Diario Sur

La camisa de Monse

La camisa de Monse
  • Fernando y Laura arrasan con su firma reinterpretando las blusas. También dirigen Oscar de la Renta

Quédense con Monse. Es la firma que está en boca de todo el mundo. Hay diseñadores que optan por las soluciones más sencillas para labrarse un futuro. No es lo habitual, pero sí la ingeniosa fórmula que han escogido los jóvenes Fernando García, un dominicano hijo de una ovetense y un gijonés, y Laura Kim. La jugada no ha podido salirles mejor. Ambos forman el tándem más potente y mejor avenido del momento. Su marca -Monse, escrito sin t- arrasa en Estados Unidos y ha puesto patas arriba la industria de la moda dando una vuelta de tuerca a la prenda más clásica y atemporal de la historia: la camisa. Que este dúo se haya hecho un nombre reinterpretando una pieza presente en casi todos los armarios (masculinos y femeninos) tiene miga en un negocio que presume a todas horas de estar a la última. Pero es lo que ha hecho esta pareja, profesional y sentimental, que se conoció hace siete años en los talleres de Oscar de la Renta -etiqueta que dirigen desde principios de este mes- con originales camisas en las que las botonaduras se torsionan para rodear el cuerpo y el algodón cede paso a la seda y el tafetán.

La blusa no sólo es su seña de identidad, sino una ambiciosa y calculada estrategia que revela la inteligencia y astucia con la que se desempeñan: «Pensábamos que al ser una marca joven necesitábamos tener un producto que fuera fácil de identificar para aquellos clientes que no supieran nuestro nombre», argumentan. En un enrevesado tránsito de idas y vueltas, han abandonado el anonimato sin apenas hacer ruido. Los que tenían que saber cómo se las gastan ya lo sabían. Empezando por el difunto De la Renta, compañía donde permanecieron un montón de años -él 6 y ella 12- y aprendieron el oficio antes de dejarla «entre lágrimas» para volar solos. Y aprender significa absolutamente todo, ya que cuando Fernando conoció a su novia era un recién licenciado en Arquitectura que tuvo que ponerse a coser, crear volúmenes, manipular telas... «Fueron muy pacientes conmigo, ya que no sabía nada de moda», reconoce. Otro gesto que revela la osadía de una pareja que viste a Sienna Miller, Lady Gaga, Selena Gomez, Lupita Nyong'o, Allison Williams...

Pese a su alergia a los focos, su debut en las pasarelas, hace ahora un año, dejó entrever que no se trataban de una apuesta más y que llegaban para quedarse. Antes de hacer su presentación en sociedad 'celebrities' como Amal Clooney y Sarah Jessica Parker ya lucían sus prendas. Algo insólito en un mundo tan pendiente de la 'marquitis'. El efecto 'boca-oreja' hizo el resto y les ayudó a tejer una influyente red de contactos de compradores, estilistas y editores de moda.

El desfile inaugural concentró a varios de los peces gordos de la industria. En las primeras filas se sentaron algunos de los colegas más 'cool' y relevantes -Josep Font y Prabal Gurung-, además del director de cine Wes Anderson, Domenico de Sole, cerebro financiero que salvó en su día a Gucci de una ruina segura... «Nos importaba que estuviesen personas influyentes del negocio que podrían convertirse en un apoyo financiero en un futuro, pero también que todos los que no nos conociesen supiesen que hay gente importante que cree en nosotros. Es muy importante adecuar la producción y entregar a tiempo. Y los compradores saben que tenemos la formación y los proveedores para lograrlo», confesaron a la revista 'Harper's Bazaar'.

«Crecer con calma»

Lo ocurrido en los últimos doce meses ha disparado todas las expectativas y les ha consagrado como estrellas. El tejemaneje que se han traído entre manos en todo este tiempo es digno de estudio. Si abandonaron casi en el lecho de muerte a De la Renta para irse a la rival Carolina Herrera -«teníamos que irnos para conocernos a nosotros mismos como diseñadores y personas»-, ahora han regresado al redil del emporio del dominicano por la puerta grande sin renunciar al mantenimiento de Monse, su marca propia. Quieren crecer con «calma» y recelan de los riesgos de que el éxito se les suba a la cabeza. « Hay que ser cuidadoso porque es fácil que esto te estalle en las manos y te quedes sin dinero», advierten.

Los padres de ambos les apoyaron financieramente para echar a andar antes de diseñar un plan de negocio «serio» a tres años. También echaron mano de las raíces familiares para dar nombre a su marca. Eligieron el de la madre de Fernando porque, salvo para España, resulta un nombre «atractivo, corto y exótico para Estados Unidos y el resto del mundo. No queríamos usar nuestros nombres, que son de lo más común y no tienen nada interesante o impactante», expresan. Monse imagina a chicas de aspecto femenino «sin transformarlas en princesas» con piezas estructurales y sencillas. «Odiaba la idea de estar encorsetada todos los días. Si una mujer tiene confianza, no necesita marcar su cintura ni levantarse el pecho. Por eso, todo lo que hacemos es más relajado y flojo para que pueda sentirse cómoda en una noche especial», concluye la firma que lleva nombre de mujer asturiana.