El apestado de Hollywood

Harvey Weinstein, en la foto con Gwyneth Paltrow y Liv Tyler, alardeaba públicamente de sus excesos. /AFP
Harvey Weinstein, en la foto con Gwyneth Paltrow y Liv Tyler, alardeaba públicamente de sus excesos. / AFP

Los abusos sexuales del poderoso productor Harvey Weinstein eran conocidos en la meca del cine pero nadie hacía nada. Su caída ha sido tan dura como sus pecados. Le tenían ganas

JAVIER GUILLENEA

Vivir en las alturas tiene estas cosas. Cuando uno es poderoso se considera con barra libre para hacer lo que le apetezca y dan lo mismo los rumores y las certezas porque el miedo y la ambición son aliados del silencio. El omnipresente productor de Hollywood Harvey Weinstein tenía tantos amigos como enemigos, todos eran los mismos y todos le rendían pleitesía. Hacía lo que le daba la gana sin que nadie se atreviera a frenarle. Hasta que apareció una grieta en su armadura.

La publicación de un reportaje periodístico que ha desvelado el largo historial de abusos sexuales del productor más temido de Hollywood ha provocado un aluvión de acusaciones contra el gran hombre que condujo al Oscar a 81 películas y donó 1,4 millones de dólares a las campañas electorales de los demócratas. El todopoderoso Harvey Weinstein, el que en los años noventa revolucionó junto a su hermano Bob el cine independiente americano con su compañía Miramax, es hoy un apestado del que reniegan la gran industria de la imagen y la clase política. Su caída ha sido tan dura como sus pecados.

La lista de actrices que aseguran haber sido objeto de insinuaciones sexuales del productor, a menudo en habitaciones de hotel, no deja de crecer. Las acusaciones parten de nombres tan conocidos como Mira Sorvino, Rosana Arquette, Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Emma de Caunes, Judith Godrèche, Cara Delevingne, Ashley Judd, Ambra Battilana o la presentadora Lauren Silvan. La estrella italiana Asia Argento, la actriz Lucia Evans y otra mujer que se mantuvo en el anonimato lo acusan de violación, aunque Weinstein afirmó a través de una portavoz que todas las relaciones sexuales que mantuvo fueron consentidas.

El productor ha perdido el control de su compañía y su mujer, Georgina Chapman, ha anunciado su separación. La Academia cinematográfica de Estados Unidos ha calificado de «repugnante, aborrecible y antiética» la conducta de Weinstein, al igual que el festival de Cannes y la Academia británica, que lo ha expulsado de sus filas. El Partido Republicano ha aprovechado la ocasión para pedir a los demócratas que «devuelvan todo el dinero sucio» donado por Weinstein a sus campañas. Hillary Clinton se ha mostrado «impactada y horrorizada», mientras que Barack y Michelle Obama se han declarado «asqueados» por las revelaciones sobre su viejo amigo.

En televisión

«Tal vez Hollywood deje de dar estúpidas lecciones de moral», ha señalado el hijo mayor del presidente Donald Trump. Algo de razón no le falta porque el caso es que en la meca del cine todos sabían lo que ocurría. Es lo que sostiene la actriz francesa Léa Seydoux, que ha escrito su historia en 'The Guardian'. «Estábamos hablando en el sofá cuando saltó sobre mí e intentó besarme. Tuve que defenderme. Es grande y gordo, así que tuve que ser fuerte para resistirme. Salí de su habitación asqueada». Según Seydoux, Weinstein alardeaba de las mujeres con las que había tenido sexo en Hollywood y sus comentarios misóginos eran constantes.

Sus excesos eran tan conocidos que incluso fueron objeto de bromas televisivas. En un episodio del programa '30 Rock', Jenna (Jane Krakowski) dijo que no le tenía miedo a nada en la industria porque «rechazó tener sexo con Harvey Weinstein en no menos de tres oportunidades... de cinco». «Todo el mundo sabía lo que hacía y nadie hizo nada», denunció Seydoux. Todos se taparon las narices y aguardaron el momento.

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