Estudiante de Medicina en Móstoles, actor, modelo... y violento secuestrador

Eduard Iosif dirigía la banda que raptó a un empresario, al que mantuvo sedado durante 11 días

CARLOS HIDALGO

Había reclutado a un ejército de compatriotas. Con él trabajaban tres rumanos y un latinoamericano con un claro objetivo fijado por él mismo: secuestrar a algún empresario que manejara grandes sumas de dinero en efectivo. Fue así como puso sus miras en un serbocroata con nacionalidad holandesa residente en en Lloret de Mar (Gerona). El pasado 13 de junio llegó el día. Todo el plan estaba trazado a conciencia. Cuando la víctima llegó a su casa en coche le tendieron una emboscada vestidos como si fueran policías. A golpes y a punta de pistola, lo metieron en el maletero y comenzó el secuestro. Detrás de toda la trama Eduard Andrei Iosif, un actor aspirante a modelo...y estudiante de Medicina en prácticas en el Hospital de Móstoles. Casi nada.

El perfil de este violento secuestrador rubio y de ojos azules es cuanto menos llamativo. Eduard Iosif asegura en su currículum que ha estudiado cuatro años en la «Real Academia de Arte Dramático de Madrid». Como publica ABC, se promocionaba como actor e, incluso, ha protagonizado algún corto semiprofesional. También difundía su 'book' de modelo. Quienes le conocen lo definen como un narcisista.

Pero lo que verdaderamente se le daba bien a Iosif (Rumanía, 1983) era planificar un secuestro. A ello se dedicaba en el tiempo libre que le dejaban sus estudios de quinto curso de Medicina en una universidad madrileña y sus prácticas en el hospital. De allí precisamente robó los barbitúricos y benzodiacepinas con el que drogó a su presa, a quien se encargó de atar y vendar los ojos bajo amenazas de muerte.

Los agentes de la Brigada de Secuestros y Extorsiones de la UDEVCentral y los Mossos d’Esquadra sospechan que los primeros días de cautiverio encerró a su víctima en una vivienda de Madrid. Se ha constatado que las llamadas que la banda realizó a la esposa del rehén provenían de la capital de España. En ellas, le exigían el pago de 1,5 millones de euros: «Danos el dinero o le matamos de un tiro», amenazaban.

Mientras llegaba el dinero, Eduard Andrei y los suyos no cesaron de atiborrar de medicamentos al empresario. Incluso le pusieron unas gafas tapadas con cartón y una gorra para que no pudiera ver ni ser visto, durante los distintos cambios de ubicación que realizaron. Todo estaba bien atado. Finalmente, el 24 de junio, los agentes asaltaron el piso y el rescate culminó con éxito.

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