El protocolo de la normalidad

Nechama, cargando su concentrador de oxígeno, con la Reina. :: efe/
Nechama, cargando su concentrador de oxígeno, con la Reina. :: efe

Nechama Rivlin, primera dama de Israel, lleva su fibrosis pulmonar con naturalidad. La etiqueta de esta investigadora jubilada es la sencillez

MIKEL AYESTARAN

La foto de Melania Trump caminando de la mano de Nechama Rivlin en Jerusalén hace seis meses, durante la primera visita oficial del presidente de EE UU a Israel, se volvió a repetir en Madrid, pero esta vez fue la reina Letizia la que acompañó en todo momento a la primera dama de Israel. Los Reyes de España recibieron a Reuven Rivlin, presidente del Estado judío, y su esposa, y fueron las primeras damas las que centraron la atención de las cámaras por su inmediata sintonía. Nechama, de 72 años, padece fibrosis pulmonar y precisa un concentrador de oxígeno que le acompaña también durante los actos oficiales. En medio de las recepciones y galas en las que todo el mundo viste de etiqueta y todo parece perfecto, ese dispositivo para facilitar la respiración lleva a las portadas una patología seria que sufren millones de personas en el mundo.

Reuven Rivlin ocupa la presidencia del país desde 2014, una fecha en la que cambió la vida de esta investigadora jubilada de la Universidad Hebrea, de costumbres sencillas y poco amiga de las cámaras y la prensa. Un perfil muy diferente al de Sarah Netanyahu, la esposa del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que está cada semana en el ojo del huracán en la prensa local debido a sus escándalos con el personal de su residencia. Pese a las dificultades físicas, Nechama cumple sus obligaciones como primera dama, pero sin entrometerse en cuestiones políticas aunque comparte las llamadas a la tolerancia y a la convivencia que realiza su marido.

A los ocho meses de trasladarse a la residencia oficial, uno de sus primeros actos consistió en recibir a un grupo de madres que pasaban por momentos complicados. Cocinaron juntas y aprovechó la complicidad del momento para informarles de su enfermedad crónica y de los problemas que tenía para respirar, según reveló el portal 'Jerusalem Online'. A partir de entonces comenzó también su trabajo de apoyo a campañas anti tabaco y en una visita al Shaare Zedek Medical Center de Jerusalén, confesó que «fui una gran fumadora» y que estaba feliz por haberlo dejado y por «participar en la guerra contra el tabaco y sus efectos». El tabaco, sin embargo, no fue el origen de su enfermedad, según declaró en el transcurso de la visita al centro médico.

Mensajes de paz

En su agenda también ha encontrado huecos para enviar mensajes de paz y tolerancia en una sociedad tan dividida como la israelí. A finales de 2014 recibió a profesores y alumnos de la escuela Hand in Hand (Codo con codo) después de que radicales judíos prendieran fuego a una de las aulas del único centro de la Ciudad Santa en el que árabes y judíos comparten pupitre. El matrimonio convirtió la residencia oficial en una escuela por un día. El despacho se transformó en un aula improvisada y el jardín en un campo de fútbol. «Sois la prueba de que podemos vivir juntos en paz y no debemos dejar que las dificultades dañen nuestra habilidad para la convivencia»,dijeron los Rivlin a los niños. Meses después su marido recibió amenazas de muerte tras condenar el «terrorismo judío» de un grupo de colonos que asesinó a Ali Dawabshe, un bebé palestino de 18 meses de la aldea Duma. El presidente lamentó y criticó en su perfil de Facebook el incendio en el que murió el pequeño y la Policía tuvo que reforzar la seguridad de la pareja ante la cantidad de mensajes amenazantes.

Tanto en la visita de Trump a Tierra Santa como en el viaje oficial a España, la figura de Nechama ha emergido como un ejemplo de superación de su enfermedad.

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