La elegancia de Carolina Herrera se despide de la pasarela

Carolina Herrera, al finalizar el desfile. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas

Deja la dirección creativa de la casa que lleva su nombre para dedicar más tiempo a su familia, aunque permanecerá como embajadora de la marca

EFENueva York

La Semana de la Moda de Nueva York quedó deslumbrada por el buen gusto de Carolina Herrera, que dio el relevo como diseñadora en su último desfile. De corte impecable fueron los diseños presentados por la firma de la venezolana, quien dijo adiós con el desfile de hoy a la dirección creativa de la casa que lleva su nombre para dedicar más tiempo a su familia, aunque permanecerá como embajadora de la marca.

La experiencia de 37 años en el sector de la moda de la venezolana se hizo patente en una glamurosa colección que reunió en el Museum of Modern Art (MoMA) a numerosas caras conocidas admiradoras de su trabajo, como Bianca Jagger, que la acompañó en su primer desfile y no se quiso perder el último.

Destacaron los vestidos de corte fluido en fucsia, naranja y azul claro, con plisados que escondían colores; en tul y con volumen, o de estilo camisero y cintura marcada, así como los estampados con dibujos de tigres y leopardos en acabados metalizados. No faltaron su clásico binomio blanco y negro ni sus camisas blancas, que combinó con faldas de abertura lateral cubierta con transparencias para insinuar sin enseñar, y en el tramo final, con faldas largas en colores joya ajustadas por cinturones anchos.

Cuando la pasarela quedó vacía, los aplausos reemplazaron la voz de Ella Fitzgerald, que había dado ritmo al desfile, y el público en pie recibió a una Carolina Herrera arropada por su equipo y por el diseñador Wes Gordon, que le entregó un ramo de rosas antes de recoger su testigo.

"¡No me estoy retirando! Estoy avanzando"

Con 79 años, Herrera quiere dedicarle más tiempo a su amplia familia. De su primer matrimonio tiene dos hijas, Mercedes y Ana Luisa, y del segundo, con Reinaldo Herrera, otras dos, Carolina y Patricia. Y ya tiene 12 nietos y 6 bisnietos. Pero su dedicación familiar no le impedirá seguir ocupándose de su casa de modas, donde ocupará un cargo creado a su medida, el de embajadora de la marca, desde el que podrá controlar la labor que realizará su sustituto, el estadounidense Wes Gordon.

Gordon, de 31 años, que presentó sus diseños en Nueva York entre 2010 y 2016 y que en el último año ha trabajado como consultor creativo para Carolina Herrera, es "el adecuado para este puesto", en palabras de la diseñadora. "Estoy encantado con la evolución de la compañía en estos 37 años. Nuestro éxito ha sido tremendo y un verdadero sueño. Todavía hay muchas oportunidades y espero seguir representando a la casa y a nuestros proyectos en todo el mundo", aseguró Herrera en un comunicado.

Hoy se hace efectiva esta decisión que en ningún caso supone una retirada, como se encargó de resaltar la diseñadora en una entrevista con The New York Times, la única que ha dado hasta el momento. "¡No me estoy retirando! Estoy avanzando", aseguró.

Sutil y discreta elegancia

Y aunque no se trate de una retirada, sí es un punto y aparte en la historia de esta venezolana que no comenzó a diseñar hasta pasados los 40 años, una edad tardía que no le ha impedido alcanzar el olimpo de los diseñadores más respetados del mundo de la moda. Lo ha hecho desde un estilo clásico y depurado que desde el primer momento reflejaba el gusto de la clase alta neoyorquina en la que la venezolana se introdujo con una gran facilidad cuando llegó a la ciudad en 1980. Desde niña había estado en contacto con el mundo de la moda -a los 13 años asistió a un desfile de Balenciaga- y había trabajado como publicista para Pucci en Caracas. Pero fue su amistad con los más modernos de aquella época, desde Mick y Bianca Jagger a Andy Warhol, la razón de su entrada en el mundo de la moda, de la mano de Diana Vreeland, todopoderosa editora de Vogue, el puesto ahora ocupado por Anna Wintour.

Su primera colección la presentó en el Metropolitan Club de Nueva York y su éxito fue tal que pronto empezó a vestir a personalidades como Elisabeth de Yugoslavia, Ivana Trump, Kathleen Turner y Nancy Reagan. Aunque su mejor embajadora fue Jacqueline Kennedy Onassis, a quien vistió durante doce años. Incluso se encargó de realizar en 1986 el traje de boda de su hija, Caroline Kennedy. Además de haber vestido a lo largo de los años a varias de las primeras damas de Estados Unidos, como Laura Bush, Michelle Obama y Melania Trump.

Porque la seña de su trabajo ha sido siempre una sutil y discreta elegancia con un corte impecable, pero no exenta de detalles de lujo, algo muy del gusto de estas damas consortes de la política o de actrices como Renée Zelwegger, que suele acudir a los Oscar con vestidos de la casa. Todas ellas han disfrutado de la máxima de Carolina Herrera: "Tengo una responsabilidad con la mujer de hoy. Hacer que se sienta con confianza, moderna y, sobre todo, hermosa". Y ella lo ha logrado con sus diseños atemporales, en los que no se ha dejado influir por las modas pasajeras y que siempre ha apostado por las líneas sencillas y depuradas. Sus eternas camisas blancas, que ella sabe llevar como nadie, la exquisitez de sus vestidos de noche, los colores puros y los estampados discretos han vestido a la mujer Carolina Herrera desde hace 37 años.

Aunque sí se ha dejado llevar por las modas en lo que a negocio se refiere. Es una de las diseñadoras que más ha explotado su logotipo, que firma desde perfumes a carritos de bebé, lo que ha llevado a su firma a registrar unas ventas anuales de 1.400 millones de dólares (1.142 millones de euros). Pero Carolina Herrera parece estar por encima de cifras y de modas. Como resume a la perfección Anna Wintour: "Tiene un estilo constante. O bien se tropezó con el elixir de la eterna elegancia o es una maestra en el arte de variar sutilmente un tema ganador".

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