Revuelo en la ultraderecha alemana por llamar «pequeño seminegrata» al hijo de Becker

Boris (i) y Noah Becker. /Thomas SCHULZE (AFP)
Boris (i) y Noah Becker. / Thomas SCHULZE (AFP)

En 2016, el actual presidente de AfD afirmó que muchos no quisieran tener como vecino al futbolista Jerôme Boateng

EFEBerlín (Alemania)

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se ha enredado en un conflicto, tras referirse uno de sus diputados en el Bundestag (Parlamento federal) al hijo del extenista Boris Becker con el término de "pequeño seminegrata", lo que ha levantado ampollas en esa formación emergente.

"¡Ya basta, gente! Iros a casa si no sabéis controlaros, a vosotros o vuestros empleados", escribió en su cuenta en Twitter el secretario ejecutivo del grupo parlamentario en Berlín, Frank-Christian Hansel, tras el revuelo causado por el mensaje de su colega Jens Maier sobre Noah Becker. Para Hansel, deslices como ése "destruyen" el trabajo de todo el partido, ya que recuperar "un vocabulario primitivo" propio de los años 50.

El detonante del escándalo es un tuit de Maier en el que se refería con el término de "pequeño seminegrata" al hijo mulato del tricampeón de Wimbledon y de su exesposa Barbara. El propio Maier eliminó su mensaje cuando surgieron las primeras críticas e incluso peticiones de dimisión desde la delegación berlinesa de la AfD, para alegar finalmente que no lo había escrito él, sino un empleado suyo.

El mensaje pretendía ser una respuesta a unas declaraciones de Noah, de 23 años, quien lamentaba que Berlín era una "ciudad para blancos", donde alguien como él podía sufrir discriminación por el color de su piel, en comparación con capitales como Londres o París. No es éste el primer incidente de este tipo protagonizado de la formación ultraderechista, tercera fuerza en el Bundestag (Parlamento federal) desde las últimas elecciones generales, en las que obtuvo un 12,6 %.

El año pasado, su actual presidente y jefe del grupo parlamentario, Alexander Gauland, desató un temporal al afirmar que muchos no quisieran tener como vecino al futbolista Jerôme Boateng, internacional alemán, de padre ghanés y madre alemana Gauland trató de justificarse luego con el argumento de que no sabe de fútbol y de que desconocía incluso que fuera negro, lo que convertía en inexplicable la frase alusiva al defensa, un puntal tanto en el Bayern de Múnich como en la selección campeona del mundo en Brasil.

La línea xenófoba de la AfD topa con los esfuerzos del ámbito futbolístico de combatir el racismo en los estadios, razón que llevó esta semana al presidente del Eintracht de Fráncfort, Peter Fischer, a asegurar que excluiría como abonados a los militantes de esa formación, a lo que siguió una queja del partido contra el club por discriminación.

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