Jaime Peñafiel: «Me llevé un salero del Palacio del Sha»

Jaime Peñafiel: «Me llevé un salero del Palacio del Sha»
Alberto Ferreras
La Granizada

Acaba de sacarse la espina de sentarse a cenar en el de Buckingham y viene fascinado con las «manos de agricultor» del príncipe Carlos. El periodista más ‘royal’ se afloja la corbata

ICÍAR OCHOA DE OLANO

Reyes y gatos son bastante ingratos», dice el refranero. ¿Lamenta no haber pasado más tiempo entre el vulgo?

– Sobre todo, los Borbones. Son muy desagradecidos. Mire, yo no soy monárquico, he sido juancarlista. Para mí fue el último rey. El de ahora es jefe del Estado. Punto.

Aquel verano de: «Me los fastidió para siempre ’la ratona’, mi niñera»

Jaime Peñafiel no es un hombre de verano. Y todo por culpa de Antonia, ‘la ratona’, que se encargó de fastidiárselos desde bien pronto: «A mí no me ha gustado nunca la playa. No sé nadar. Y no sé nadar por Antonia, la niñera que tenía. Yo era de una familia muy bien. En esa época, se ponía a los niños en la orilla del mar con el cubito para hacer castillos de arena. De vez en cuando, mi madre decía: «¡A ver ese niño, que le está dando el sol en la cabeza!». Y entonces venía la niñera, una señora fuerte a la que mis cuatro hermanos y yo llamábamos ‘la ratona’, me cogía por sopresa, me ponía debajo del brazo, me metía en el agua y me hacía aguadillas. Yo salía como el gato. Cogí terror al agua. De hecho, no me meto ni en mi piscina. Yo solo me ducho».

Nadie diría que antes que cronista ‘royal’ fue una suerte de Pérez Reverte. ¡Corresponsal en tres guerras nada menos!

– Bueno, eso hay que matizarlo. Yo estaba en una agencia y me mandaron hacer grandes reportajes a la Guerra de los Seis días, la de Vietnam, la argelino-marroquí... Recuerdo que en esa última me dejaron en tierra porque no cabía en el avión de vuelta. Le conté mi drama al general Mizzian y me puso un avión para mí solo.

No iría al frente con corbata.

– Yo nací con corbata. Es el cordón umbilical que me une a mi madre. Yo salgo del baño con corbata, veo la televisión con corbata y voy al campo con corbata.

¿Qué hay en su archivo blindado, ese que mandará prender fuego cuando muera?

– Mi mujer, Carmen, siempre me dice: ‘¿Por qué no lo quemas ya?’. Pues, cosas que me llegan, cartas, grabaciones... Nunca verán la luz.

¿Algún lingote de oro?

– Nooo.

¿Alguna cosita que se llevara de recuerdo de algún palacio? Ya me entiende...

– Eso lo tengo en la vitrina, ja, ja.

¿De qué se trata?

– Pues, mire, de Persépolis me llevé un salero precioso. El Sha y Farah organizaron una cena con motivo del 2.500 aniversario de la fundación del imperio persa. Acudieron todas las casas reales. Desde ‘Las mil y una noches’, no se había visto otra cosa igual.

También estuvo en la coronación napoleónica de Bokassa y hasta comió carne humana...

– Eso se demostró después, y a la larga sería lo que provocó su derrocamiento. Las matanzas de escolares, me refiero.

Y en alguna que otra cacería con Franco...

– Ojo, a cubrir la información. Yo soy incapaz de matar una mosca.

¿Es cierto que en una ocasión Fraga estuvo en un tris de cometer un magnicidio involuntario?

– Eso fue durante una cacería de perdices. O sea, con perdigones. Fraga estaba en un puesto entre Franco y su hija. De pronto, vino una perdiz, unas aves que vuelan de forma irregular. Pues bien, pegó un viraje, él la siguió, disparó y le dió a Carmen. Le dejó el culo como un colador. Fue muy divertido.

No se ha privado de nada.

– Sólo me quedaba un palacio en el que sentarme a cenar, el de Buckingham, y estuve hace un par meses. Con el príncipe Carlos. ¡Fantástico! Y con esas manos de agricultor...

Un ‘affair’ con una princesa

Acaba de cumplir 85, la mayoría de edad preceptiva para desvelar secretos de alcoba. ¿Qué princesa, con estado civil casada, le puso ojitos?

– No es de caballeros decir con quién se ha acostado uno.

¡Se liaron!

– ... (Silencio).

Concéntrese y enumere cualidades de la reina Letizia.

– Es una mujer que no ha engañado a nadie. Es coherente con su forma de ser y su fuerte carácter. Ya lo dejó claro con aquel «déjame hablar a mi».

Otra.

– Ya es suficiente.

Felipe VI, ¿va bien?

– Ni mucho menos. Es un buen hombre, pero un pobre hombre. La cuenta atrás de la monarquía en este país ha empezado.

Y España, ¿va?

– No va mal. Tiene el problema de Cataluña, con el que nadie ha sabido lidiar nunca, y que para mí es cuestión de dinero. A mí me preocupa más lo que está por venir...

¿A qué se refiere?

– Esto no será una república, será el Frente Popular.

Con una Máxima Zorreguieta, ¿otro gallo nos cantaría?

– Máxima es la reina consorte que yo habría querido para España. Es máxima en todo, en belleza, sencillez, simpatía... Y lleva las pamelas con mucha gracia. Pero, tenemos lo que tenemos.

Las Campos, ¿dan la talla como las Kardashian peninsulares?

– Son amigas mías y yo tengo veneración por la amistad.

En una hipotética reencarnación, ¿se pediría ser Noor de Jordania?

– Noor era tal belleza, tal encanto, tal sencillez... Pero quizá me quede con Farah Diva.

La última. Su garganta profunda en La Zarzuela, ¿es el jardinero?

– Ja, ja, ja. No, no, es otro nivel.

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