Diario Sur

El Ritz de París, mejor hotel urbano de Europa

Una de las suites del Ritz parisino después de su reciente remodelación.
Una de las suites del Ritz parisino después de su reciente remodelación. / H. R.
  • Los World Travel Awards distinguen al establecimiento de Mohamed Al-Fayed después de una reforma de 400 millones

El Ritz de París acaba de obtener el reconocimiento de los World Travel Awards como mejor hotel urbano de Europa. La distinción, que viene a ser como el Oscar de la hostelería, constituye un reconocimiento explícito a la profunda remodelación del histórico establecimiento, que ha vuelto a abrir sus puertas este verano después de cuatro años de obras. El nuevo Ritz no ha perdido ni un ápice de su espíritu, pero ha experimentado una reforma a fondo que le permite plantar cara a los nuevos competidores que aspiran a desplazarle del pedestal que ocupa desde que fue inaugurado en junio de 1898.

Enclavado en la Plaza Vendôme, la zona más exclusiva de París, el Ritz lleva más de un siglo marcando la pauta de la concepción más refinada y lujosa de la hostelería. Abierto por el suizo César Ritz en colaboración con el cocinero Auguste Escoffier, fue el primer hotel del mundo con cuartos de baño, teléfono y electricidad. Por sus habitaciones han desfilado todas las grandes personalidades del siglo XX. Durante la ocupación nazi fue el cuartel general de la Lutwaffe. Tras la liberación, se convirtió en un símbolo de la buena vida y el lujo que aún perdura en el imaginario de muchas generaciones. La muerte en 1979 de Charles Ritz, hijo del fundador, abrió las puertas a un cambio en la propiedad: Mohamed Al-Fayed, dueño entonces de los grandes almacenes londinenses Harrods, se puso al frente.

Nuevas tecnologías

Apenas dos décadas más tarde, en 1997, el hijo de Al-Fayed, Dodi, moriría en accidente de coche junto a Diana de Gales después de que ambos hubiesen cenado en la suite imperial del Ritz. El hotel entró en el siglo XXI con algunos achaque derivados de unas infraestructuras con más de cien años a sus espaldas. La remodelación acometida a partir de 2012, que ha supuesto una inversión de 400 millones de euros, renovó todas sus redes y las adaptó a las nuevas tecnologías. Eso sí, el Ritz no ha perdido su identidad: la decoración sigue siendo la quintaesencia de la concepción francesa del lujo en su acepción más clásica. El no va más.