«La moda se ha democratizado y es apasionante»

Beatriz de Orleans, junto a la fuente de la Plaza Fernando Alcalá, en Marbella./Josele-Lanza -
Beatriz de Orleans, junto a la fuente de la Plaza Fernando Alcalá, en Marbella. / Josele-Lanza -

La princesa Beatriz de Orleans, vicepresidenta de la AECC de Marbella, reivindica que los «privilegiados» deben ayudar a quienes más lo necesitan

HUGO SIMÓN

Se define apolítica. Resulta curioso para alguien que estudió Ciencias Políticas en La Sorbona de París. Su Alteza Real la princesa Beatriz de Orleans fue durante décadas consejera delegada y embajadora de la firma Christian Dior en España y ahora, ya jubilada, es el rostro más conocido –con permiso de su presidenta, Maika Pérez de Cobas– de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Marbella, que celebrará su tradicional gala benéfica, la más antigua en la ciudad, el próximo 5 de agosto. La aristócrata, que adoptó el título tras su matrimonio en Casablanca con el príncipe Miguel de Orleans –del que se separó hace más de dos décadas-, vive a caballo entre Madrid, París y San Pedro Alcántara, donde tiene casa y donde le gusta disfrutar del verano. «Marbella es un pequeño paraíso», asegura.

Más allá de sus credenciales nobiliarias, la princesa, que ultima la publicación de un quinto libro del que prefiere no adelantar aún nada, se considera una mujer de su tiempo y no siente nostalgia de épocas pasadas. «La vida cambia y menos mal que lo hace», afirma De Orleans, que recuerda con estupor la etapa, no tan lejana, en la que en Marbella se competía por organizar el evento más fastuoso. Como aquella fiesta a la que asistió en la que había cinco orquestas. «Era una locura, se buscaba impactar y la gente venía en helicóptero porque el coche, aunque fuera un Ferrari, era poca cosa», relata la vicepresidenta de la AECC. «Era una época de ostentación, pero, gracias a Dios, las cosas se han vuelto a poner en su sitio», apunta.

La evolución le parece un acierto también a la hora de vestir. «La moda se ha democratizado y eso es apasionante», subraya. «Antes existían muchas diferencias, solo estaba la alta costura, pero ahora hay Zara y H&M y vas a cualquier pueblo de España o de Francia y las chicas están delgadas, guapas y fantásticas; las ves salir de una discoteca y todas tienen el mismo estilo, la misma cultura, porque la moda es cultura», señala la princesa. «Hoy es impresionante porque en cualquier barrio modesto todos están divinamente vestidos», afirma De Orleans, que añade, divertida, que «menos mal que la moda se ha democratizado, no íbamos a seguir con la crinolina y la diadema».

«En Marbella la época de la ostentación ha pasado y las cosas han vuelto a su sitio»

Nacida en la Francia ocupada por la Alemania nazi, perdió a los tres años a su padre, el conde Bruno Pasquier, hombre leal al mariscal Pétain y al Régimen de Vichy. Fue asesinado supuestamente por el movimiento de resistencia armada FTP (Francotiradores y Partisanos), aunque la princesa mantiene que en realidad lo mataron los propios alemanes. Hoy, De Orleans tiene cuatro hijos, altezas reales de la casa de Francia, y diez nietos repartidos por el mundo. «A todos nos impacta cuando regresamos a España la calidad de vida», asevera.

«Acabo de volver de Londres y a mi hija que está ahora en China, en Shangai, le ocurre lo mismo cuando viene. La calidad de vida no es tener el último coche, sino este cielo de Andalucía, disfrutar sentada en un banco de la Plaza de los Naranjos de Marbella o ver en las distintas plazas de los pueblos de España a los abuelos con sus nietos. Todo eso te da una especie de tranquilidad moral que aquí no percibís porque es algo cotidiano, es el pan vuestro de cada día», comenta.

Asidua a los eventos benéficos, advierte que no todos son iguales. «Hay algunas galas que son una tomadura de pelo», afirma, al tiempo que presume de la transparencia y del destino de los fondos recaudados por la AECC en su tradicional gala de verano, el evento solidario decano en Marbella que celebra este año su vigésimo cuarta edición. «Es una gala auténtica, la asociación publica los resultados y todo lo que recaudamos va directamente a la lucha contra la enfermedad en Marbella», resalta la aristócrata. «Hay mil maneras de ayudar y no es necesario ir a África o a Asia para hacerlo, hay gente al lado tuyo que necesita esa ayuda. Cuando uno es privilegiado en la vida debe ayudar y me parece una vergüenza quedarse en casa», añade. Palabra de princesa.

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