Vacchi, el moroso

Gianluca acaba de cambiar de novia. :: afp
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Gianluca acaba de cambiar de novia. :: afp

El famoso millonario bailón sigue de fiesta pese a que le han embargado bienes por más de diez millones de euros por no pagar una deuda. «No es más que un pequeño pasivo», dice el playboy

ARANTZA FURUNDARENA

Nada de lo que pueda acontecerle a Gianluca Vacchi es ajeno al refranero: Dime de qué presumes y te diré de lo que careces; noches alegres, mañanas tristes; quien mucho abarca poco aprieta; no es oro todo lo que reluce... Y así hasta el infinito para expresar lo que ya sospechábamos: que las apariencias engañan. El que se hacía pasar por el hombre más feliz del mundo, el que presumía de nadar en la abundancia, el que predicaba con el ejemplo la filosofía más extrema del Carpe Diem, ha chocado con la cruda realidad. Si el verano pasado saltó a la fama por haber convertido en viral esa coreografía aceitosa, despreocupada y hortera que perpetraba junto a su novia de entonces sobre la cubierta de un rutilante velero, hoy el tatuadísimo millonario es noticia por ser moroso, por tener varias villas y un yate embargados y por deber más de diez millones de euros a un banco.

En Italia lo parodian y han abierto una colecta

Podría decirse que la resaca amenaza con superar a la fiesta descomunal en la que Vacchi ha convertido su vida. Su lema, &ldquo¡Enjoy!&rdquo (¡Disfruta!), acaba de quedar empañado por la consigna que le han lanzado sus acreedores: &ldquo¡Pay!&rdquo (¡Paga!) Pero él parece no darse por aludido. La semana pasada cumplió 50 años y no para de celebrarlo. En su cuenta de Instagram se acumulan los vídeos festivos, espídicos y alocados. En el último aparece como Dj, pinchando una 'tarantella' con la que pretende hacer bailar a una masa bastante apática... «Hay más gente ahí que en la Sagra della porchetta», ironiza un seguidor en referencia a una fiesta italiana en la que se regalan bocatas de cochinillo... Él dirá: ¡Que me quiten lo bailao! Pero lo malo es que si continúa a este ritmo podrían quitárselo todo. Hasta 'lo bailao'.

Según la prensa italiana, el BPM, entidad bancaria procedente de la fusión del Banco Popolare y la Banca Popolare di Milano, acaba de embargarle al alegre disfrutón varias de sus villas, un yate e incluso sus participaciones en un club de golf del área de Bolonia por un valor total de 10,5 millones de euros a causa de una deuda que no acaba de saldar. Él ha replicado con su despreocupación habitual que «no es más que un pequeño pasivo» y que rechaza el cálculo de los intereses que pretenden cargarle.

Heredero de un imperio industrial, Vacchi no se cansa de explicar que decidió colgar la chapa y darse a la 'dolce vita' tras una crisis existencial producto de los veinte años que pasó sudando la camiseta en el holding familiar, compuesto por empresas que fabrican máquinas para envasado de té, medicamentos y cosméticos. Ahora son sus primos los que llevan el negocio y él -supuestamente- percibe unos dividendos de cinco millones de euros anuales, una fortuna para cualquiera que no lleve su tren de vida.

Hasta lo del embargo, Vacchi solo había dado que hablar este verano por su nueva pareja. La exuberante morena que lo acompañaba en todas sus coreografías ahora baila sola... O con otro. Y él se contonea con la ex Miss Colombia Ariadna Gutiérrez, de solo 23 años. Ariadna ya era famosa por haber sido elegida fugazmente, y por error, Miss Universo antes de que le arrancaran la corona y se la pusieran a Miss Filipinas. Si sobrevivió a aquello, seguro que puede soportar el desenfreno de su extravagante novio.

En Italia el chascarrillo está servido. Por las redes circulan vídeos en los que se parodia a un Vacchi venido a menos que se tiene que bañar en piscina hinchable y navegar en hidropatín a pedales. Incluso hay una campaña para buscarle empleo y se ha abierto una colecta que solo ha recaudado cinco euros... Convertido en el hazmerreír, al 'playboy' (ahora más bien 'pay, boy') solo le falta incluir entre los innumerables mensajes que lleva tatuados por toda su anatomía uno que diga: Pagar al banco.

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