Diario Sur

Más de 2.500 euros por una butaca del Concorde

Un Concorde despegando en uno de los últimos vuelos comerciales que realizó el avión hace ya trece años.
Un Concorde despegando en uno de los últimos vuelos comerciales que realizó el avión hace ya trece años. / Reuters
  • La venta en Toulouse de un millar de piezas confirma el tirón popular del legendario avión trece años después de su retirada

El Concorde sigue despertando pasiones. Trece años después de su último vuelo, el único avión supersónico utilizado en vuelos comerciales conserva íntegro su magnetismo. Así lo ha puesto de manifiesto la subasta que se ha llevado a cabo este fin de semana en Toulouse, donde se han vendido más de un millar de piezas relacionadas con la aeronave. Tazas de retrete, ruedas, copias de los menús que se servían a bordo, butacas, maquetas, carteles y un sinfín de piezas mecánicas volaron en un abrir y cerrar de ojos de las estanterías del hotel donde se celebró el remate. «Todavía hay muchos fanáticos del Concorde», resumió Marc Labarbe, el responsable de la casa encargada de la subasta.

Aunque Labarbe no había hecho aún ayer el cómputo del montante total obtenido en la venta, su voz reflejaba la satisfacción por el resultado. La noticia de la subasta atrajo al hotel a cientos de curiosos y aficionados a la aviación. La puja fue además seguida en directo por internet desde todo el planeta. «El Concorde es un avión, pero sobre todo es una leyenda», indicaba Labarbe, que en la preparación de la subasta tuvo oportunidad de charlar con una antigua pasajera que le contó que había cubierto el trayecto entre París y Nueva York en menos de tres horas. «El vuelo duró exactamente 2 horas y 58 minutos, incluso hoy nos parece increíble».

Neumáticos

Las piezas subastadas proceden de algunas de las asociaciones que se crearon en torno a la figura del avión y también de personas que las heredaron de sus padres o abuelos. Dos de las butacas se vendieron por 5.200 euros mientras que se pagaron 3.000 euros por un juego de neumáticos del tren de aterrizaje. Una maqueta del avión firmada por su primer piloto, André Turcat, fue vendida por 4.000 euros.

De los 20 Concorde que se fabricaron aún se conservan 18, la mayoría en museos y aeropuertos repartidos por todo el mundo. Algunas asociaciones han hecho gestiones para intentar recuperar alguna unidad, pero los desorbitados costes han frenado hasta el momento cualquier tentativa.