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El chiste de Joaquín que pudo terminar en tragedia cuando jugaba en el Málaga

Joaquín, en un momento de su entrevista en 'El Hormiguero'.
Joaquín, en un momento de su entrevista en 'El Hormiguero'. / Antena 3
  • El centrocampista del Real Betis aseguró en 'El Hormiguero' que dijo a sus compañeros de equipo, entre ellos Duda que estaba sentado delante de él, que se pusieran los carnés en la boca para que pudieran identificarlos

El pasado jueves, el futbolista Joaquín desveló en 'El Hormiguero' el motivo por el que le da miedo volar. Y lo hizo con su particular sentido del humor. Parecía más un chiste que un hecho real, aunque confesó que en aquel momento no le hizo nada de gracia. De hecho, el futbolista reconoció haberse quedado «más blanco que un váter» y llegó a pedir a sus compañeros que se pusieran el carnet de identidad en la boca «para que fuese más fácil la identificación».

Fue durante un trayecto en avión a San Sebastián cuando jugaba en el Málaga. Así lo contaba el jugador: «Llegando a San Sebastián, el cielo estaba oscuro. Íbamos bajando y llevaba a mi compañero Duda delante. Él se dio cuenta que no había pista sino agua. Me decía: 'Joaqui, Joaqui, que no hay pista', y yo le decía que tenía que estar ahí. El avión empezó a subir hacia arriba dando coletazos de un lado hacia otro. Llegó un momento que dije a mis compañeros que se pusieran el carnet de identidad en la boca para que nos identificaran (…) Cuando atravesamos las nubes nos atravesaron dos relámpagos y se pararon los motores del avión. Me quedé blanco como un váter, sin poder hablar. Cuando se estabiliza y se encienden las luces y nos comenta el piloto qué había sucedido. Nos habíamos quedado sin pista y nos dijo que todo funcionaba perfectamente. Dije que sacaran la botella de champán y de whisky para celebrar (…) Yo me acuerdo de mi compañero Duda, que si yo estaba blanco (…) a él le sudaban las manos, no podía hablar (…)», narró.

Pero no fue la única anécdota con la que el actual jugador del Real Betis arrancó las carcajadas del público. Y es que aún le duele la colleja que le dio su padre cuando le dijo que quería dejar el fútbol.

«Tenía 16 o 17 años y despuntaba ya un poquito. Estaba en esa edad mala en la que me gustaba salir para arriba y para abajo y las niñas, y no quería otra cosa. El fútbol lo iba apartando un poquito. Tenía un partido con la selección andaluza y me levanté para un partido a las seis o siete de la mañana, de aquella manera, y le dije a mi padre que no quería seguir jugando al fútbol. Él me dijo: 'Vale, hijo. Vete a la cama'. Me di la vuelta hacia la habitación pero no me dio tiempo, mi padre me arreó una colleja que aún no puedo torcer la cabeza para el lado derecho. Me dijo que si no quería seguir jugando al fútbol que se lo dijera al entrenador, pero del golpe que me dio me arrepentí y no le dije nada al míster y mire hasta donde he llegado 17 años después».

El futbolista también habló sobre su comentada vestimenta en la Gala anual del fútbol profesional el pasado 24 de octubre: «Es un traje italiano de mucha categoría, lo que pasa es que hay que tener percha para ponérselo. Este traje no se lo puede poner todo el mundo. Entrando a la gala todo el mundo miraba para abajo y no para arriba. La mujer de un amigo ya me ha pedido el teléfono porque quiere uno para su marido».

La ropa es algo que le gusta al bético, ya que aseguró tener más de 800 camisetas. «Tengo alquilados dos trasteros porque no me caben en casa. Una vez entraron a robarme y no se llevaron nada de valor ni de todo lo importante que tenía, solo me robaron las camisetas de Zidane, Guti, Raúl, Ronaldinho, Beckham y Figo que es a la que más cariño tenía. Cuando fui a cambiarle la camiseta a Zidane la primera vez que me enfrenté a él me dijo que era él el que me la iba a pedir a mí».