ESPEJO

ARANTZA FURUNDARENA

Tengo un amigo que se ha hecho adicto al 'procés'. No porque tenga un vínculo directo con Cataluña (él es riojano) ni porque sea un ferviente defensor o un desaforado detractor de la independencia, sino porque el conflicto le pone. Le gusta cabrearse. Siente que a su edad necesita esa adrenalina malsana para seguir funcionando... Tal vez para sentirse vivo. No es el único. Mientras los anuncios de televisión propagan estas semanas lo que se ha dado en llamar el 'espíritu navideño', existe una legión de rebeldes instalada en las antípodas de la concordia. Gente que para ser feliz no necesita un camión... Necesita un Puigdemont. Alguien con quien encolerizarse. Son esos que siendo de izquierdas sintonizan la Cope para que les diga justo lo que no quieren oír.

Por la misma razón hay forofos del Barça que están abonados al 'Chiringuito de jugones'. Necesitan beber del emponzoñado cáliz de esa misa negra (en el fondo blanca como el merengue) que oficia regularmente el provocador Pedrerol. Porque él les cae fatal, su programa les pone de los nervios, algunos colaboradores les sacan de quicio... Y toda esa rabia les provoca un placer catártico y liberador. Cualquier hincha de un equipo sabe que durante un partido, mucho más que gritar gol, lo que desahoga de verdad es insultar al árbitro. En un mundo cada vez más maniqueo, más de ellos y nosotros, más poblado de forofos, la manera natural de reforzar la propia ideología suele consistir en rodearte de gente que piensa como tú. Pero algunos han descubierto que nada apuntala más su cerrazón que alimentarse de la cerrazón del enemigo.

Ahora resurge Tabarnia, proyecto territorial que puede parecer delirante, pero no más que la Catalonia de Junqueras. Y es maravilloso comprobar cómo dos bandos enfrentados y presuntamente opuestos pueden llegar a resultar tan idénticos. Defienden los mismos planteamientos, las mismas reivindicaciones, los mismos derechos... Y todo, para conseguir lo contrario. Me pregunto si Tabarnia va a reforzar a los independentistas como refuerza Pedrerol la fe de un empedernido culé... O si se obrará el milagro y por fin van a entender que al encarar al contrario lo que están viendo en realidad es su exacto reflejo.

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