Cuando los Banderas vieron construir Puerto Banús

Aquel verano de Chico Banderas

Los hijos de un policía y una profesora veraneaban gracias a que su padre pedía en agosto un destino de playa... aunque la mayor parte de sus vacaciones se las pasaban jugando a las chapas en la terraza de su casa

Antonio Banderas y su hermano Chico también veranearon un par de años en Benajarafe, donde la familia alquiló la casa rural la Gallina Blanca./
Antonio Banderas y su hermano Chico también veranearon un par de años en Benajarafe, donde la familia alquiló la casa rural la Gallina Blanca.
Ester Requena
ESTER REQUENA

Subiéndose a un coche dos caballos toda la familia, con las ventanillas abiertas y los abanicos en la mano rumbo a un «apartamentillo». Así comenzaban las vacaciones para la familia Domínguez Bandera, una época en la que el hijo mayor de la saga aún ni soñaba con convertirse en Antonio Banderas. «Nosotros hemos sido siempre una familia muy humilde; así que los veraneos mi hermano y yo no los teníamos muy al día», recuerda entre risas Francisco Javier Domínguez Bandera, más conocido como Chico Banderas.

Los hermanos se tiraban gran parte de los meses de calor «tirados» en la terraza de su casa en la calle Sebastián Souvirón. ¿Su piscina? Una manguera con la que encharcaban el suelo y pasaban las horas jugando a ser el zorro, a investigar como policías, a soñar con llegar a ser futbolistas de Primera División... pero, sobre todo, disfrutaban disputando partidos eternos a las chapas. «¡Teníamos hasta nuestra propia liga de fútbol!», recalca Chico. Las recogían en los bares, las llenaban de cera para que «chorreasen bien por el suelo» y les ponían la cara de los futbolistas de la época, entre ellos el malaguista Benítez. Sus chapas eran el máximo tesoro para unos hermanos que apenas se llevan dos años de diferencia y que siempre han estado muy unidos pese a la distancia.

Aunque ahora casi cogen aviones a diario, antes como mucho los hijos de un policía y de una profesora sólo hacían las maletas de vez en cuando para irse a la playa. Unos años para Fuengirola, otros para Benajarafe... «Mi padre, para que la familia viajásemos en vacaciones, pedía un destino en una comisaría de la costa. Varios veranos estuvimos en Marbella, donde mi hermano y yo vimos construir Puerto Banús», rememora el pequeño de la familia, que por aquel entonces apenas contaba con 7 años. Entonces alquilaron un apartamento por La Campana, donde ahora se sitúa la plaza de toros de Puerto Banús.

«Vimos levantar el puerto desde la orilla, porque al lado había una playa con mucha profundidad que nos encantaba. Recuerdo que a mi padre le dio por pescar en ella; se tiraba en el colchón hinchable y se achicharraba toda espalda», detalla Chico entre risas.

En detalle

Francisco Javier Domínguez Bandera también tiene nombre ‘artístico’, Chico Banderas, aunque ese mundo se lo deja en exclusiva a su hermano José, como él le llama. Los veranos de su infancia son muy distintos a los de ahora, en los que acaba de ganar la Copa del Rey de vela por tercera vez

De vez en cuando le gusta coger con su hermano Antonio –aunque él lo sigue llamando José– los álbumes de fotos de aquellos años. «Y nada de ver las imágenes en los móviles, nos gusta el papel», puntualiza. Se sientan en el sofá y empiezan a recordar sus batallitas infantiles. Como cuando un pastor alemán en Benajarafe se le echó a Chico encima para atacarlo en uno de los veranos que pasaron en la casa rural la Gallina Blanca que la familia le alquilaba a matrimonio francés. O cuando se dejaron las chapas en el dos caballos y con el calor se les derritió la cera. «¡La llorera que me dio esa tarde! Y eso que en realidad para volver a tener una buena colección lo único que había que hacer era irse de nuevo al bar, pillar chapas y ponerles fotos», explica Chico.

Tras esos momentos de nostalgia familiar, en los que tampoco falta un repaso a sus veranos de adolescentes en Carratraca o con sus pandillas de amigos en Fuengirola, Antonio Banderas siempre termina con la misma frase: «¿Quién iba a imaginar que llegase a donde estoy ahora?».

Chico, en una imagen reciente con su hermano Antonio.
Chico, en una imagen reciente con su hermano Antonio.

La vida ha hecho que los hermanos disfruten hoy en día de unos veranos muy diferentes a los de niños. Chico Banderas se pasa gran parte de estos meses navegando. Pero nada de tomar el sol o relajarse mirando al horizonte mientras se broncea. Desde hace 21 años no falta a su cita con la Copa del Rey de Vela en Palma de Mallorca. Allí figura como el «armador Javier Banderas». Además, en esta edición ha vuelto a ganar la glamurosa competición por tercera vez a bordo del ‘Grupo Ceres’. De sus regatas en Palma de Mallorca atesora infinidad de anécdotas, como cuando quemaron romero para ‘espantar’ la mala suerte o cuando subieron a bordo al pulpo Paul. Eso sí, de peluche.

«Teníamos hasta nuestra propia liga de fútbol hecha con chapas»

En su agenda veraniega tampoco falta desde hace años la gala Starlite en Marbella, en la que recaudan fondos para la Fundación Lágrimas y Favores, de la que Chico ejerce como tesorero desde su creación. Aunque si hay una fecha marcada en rojo en estos meses, esa es la del cumpleaños de su hermano Antonio. Hace unos días ambos volvieron a soplar las velas de la tarta de ‘José’. Una celebración que siempre pillaba en mitad de sus veraneos infantiles, ya estuviesen en Benajarafe, Fuengirola, Marbella o en la terraza de su casa.

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