Joaquín Reyes: «Si hubieran venido por lo de los Goya, me habría entregado»

Joaquín Reyes, caracterizado como Carles Puigdemont. /La Sexta
Joaquín Reyes, caracterizado como Carles Puigdemont. / La Sexta

El humorista tuvo que interrumpir la grabación de un ‘sketch’ al avisar a la Policía un vecino que le confundió con Puigdemont. «Me parece una locura»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Bufanda amarilla, abrigo negro, gafas, flequillo reconocible y una estelada, «¡tiene que ser él!». Eso pensó el jueves pasado un vecino de Torrejón de Ardoz (Madrid) cuando presenció la grabación para ‘El Intermedio’ (La Sexta) de un ‘sketch’ en el que el humorista Joaquín Reyes (Albacete, 1974) parodiaba al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en busca y captura por parte de las autoridades españolas desde noviembre. El hombre llamó a la Policía pensando que estaba haciendo un servicio a la nación y allí se presentaron seis agentes en cuestión de pocos minutos. «A ver, soy Joaquín Reyes y estamos grabando una cosa para La Sexta», les respondió el cómico, ante la sonrisa de los policías, «que ya se olían la tostada». El resultado se podrá ver este lunes (a partir de las 21.30 horas) en el programa que conduce El Gran Wyoming. El ‘numerito’ también ha despertado suspicacias, por la publicidad que ha recibido estos últimos días, pero Reyes lo niega tajantemente.

¿Cómo vivió esa escena tan surrealista?

– Estábamos en el Parque Europa, de Torrejón, que tiene réplicas de monumentos famosos de Europa, y yo iba disfrazado con todos los complementos. Mientras grabábamos vi cómo se le cambiaba la cara a mis compañeros, me di la vuelta y vi a seis agentes que venían hacía nosotros, muy tranquilos. Ellos venían a detener a Puigdemont porque les había avisado un vecino. Yo me imagino esa llamada (cambia la voz), «oigan, que acabo de ver al expresident en un parque de Torrejón», y me entra la risa. ¿A quién le cabe la menor duda de que Puigdemont esté en Torrejón? Seguro que ahora, si viniera el de verdad, nadie iba a llamar.

¿No pensó que venían por la gala que presentó en los Goya?

– Eso sí habría tenido sentido. Si hubieran venido por lo de los Goya, me habría entregado. No podemos hacer nada con las críticas, lo hicimos lo mejor que supimos y hay que asumirlo. No funcionó.

¿Qué le dijeron los agentes?

– Ellos se rieron cuando me vieron, se lo tomaron a cachondeo, y yo les dije que esa no iba a ser su tarde de gloria. Pero el vecino llamó muy serio, convencido.

¿Fue un montaje o no?

– No, para nada. Esa llamada se produjo y no fue una maniobra de ‘marketing’ de ‘El Intermedio’.

¿Pudo hablar con el vecino?

– Habló con él la productora de ‘El Intermedio’, y este les dijo que es que la situación no estaba para bromitas. Ahora lo pienso y me parece una locura.

¿Estamos demasiado susceptibles?

– Claro, habría que rebajar la tensión. Estamos en un nivel en el que se habla de enemigos y no debería ser así. Está claro que la ley está para cumplirse, pero el problema real es político, deberían solucionarlo de forma política, sentándose a dialogar.

Esto pasa la misma semana en que secuestran un libro y condenan a un rapero a prisión.

– Es un disparate que se meta en la cárcel a alguien por una canción, aunque no me gusta especialmente esa en concreto. Una cosa es multarle, pero no debería pasar que entrara en la cárcel. Lo mío pareció un homenaje a Forges. Es un absurdo, una cosa muy española estas situaciones tan surrealistas. Todo el mundo se lo ha tomado con humor, pero el trasfondo es un disparate. Después me pasaron muchas peripecias, nos siguió un furgón de la Guardia Civil un buen rato.

Eso dice mucho de su habilidad como imitador.

– Sobre todo de Nacho Díaz, que es el maquillador con el que suelo trabajar. Hizo un trabajo de caracterización increíble. Yo lo único que hice fue pasearme con el disfraz. Si Carles quiere, le hago la investidura a distancia (risas), o que él se disfrace de Joaquín Reyes para pasar la frontera.

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