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Picasso pintó el 'Guernica' siendo director del Prado.  ::  sur
Picasso pintó el 'Guernica' siendo director del Prado. :: sur

80 años como director de El Prado

  • Nunca tomó posesión, pero tampoco nunca fue registrado su cese en publicación oficial alguna: Picasso fue nombrado máximo responsable del museo madrileño el 25 de septiembre de 1936

Nunca tomó posesión del cargo para el que fue nombrado, pero en realidad tampoco nunca se publicó su cese en el mismo. Es curioso, pero si nos atenemos a esta curiosa circunstancia, Pablo Ruiz Picasso sigue siendo director del Museo del Prado, cargo para el que fue designado por el Gobierno de la II República de España mediante orden de nombramiento aparecida en el BOE de la época, 'La gaceta de la República' el 25 de septiembre de 1936. Sin duda, la noticia, dos meses después de que comenzara la Guerra Civil, estaba cargada de simbolismo y tuvo además honda repercusión internacional, no en vano unía el nombre del más conocido artista español con la más sagrada pinacoteca del país. Comenzada ya la guerra, ni Picasso llegó a incorporarse a su despacho en la pinacoteca, ni, como ya se ha dicho, tampoco fue destituido. La idea inicial, según algunos expertos, es que Picasso hubiese viajado a Madrid para tomar posesión como director del Prado un día como hoy, 2 de octubre, pero de hace 80 años.

Picasso aceptó encantado el nombramiento. Para el malagueño, El Prado era el 'santa sanctorum' del arte mundial, con tres de sus grandes ídolos, de sus grandes pasiones, El Greco, Velázquez y Goya, pero el genial artista prosiguió su trabajo en París pese a los intentos reiterados del entonces director general de Bellas Artes, Josep Renau, para que se incorporara «a la mayor brevedad posible» a su cargo como director del museo madrileño, nunca apareció por allí, aunque en no pocas ocasiones Picasso actuó como embajador de la cultura española en el extranjero. El malagueño no dejaba nada al azar, por lo que es más que posible que pensara que serviría mucho más a la República en París que en Madrid. No en vano, el artista colaboraba económicamente con el Gobierno republicano donando cuantiosas sumas de dinero de la venta de algunas de sus obras y por la labor de 'imagen'. ¿Qué hubiera hecho en España? En una de sus frases, impactante, como no pocas de las que salieron de su boca, se puede comprender muy bien lo que pensaba: «El Prado ahora no lo defienden los pintores, sino los soldados, los aviadores y los tanquistas». En esa horrible jungla ¿qué pintaba Picasso? En ese mismo septiembre de hace 80 años, el citado Renau, a la postre también pintor, ya barruntaba un nuevo 'golpe de efecto', que Picasso hiciera un gran mural para la Exposición Universal de París en 1937, encargo que oficializaría junto al malagueño Bergamín en enero de ese mismo año y de donde salió el Guernica. Para Picasso, que esa obra figurara en el museo del que era director y que adoraba, era lo máximo. El joven Pablito visitó por primera vez la pinacoteca madrileña en 1895, cuando apenas había cumplido los 14 años de edad, acompañando a su padre, José Ruiz Blasco. La impresión que causó en el niño Picasso aquella visita siempre la recordó con tremendo afecto, y fue además donde 'descubrió' a un Greco que le hizo, incluso, visitar en numerosas ocasiones Toledo subyugado por la obra del artista de origen griego.

Picasso, pues, nunca ocupó el sillón de director del Prado, donde 'aún sigue', ya que su revocación como tal jamás se promulgó en publicación oficial alguna. Fue un gran golpe de efecto para quien aún siempre comprometido con la libertad, nunca antes se había pronunciado sobre la República, e incluso sus relaciones con los primeros gobiernos no fueron cordiales, sino todo lo contrario: «La actitud del pintor es francamente grosera [.] para conmigo personalmente y para el embajador de su país», comunicó Salvador de Madariaga, a la sazón embajador de España en Francia, ante la intención, en 1933, del director de Bellas Artes Ricardo de Orueta para hacer una exposición de obras de Picasso en París y contar con su presencia física. Hechos posteriores, pero fundamentalmente una burda manipulación del periodista y político Manuel Aznar hizo que el artista malagueño, ya famoso en el universo del arte, cambiara su silencio y acompañara con palabras a sus hechos y a su obra. De todas formas, su gran deseo, su gran anhelo, que el Guernica se expusiera en El Prado nunca llegó a la realidad, con lo fácil que hubiera sido... Pablo Picasso fue el único director malagueño del Prado.

MIGUEL DE CERVANTES SE 'VIENE' A MÁLAGA

Es evidente que Miguel de Cervantes no puede venir físicamente a Málaga, pero sí el gran retrato que se le ha hecho con motivo de todos los actos programados con motivo de su IV Centenario. Y el Miguel de Cervantes que se vendrá a esta orilla del Mediterráneo, a una colección particular, es un joven soñador y aguerrido soldado que participa en la cruenta batalla de Lepanto. La obra, que ha sido presentada a nivel nacional con todos los honores, ha sido realizada por el célebre pintor de batallas de la historia española, Augusto Ferrer-Dalmau, quien nos muestra a un joven Cervantes, de cabello claro y nariz menos aguileña. Su aspecto es fiel reflejo de la dureza de los combates, un Cervantes febril y con heridas causadas por dos impactos de proyectil en el pecho, y uno en el brazo, que le inutilizaría la extremidad de por vida, y lo convertiría en 'el manco de Lepanto'. La vestimenta del autor de 'El Quijote' es vistosa, según la moda militar de la época, y se encuentra a bordo de la galera 'La Marquesa'.

La obra escenifica el final del combate entre las armadas española y otomana, que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo griego de Corinto, por aquel entonces bajo dominio turco. La victoria hispana, «la más alta ocasión que vieron los siglos», en palabras del propio Cervantes, supuso el comienzo del declive del poderío marítimo de los vencidos en el Mediterráneo. Para su realización, el pintor catalán afincado en Madrid ha contado con el asesoramiento histórico de David Nievas Muñoz, licenciado en Historia por la Universidad de Granada y especialista en estos temas, quien recuerda que el propio escritor dijo que «terminó el combate con la espada en la mano y gravemente herido». Lo que es una gozada es que esta obra de arte, unánimemente elogiada por los críticos españoles, se venga para Málaga. Bienvenido sea el joven Cervantes.

¿ACTOR ALBORÁN?

Un tuit en el que se fotografiaba recién despertado con el fondo de uno de los muchos parques que hay en la capital de Gran Bretaña, con la frase «Vivan los despertares en Londres» levantó no pocas interrogantes entre sus admiradores y la curiosidad entre seguidores y medios de comunicación: ¿relax? ¿trabajo? ¿Qué hacía el gran cantautor malagueño en la City? Pues parece que Pablo Alborán, que espera ilusionado los premios Grammy, busca nuevos retos profesionales y está tanteando la posibilidad de estudiar arte dramático en Londres, lo que le obligaría a vivir parte del año en aquella gran ciudad. Parece que nuevos y grandes proyectos tienen que ver con ello. Tiempo al tiempo.

Finalizamos hoy con un recuerdo sincero y emocionado para dos excelentes compañeros Patricio Gutiérrez del Álamo y Fernando Caparrós. Se nos fueron demasiado pronto. En los horizontes infinitos descansan ya.