Diario Sur

Duelo de elegancia y estilo entre la Reina Letizia y Sara Carbonero en Portugal

La Reina saluda a Sara Carbonero.
La Reina saluda a Sara Carbonero. / Efe
  • La periodista acudió junto a Iker Casillas a la cena en honor de los Reyes de España celebrada en Oporto

La expectación era bastante elevada, dada las protagonistas, y se cumplieron las expectativas. El encuentro en Portugal entre Sara Carbonero y la Reina Letizia deparó un duelo de estilo en el que ambas salieron muy bien paradas.

Por un lado, Doña Letizia tiró de fondo de armario y recuperó el vestido negro de manga corta y escote redondo, de línea sirena con una pequeña cola y confeccionado en encaje de la colección Carolina Herrera New York de 2011. Está valorado en en 4.987 euros y de su elegancia nadie duda. A diferencia de otras ocasiones, esta vez no lució tiara.

Ese fue el modelo elegido para la cena en honor de los Reyes de España que se celebró ayer en el Palacio de los Duques de Bragança de la histórica localidad de Guimaraes, a 50 kilómetros al norte de Oporto.

Ofrecida por el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, la cena de gala tuvo especial significado simbólico, por cuanto Guimaraes está considerada por los portugueses la cuna de su Estado, ya que en este enclave nació y fue coronado el primer rey de la nación portuguesa, Alfonso Henriques, en 1139.

Los invitados a la cena accedieron al recinto, en lo alto de una colina, por una gran alfombra roja, entre el sonido de los tambores que hacía sonar un grupo folclórico de la zona, con niños que saludaban con banderas españolas y portuguesas en sus manos.

Los candelabros encendidos al final del recorrido realzaban el aspecto medieval del entorno, donde destaca una estatua del rey Alfonso.

Al final de la alfombra, ante un estrado donde había un grupo de de hombres y mujeres ataviados con trajes regionales, los convidados posaban para los medios gráficos.

Fueron Iker Casillas y Sara Carbonero, muy sonrientes, quienes más expectación despertaron hasta la llegada de los Reyes de España, recibidos por Rebelo de Sousa entre aplausos de los vecinos que se agolpaban en la calle situada frente al palacio y el espontáneo cántico del "Que Viva España" por parte de algunos.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, en su primer viaje de Estado con Felipe VI y la Reina Letizia, también había posado antes para la prensa junto al jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín.

Ya dentro del palacio, en el Salón de los Pasos perdidos, antes de comenzar el banquete, los reyes Felipe y Letizia saludaron uno a uno a todos los comensales, representantes de las principales instituciones lusas, así como del mundo político, económico, social y cultural del país.

Además de Rebelo de Sousa, estuvieron presentes en la mesa el primer ministro portugués, Antonio Costa, el presidente de la Asamblea de la República, Ferro Rodrígues, y parte del Gobierno.

Felipe VI lucía el Collar y la Cruz de la Orden de la Torre y la Espada, la máxima condecoración que concede el Estado portugués, así como la placa y la banda de Carlos III, máxima distinción española, y la venera del Toisón de Oro. Por su parte, la Reina Letizia, vestida de negro, exhibía una condecoración portuguesa, la Cruz de la Orden de Cristo.

El menú servido en la cena de gala consistió en un consomé, suprema de merluza con salsa de cebolla y puerro y pudin "Abade de Priscos" con helado de mandarina.

La cena arrancó con la interpretación de los himnos nacionales de los dos países a cargo de un grupo clásico que amenizó la velada con piezas de Telemann, Bach, Mozart y Haydn.

Además, a su término, los comensales pudieron disfrutar con una interpretación de fados a cargo de la afamada artista Carminho.