Diario Sur

Gente de Malaga

Mirar el mundo con ojos de esteta

Susana Mena en el salón comedor de casa.
Susana Mena en el salón comedor de casa. / SUR
  • La diseñadora de tocados y decoradora de eventos Susana Mena hace gala en su hogar de una especial sensibilidad para transformar piezas desechadas en muebles actuales y con carácter. Su vivienda es un ejemplo del éxito de la fórmula que conjuga básicoseconómicos con artículos de anticuario y otros restaurados

La forma de mirar el mundo de Susana Mena no es igual que la del resto de personas. Donde unos sólo ven una butaca antigua, Susana está visualizando un sillón coqueto, renovado y actual; donde los demás encuentran objetos sin utilidad, inservibles, Susana observa mil y una posibilidades de devolverlos a la vida; una casa en derribo es para Mena un universo de piezas alternativas que pueden tener un nuevo final feliz. Desde muy niña, la malagueña se empeña en ver el lado bueno de las cosas. Y si no lo ve, se lo inventa. Transformar el desastre en armonía, sea en el ámbito que sea, es una de sus grandes pasiones, ahora convertida en profesión.

Su vena creativa viene de muy atrás. Asegura que de pequeña no podía vivir sin una caja de colores. Asistió a cursos de pintura y de todo tipo de manualidades hasta que con 16 años se trasladó de su San Pedro Alcántara natal a Málaga para estudiar el Bachillerato de Arte. No obstante, cuando llegó el momento de escoger carrera universitaria se decantó por Relaciones Laborales después de descartar Derecho. Se tituló y comenzó a trabajar en banca, sin que le llegase a entusiasmar su profesión. Para mantener viva esa faceta artística suya comenzó a realizar tocados y sombreros, al principio para ella misma y sus amigas y familiares, y poco después para clientas del banco. Llegó un momento en que tenía tantos encargos que decidió crear una firma, Lolita París.

Pero realizar coronas de flores y pamelas no era suficiente, quería aprender y seguir creando. Así que se matriculó en Diseño de Interiores y durante dos años se dedicó a estudiar la materia. En aquel momento llegaron aires de cambio a su vida personal, así que Susana izó las velas y puso rumbo a Italia para hacer realidad uno de sus sueños: vivir una temporada en Roma. Primero fue con la idea de un puesto de empleo relacionado con el sector de la banca pero estando allí vio en un periódico una oferta para trabajar como guía bilingüe en el Coliseo. Así que abandonó el banco y se entregó de lleno a la gran belleza de Roma. Durante dos años ejerció de guía en un tour por la ciudad, mientras perfeccionaba su italiano. Precisamente en unas clases de intercambio de idiomas conoció a su pareja, Francesco, un periodista que trabajaba en el Trastévere. Susana admite que ya en la casa de Francesco en Roma realizó algunos cambios «para hacerla más acogedora», matiza. Una obsesión que ha podido explotar al máximo con la reforma de su nuevo hogar en San Pedro Alcántara.

Su regreso a Málaga fue una decisión que tomaron Francesco y ella ante la llegada de un nuevo miembro a la familia, la pequeña Valentina, que ahora tiene diez meses. «Nos encantaba nuestra rutina en Roma pero pensamos que con un bebé la calidad de vida aquí sería mejor», indica Mena. Así que compraron una casa y se enfrentaron a una reforma integral que la ha transformado por completo y de la que Susana se ha encargado al detalle. Ante todo buscaba potenciar la estupenda luz natural de la vivienda, así que eliminó muros y creó un espacio diáfano que alberga la cocina, el comedor, la zona de trabajo y la sala. El blanco le sirvió de base para generar una atmósfera serena y acogedora, que invita al descanso y proporciona sensación de paz. Una vez que hubo transformado los espacios y teñidos de blanco, Mena comenzó a armar la decoración del hogar en base a mucho trabajo manual y la restauración y actualización de piezas antiguas. Lo que más le ha gustado en todo este proceso ha sido recuperar muebles de mercadillo e incluso de casas en derribo para darles una nueva apariencia y uso. Así, por ejemplo, las sillas del comedor han sido pintadas de blanco y tapizadas con un nuevo tejido en cuadros de vichy rosa. Las cómodas del recibidor y el salón, del mismo modo, las adquirió en mercadillos y las repintó usando siempre tonos neutros y pastel.

Entre el recibidor y el salón, Susana, que también se dedica a la decoración de eventos y la asesoría en decoración, ha ideado un estupendo rincón de paso con un sofá de estilo provenzal restaurado, una mesa de anticuario adquirida enRoma y una cabeza de falsa taxidermia de Guillermo García Hoz. Las cabezas de animales en diferentes materiales son uno de los elementos que más se repiten en este hogar, aportando continuidad a la decoración global de la vivienda. En el dormitorio de la pequeña Valentina, por ejemplo, hay dos preciosas cabezas de mimbre trenzado con coronas de flores. Las ha fabricado la propia Susana y las vende bajo encargo. Su buen ojo a la hora de customizar muebles se aprecia especialmente cuando se trata de artículos básicos de firmas como Ikea, a los que saca partido gracias a los accesorios.

En su dormitorio, dos muebles zapateros se convierten en una coqueta cómoda vestida perfectamente con dos espejos con toque en dorado, en una simetría elegante y sofisticada. Estas piezas más modernas contrastan con el cabecero francés recuperado de un derribo que ahora luce un aspecto más actual merced al color blanco en que lo ha teñido Susana. Igual que la cuna de su hija, que tiene 37 años. Las herramientas de las que tira para estos trabajos son sencillas: una sensibilidad extraordinaria y un gusto especial por la labor de restauración. Mucho mimo. Para coronar los ambientes,Mena usa siempre flores (no faltan en casa), velas, libros y textiles especiales. Le encantan los de Zara Home, en los que suele invertir. Asegura que le encanta estar en casa y disfrutar de los suyos. De hecho, montar una mesa y recibir a invitados es una de sus mayores aficiones. Cuidar cada detalle para crear atmósferas mágicas y así de acogedoras.