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‘Charme’ francés en pleno centro de Málaga

‘Charme’ francés en pleno centro de Málaga
  • El interiorista y exdiseñador de moda Mario Blanca convierte su antiguo atelier en un apartamento elegante y chic

Decía Pablo Neruda en uno de sus poemas que «muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo». Así que, para evitar el tedio de lo que ya no causa pasión, decidió el modisto Mario Blanca aparcar más de dos décadas de dedicación a la moda para reinventarse como profesional y reilusionarse como persona. Fue hace cinco años. Las puertas de su atelier, situado en una de las esquinas de la céntrica plaza de la Constitución, se cerraron dejando atrás horas de costura y sueños, de desvelos y emociones. Durante más de veinte años Blanca vistió a lo más selecto de la sociedad malagueña. Por su atelier llegaron a pasar más de un centenar de novias al año, amén de madrinas y trajes de fiesta. Asegura que a «casi todas» las amó y se convirtieron en amigas y sonríe al pensar que si las paredes de ese atelier pudieran hablar más de una malagueña podría sonrojarse.

De aquella época quedan buenos recuerdos y un espacio completamente renovado que conserva el aire ‘couture’ de antaño y respira moda en cada rincón. Más de 110 metros cuadrados distribuidos en salón comedor y cocina (en un mismo espacio diáfano), baño y tres habitaciones, una de ellas en suite. Entre las peculiaridades del apartamento está su estructura, con forma semicircular en las esquinas, obra del arquitecto Fernando Guerrero Strachan.

Lejos de verlo como un inconveniente, Mario Blanca se ha apoyado en esta estructura curva para potenciarla y sacarle partido. Como dice un buen amigo diseñador, «ha colocado todos los muebles al bies». En efecto, Blanca ha aparcado la lógica en la distribución de las estancias para poner el foco en la luz y los elementos protagonistas, como si de un escenario se tratara. «Para mí era importante conservar la base, el esqueleto de la casa, con sus molduras históricas, las columnas y demás elementos estructurales, así que teníamos que pensar en una decoración acorde a lo que teníamos», destaca el interiorista. Del mismo modo, tenía clara la idea de huir de cualquier estética clásica que potenciara el aspecto ya de por sí señorial de la vivienda. Por lo tanto, la decoración se forjó en torno a dos ejes: sostener la idea de espacio de moda y generar un ambiente hogareño, sereno y discreto. La sofisticación llegó después de forma inevitable, a Mario le viene de fábrica.

Se fijó una paleta de colores neutra: blanco, beiges, grises, topo y negro sin apenas concesiones al color, excepto por la tapicería plural de las sillas del comedor. Vestidas de terciopelo en distintos tonos, los únicos que destacan son dos gamas de verdes, uno en tono hierba y el otro verde esmeralda. Pero nada más. El resto de las habitaciones se sustenta en la gama básica y el juego de líneas geométricas.

Como si se tratase de un abanico, los tres dormitorios se colocan de forma semicircular alrededor de la estancia principal, un espacio pensado para compartir. La cocina se diseñó pensando en hacerla lo menos presente posible. En un tono gris plomo, ocupa uno de los rincones en forma de U menos visibles del conjunto. Al lado se sitúa la zona de estar, compuesta por dos sofás en ‘L’ y presidida por una lámina que juega con el emblema de Chanel. La habitación se corona con la mesa de comedor. «La idea era componer una atmósfera que invite a descansar y disfrutar del espacio», destaca Blanca, quien aclara que Living4Málaga será la compañía encargada de gestionar el alquiler vacacional del apartamento a partir de ahora.

En cuanto a la zona de descanso, se ha repartido en tres habitaciones diferentes, pero cada una con un encanto peculiar. El dormitorio principal en suite disfruta del mayor espacio y un baño cuya ejecución ha sido la parte más complicada de la reforma de la casa. La estructura de dosel de la cama, de líneas puras y en un sofisticado negro, marca la pauta para el resto de la decoración. Muebles más clásicos en tonos negros contrastan con elementos actuales como las cortinas en tela de arpillera o los sillones Luis XV que se han dejado con el pretapizado, decorado con emblemas y letras en un trabajo de pintura artesanal ideado por el diseñador. El dormitorio del centro sitúa la cama de espaldas a los tres balcones con vistas a las plaza de la Constitución. El último, con dos camas, ha aprovechado el espejo que el modisto usaba en la sala de pruebas para madrinas y lo ha convertido en un espectacular cabecero negro también decorado con inscripciones de coronas, números e iniciales. De nuevo están presentes los juegos con emblemas de firmas como Prada, Chanel y Louis Vuitton. Por último, el baño principal juega con el dúo blanco y negro y se articula también en torno a elementos como maniquíes, reutilizados del atelier. Blanca explica que el reciclaje de piezas anteriores ha sido una de las tareas principales de la decoración de la casa. Con un poco de ingenio este atelier se ha transformado en un hogar acogedor sin perder la esencia de lo que fue: un espacio de moda.