Irene Villa: «Es una suerte saber que, si sonríes, la vida te sonríe»

Irene Villa: «Es una suerte saber que, si sonríes, la vida te sonríe»
Valero Rioja

Entregada a su familia y al deporte, asegura que vencer el miedo en el esquí fue una lección para la vida. «Algún día le contaré a mi hijo mayor que a los pocos días del cese de ETA me quedé embarazada de él»

INÉS GALLASTEGUI

Si uno las ha visto una sola vez, es imposible que haya olvidado las imágenes del atentado de ETA en la calle Camarena de Madrid el 17 de octubre de 1991. La niña rota que yacía en un charco de sangre con las piernas deshechas por una bomba adosada en el coche de su madre es hoy una mujer entera. Periodista, escritora, psicóloga y campeona de esquí adaptado, este verano viaja con su marido y sus tres hijos de 5, 2 y 1 año.

Busco en Google imágenes de Irene Villa y en todas aparece sonriendo...

– Es una suerte tener un espíritu alegre, pero también es una suerte saber que, si tú sonríes, la vida te sonríe.

Ya sonreía de niña, muy poco después del atentado. ¿Nunca sintió rabia?

– Mi madre fue la clave. A ella le falta un brazo y una pierna y fue mi mejor ejemplo de sonrisa y fortaleza interior. Me dijo: ‘Puedes encerrarte a llorar y ser una amargada toda tu vida, o decidir que has nacido sin piernas. Solo hace falta que te quieras un poquito para optar por lo segundo’. Y el no odiar es fundamental para poder llevar una vida plena. Todos tenemos que perdonar, y no solo una vez, a lo largo de nuestra vida.

Efemérides como el 20 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, ¿le remueven por dentro?

– Lamentablemente, cada día hay que recordar algún atentado y sí, te remueve muchísimo. Y piensas: esos padres a los que asesinaron a sus hijos, se han quedado sin la suerte de mis padres de ser abuelos. Me da un dolor terrorífico.

Como madrileña, ¿qué le pareció la postura de Manuela Carmena? ¿Se habría sentido «menospreciada» como víctima si el Ayuntamiento hubiera colocado la foto de Blanco en la fachada, como dijo la alcaldesa?

– Hace tiempo que dejé de opinar acerca de decisiones políticas, pero claro que hubiera sido un honor para todos el recuerdo de nuestro Miguel Ángel, alguien que representa a toda la sociedad española.

«Viví intensamente el último con mi cuerpo completo»

Irene Villa recuerda «sin tristeza y con cariño» el verano anterior al atentado en el que perdió las piernas, en 1991, viajando por Asturias con su padre y en Galicia con su madre. «Recuerdo las primeras salidas con chicos de mi edad, bajar a la playa sin mayores, esa etapa inolvidable de empezar a volar sola, a saborear esa libertad aún dudosa y tímida de los 12 años», rememora. Hubo «paseos y charlas interminables» con las amigas, pero también «los entrenamientos más duros de baloncesto», su pasión, para tratar de superar un error que le había costado a su equipo, ‘Las Vikingas’, un partido decisivo. Los entrenamientos se reanudaban el 17 de octubre.

Siempre ha luchado por el endurecimiento de las penas para los terroristas. ¿Se siente satisfecha? En su caso, no se ha hecho justicia porque no se ha juzgado a los culpables...

– Claro que la justicia ha dejado mucho que desear, dado que un porcentaje considerable de atentados aún está sin resolver, pero lo que más deseo en el mundo es que nadie pase por lo que tantos atravesamos.

El desamparo de las víctimas

Sus tres hijos han nacido tras el alto el fuego. ¿Ellos saben lo que le ocurrió a los 12 años?

– El mayor ya me ha preguntado y simplemente le dijimos que mi madre yo sobrevivimos a un ataque. Se quedó tranquilo. Algún día le contaré que a los pocos días del cese de ETA, me quedé embarazada de él.

‘Patria’, de Fernando Aramburu, que aporta una visión coral sobre la sociedad vasca ante ETA, se ha convertido en el libro del año. ¿Qué le parece?

– Me parece un libro muy necesario por su valor histórico, creo que es bastante justo con todas las partes, y te hace comprender tanto la exaltación del odio como el desamparo y la incomprensión de las víctimas en ciertos momentos. ¡Lo recomiendo a todo el mundo!

Es autora de un libro de memorias como víctima del terrorismo y de dos novelas. ¿Qué será lo próximo?

– Llevo tiempo dedicada a mis columnas, al deporte, a la competición y sobre todo a mis hijos. El próximo curso, que ya el tercero también irá a la guardería, creo que tendré más tiempo para pensar en un nuevo proyecto editorial.

Es psicóloga, periodista, escritora, deportista y madre de tres niños. La palabra ‘discapacidad’ no se hizo para usted...

– Ni para mí ni para ese porcentaje de personas con discapacidad que existe en España. He conocido a muchos y puedo decir que la capacidad de dar la vuelta a la situación, la fortaleza, la resiliencia del ser humano consigue que nos crezcan otras herramientas para que verdaderamente sepamos que tenemos capacidades diferentes.

– ¿Qué le ha aportado el esquí?

– Muchísimo: el compañerismo, el trabajo en equipo, el coraje... Me ha ayudado muchísimo vencer el miedo en el esquí porque creo que es muy parecida la lucha en la propia vida.

– ¿Qué hace en verano?

– Viajar con mis tres pequeños y mi marido, y descubrir que una buena educación en valores ahorra muchos disgustos a nivel familiar. Muy orgullosa sobre todo de mi hijo mayor, pero también del comportamiento de los tres. ¡Nos felicitan allá donde vamos!

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