MEDIEVO

ARANTZA FURUNDARENA

He leído que un investigador de la New America Foundation sostiene que estamos volviendo a la Edad Media. Estoy de acuerdo. Él se basa en sesudos datos socioeconómicos. Yo en pruebas evidentes: la proliferación de los mercadillos (el mundo entero es un inmenso zoco medieval) y la universalización de los leggins unisex, que nos han retrotraído al atuendo masculino típico del Medievo. Mel Brooks, un visionario, lo tenía clarísimo. En los los noventa, a su delirante película sobre Robin Hood la tituló 'Men in tights', algo así como 'Hombres en leotardos'. Ahora ese título abarca también la época actual porque hay un montón de hombres que deambulan por la vida, con absoluto desparpajo (y desigual resultado), embutidos en apretados pantalones elásticos que semejan a una media o leotardo.

Pero aunque hagan daño a la vista, los leggins no son el peor rasgo de la regresión medieval que padecemos. Tampoco los zocos. Hay cosas mucho peores que nos remiten a aquellos inhóspitos tiempos. Por ejemplo, la nueva inquisición, cuya biblia hoy es la inflexible doctrina de la corrección política, y el 'revival' de las guerras banderizas... Visualicen a un chaval en leggins que lleve apoyada en el hombro una bandera atada a un palo (da igual que sea de su país o de su equipo de fútbol) y que atraviese una concurrida plaza del casco antiguo de su ciudad donde se despliegue un abigarrado mercadillo navideño, con su catedral y sus mendigos al fondo... Y díganme en qué época transcurre la acción.

No te digo nada ya si ese tío en leotardos se junta con otros como él para darse de mamporros con los del bando contrario. Ahora en Madrid es noticia un bar llamado Akelarre por haberse convertido en reducto 'merengue' en medio de un entorno que pronto será rojiblanco (está a pocos metros del próximo estadio del Atlético). A estas alturas de siglo por lo visto no se concibe que ese bar pueda sobrevivir al trasiego constante de hinchas colchoneros... No sé si esto nos sitúa en el Medievo, nos devuelve a las cavernas o nos lleva directamente al salvaje Oeste, en aquella época terrible en la que cualquiera que se atreviera a salir de su comunidad y distanciarse de sus iguales corría el riesgo mortal de internarse en territorio comanche.

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