Una buena forma de iniciar este itinerario es hacerlo por Gaucín, situado en el límite con la provincia gaditana. El elemento arquitectónico que más sobresale de este pueblo es, sin duda, el castillo del Águila, una fortaleza árabe que jugó un importante papel en las etapas más convulsas del antiguo Al-Ándalus. Situado sobre un cerro escarpado que corona el casco urbano de Gaucín, esta edificación defensiva tuvo un gran valor estratégico en su momento. Hoy esa virtud se disfruta a través de sus vistas panorámicas. Desde allí se divisan el Peñón de Gibraltar y buena parte de la Serranía de Ronda. El cauce del Genal, Sierra Crestellina o el valle del Guadiaro son algunas de las imágenes que recompensan a quienes suben hasta el castillo.

El recinto amurallado, situado sobre una elevación rocosa de casi 700 metros de altitud, incluye en su interior un templo cristiano, la ermita del Santo Niño. Este santuario cristiano fue levantado en el siglo XVII.

Uno de los capítulos más importantes vividos en esta fortaleza fue el asedio que tuvo lugar en 1309, en el que algunas crónicas señalan que murió Guzmán el Bueno.

El pueblo, situado a los pies de la sierra del Hacho, conserva todavía hoy muchas casas solariegas construidas en los siglos XVIII y XIX, que se distinguen porque aún mantienen sus escudos heráldicos sobre el dintel de las puertas. Además de su iglesia, en el pueblo merece la pena ver la fuente de los Seis Caños, construida hace ya más de cuatro siglos y que aún se conserva en buen estado.

En el caso de Benarrabá, pronto se adivina la estructura heredada de la dominación árabe. Basta un paseo por las calles del pueblo para captarlos. En los últimos años se ha adecentado y mejorado notablemente su casco antiguo, lo que permite que sobresalga la blancura de la cal y el colorido de las macetas.

Como edificio emblemático, hay que destacar la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, que data del siglo XVIII. Su llamativa torre, visible desde casi cualquier parte del casco urbano, y su fachada son algunos de los valores arquitectónicos más importantes.

Otro edificio sobresaliente es una casa rural situada en la plaza del Cabildo. El inmueble, que data de finales del XVIII, tiene una fachada de inusuales colores llamativos, que han permanecido durante siglos ocultos bajo la habitual cal. Su peculiar fisionomía podría estar relacionada con costumbre del norte de España.

Colorida torre

Río arriba, pero en el mismo margen, se encuentra Algatocín. Entre el radiante blanco que luce esta localidad serrana sobresale el llamativo campanario de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Si a esos tonos se les añade el verdor del Valle del Genal y el azul del cielo, la variedad de colores se amplía notablemente.

Además de la citada parroquia, merece la pena pasear por sus calles más recoletas y descubrir el importante legado histórico del pueblo, como es la fuente de San Antonio, construida en el siglo XVIII. Al otro lado de la carretera Ronda-Algeciras se puede subir en menos de cinco minutos a la ermita del Calvario, desde donde se puede ver el Peñón de Gibraltar.

Puente de San Juan

Desde Algatocín se puede tomar la carretera que da acceso al otro margen del río, donde aguardan Jubrique y Genalguacil. Antes habrá que descender y cruzar el río por el puente de San Juan, que es uno de los enclaves más emblemáticos de esta zona. No sólo lo es porque allí se unen los términos municipales de Algatocín y Jubrique, sino también porque en este punto se encuentran algunas de las pozas más amplias del río, como el Charco 'Picao' o el Charco Estrecho. A ambos lados del puente hay sendos campings y una venta que lleva también el nombre de San Juan.

Desde el puente el camino lleva tanto a Jubrique como a Genalguacil. Al primero se accede tomando el ramal izquierdo. En pocos minutos se llegará a este coqueto pueblo, cuya característica principal es la conservación de arcos y pasajes en su casco antiguo. También se mantienen numerosas chimeneas como las de antaño. De hecho, se puede establecer un pequeño itinerario desde donde ver cómo los vecinos del pueblo han conservado no sólo este rasgo arquitectónico sino también las antiguas tejas.

El pueblo, famoso antes por la elaboración de bebidas destiladas artesanales, completa su oferta con una cuidada plaza, en la que se encuentra la iglesia de San Francisco de Asís, y un pequeño museo en torno a las artes populares y el aguardiente.

Este recorrido por el Bajo Genal llega hasta Genalguacil. Antes habrá que retroceder desde Jubrique hasta el cruce desde el que tomó el desvío. Desde allí, esta vez por la derecha, se accede después de sinuosas curvas hasta uno de los pueblos más originales de España. Allí el arte contemporáneo y el turismo rural se dan la mano sin complejos.

Durante la primera quincena de agosto de los años pares, varios artistas conciben y elaboran sus creaciones artísticas con el fin de dejarlas en algunos de los rincones de este pueblo. El resultado de esos Encuentros de Arte del Valle del Genal es un verdadero museo de arte contemporáneo al aire libre.

Es recomendable estar bien atentos en los paseos por la calles del pueblo para descubrir el más de centenar de obras que actualmente hay entre esculturas y pinturas. Algunas de esas creaciones están dentro de un museo para preservarlas de las inclemencias meteorológicas.

Otro de los lugares de visita obligada es la iglesia de San Pedro Mártir de Verona, levantada originalmente a mediados del siglo XVI, aunque poco después fue quemada durante la rebelión morisca de 1570. Frente a ella hay un excelente mirador del Bajo Genal.