Gente de Malaga
Chinina Canivell y su hija, María Álvarez, junto algunas de sus piezas de Pequeña Inglaterra.
Chinina Canivell y su hija, María Álvarez, junto algunas de sus piezas de Pequeña Inglaterra. / SUR

Dos generaciones para el nuevo estilo inglés

  • Chinina Canivell aporta 25 años de experiencia al frente de Pequeña Inglaterra y su hija María Álvarez trae las frescura y la visión internacional del interiorismo

Después de las tempestades, de los cambios y revoluciones, siempre se recurre a los clásicos. En lo que a decoración se refiere, la vieja y relumbrante Europa aguarda para devolver a los hogares la calidad y calidez que las nuevas generaciones han perdido en aras de un supuesto ‘minimalismo cool’, que no es más que el reflejo del estado de sus cuentas corrientes golpeadas por la crisis. Después de varios años de protagonismo de las piezas nórdicas y el retro americano de los 50 y 60, el mueble inglés, prototipo de la exquisitez, reclama su trono en el reino del interiorismo. Y lo hace con una nueva faz, renovada, fresca, comedida. La misma que aporta María Álvarez Canivell a Pequeña Inglaterra, el negocio familiar que fundaron sus padres y que ahora cumple 25 años, uno menos de los que tiene María.

Todo comenzó con los continuos viajes de Chinina y José María a Londres, hace ya más de dos décadas, de donde traían piezas exclusivas, no sólo de mobiliario, también de menaje y decoración en general. Impulsada por su hermana, Chinina realizó una venta de artículos en su propia casa, que funcionó estupendamente. Su marido la impulsó entonces a convertir en una profesión algo que se le daba muy bien. Al poco tiempo a Pequeña Inglaterra se sumó la galería de arte que condujo con pasión José María Álvarez hasta su fallecimiento el pasado año.

Los primeros recuerdos de María están ligados a sus veranos en la campiña inglesa, recorriendo los pueblos en busca de tesoros que traer a Málaga. La pequeña de los Álvarez Canivell se crió recorriendo anticuarios, museos, palacetes, subastas y ferias de antigüedades. «Recuerdo que con apenas cinco o seis añitos María recorría las ferias de antigüedades con nosotros y fichaba piezas, nos decía ¡mira, eso es de lo que os gusta a vosotros! y muchas veces acertaba», cuenta Chinina.

Prácticamente desde la cuna María aprendió a distinguir lo bueno de lo falso, lo exclusivo de lo popular. Un aprendizaje que no podría haber obtenido en ninguna universidad. María se hizo mayor y dudaba entre estudiar Derecho o Arquitectura de Interiores. Su padre la convenció de que siendo tan creativa la primera opción no era una buena idea. Se trasladó entonces a la Politécnica de Madrid, donde descubrió que había acertado plenamente con su decisión, su vocación se multiplicó conforme se formaba, también en el extranjero, en Lion y luego en Londres. De hecho, actualmente María trabaja desde Málaga para un estudio de interiorismo de Londres, labor que compagina con el relanzamiento de Pequeña Inglaterra, de la mano de su madre. Con el peso de haber sido un referente del interiorismo en Málaga durante varias décadas, madre e hija asumen la tarea de actualizar el clásico inglés sin perder su esencia de calidad.«Las dos tenemos que aportar nuestras ideas y nuestro ‘know how’ para seguir con ilusión en el mundo de la decoración y el interiorismo», asegura María.

Ambas coinciden en su gusto por los colores y por la fusión de estilos y épocas, algo que saben hacer con sumo gusto de una forma innata. El enriquecimiento es mutuo. María dice de su madre que «tiene una habilidad especial en la elección de las paletas de colores y es un hacha en el trato con el público». Por su parte, Chinina asegura que «María es tremendamente emprendedora y tiene ideas muy frescas en lo que a concepción del espacio y distribución se refiere». Juntas forman un tándem prometedor. La madre aporta la sabiduría, la serenidad y las tablas de un negocio que ha superado varias crisis y ha sabido actualizarse conservando su sello. Jovial y trabajadora, el impulso, la fuerza y la frescura la pone María.

Nuevas ilusiones

El siguiente paso que darán juntas será la generación de proyectos desde la misma obra, como hace María para el estudio de Londres. «Me encantaría realizar la renovación completa de una casa señorial para convertirla en hotel boutique, es un sueño del que alguna vez hablamos mi padre y yo», cuenta María. En su hogar, las piezas centenarias conviven en armonía con textiles actuales, piezas divertidas y obras de arte contemporáneo que salen del fondo de su galería, con autores como Stefan Von Reiswitz, Chema Lumbreras, María García Orea, Óliver Perry, Jesús Barranco, Ortego, Victoria Carreño y otros. La sensibilidad a la hora de fusionar colores y elementos habla de un gusto educado desde la infancia y consolidado a base de viajar y hacerse con pedacitos de belleza de cada lugar. Lo de antaño tiene un lugar privilegiado en el presente. Las piezas con alma y estilo no pasan de moda, sino que transforman un espacio básico en un ambiente con personalidad. Larga vida al pedacito de Londres en Málaga.