Diario Sur

De vagabundo a millonario

De vagabundo a millonario
  • Ahora amasa una fortuna, pero hace trece años Khalil Rafati no tenía casa, vivía en la calle y era adicto a la heroína, pero su vida dio un giro

Rafati es el dueño de SunLife Organics, una cadena de zumos que se ha diseminado desde su lugar de nacimiento en la soleada Malibú y que ahora está presente en seis lugares diferentes de Los Ángeles.

La inspiradora historia de este hombre de 46 años que salió de la calle para ser un exitoso hombre de negocios se ha convertido en un libro titulado «I forgot to die» («Se me olvidó morir»).

Después de trasladarse a Los Ángeles para llevar un negocio de venta de automóviles en la década de 1990, la vida de Rafati dio un giro para peor tras comenzar a vender drogas, con el tiempo esto le llevó a probar la heroína. A partir de ahí se volvió adicto a esta droga.

Rafati estuvo a punto de morir en 2001, cuando sufrió una sobredosis de heroína en una fiesta en Malibú. Más tarde, tras pasar dos años en la cárcel acabó viviendo en la calle.

«Había llegado al fondo de los fondos», comenta recordando esos momentos. «No tenía más que hacer. Estaba acabado». Sin embargo, en este punto tan bajo de su vida Rafati decidió optar por la sobriedad y por mejorar su vida.

Después de dejar las drogas, fundó Riviera un centro de transición para drogadictos y alcohólicos, pero el momento en que realmente cambió las cosas fue cuando un amigo le introdujo en los «zumos y superalimentos».

Poco después comenzó a hacer sus propios batidos y venderlos a sus pacientes. «Los hacía para fortalecer a los pacientes», explicó a The New York Times. «Así les daba un poco de fuerza que tanto necesitaban».

Pero estos batidos no solo eran buenos para sus pacientes, eran tan deliciosos que los residentes de todo Malibú comenzaron a comprarlos. «Así que mucha gente iba al centro de recuperación solo para disfrutar de uno de mis batidos», comenta. «Incluso llegó a ser un poco embarazoso, ya que muchas de esas personas no eran parte del programa.»

Entonces, decidió abrir su primer bar de zumos que ahora se ha extendido, convirtiéndose en una cadena en seis lugares diferentes en Los Ángeles.

De vivir en las calles, Rafati ahora es millonario gracias a la cadena. Sin embargo, nunca se ha olvidado de su pasado y contrata a personas para trabajar en las tiendas que necesitan el tipo de ayuda que estaba buscando hace 13 años.