Vanesa Benítez: «Los militares americanos transformaron Rota en un supermercado del sexo»

Vanesa Benítez, directora de 'Rota n'Roll', con el productor Daniel Méndez en el bar La Vegas. /FRAN ACEVEDO
Vanesa Benítez, directora de 'Rota n'Roll', con el productor Daniel Méndez en el bar La Vegas. / FRAN ACEVEDO
Placeres culpables

El documental 'Rota n'Roll' aborda la revolución social que supuso la llegada de la base militar americana a Rota

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Las mejores ideas surgen en los bares y en uno de ellos nos encontramos con Vanesa Benítez, directora de un documental que aborda la llegada en 1953 de una de las cuatro bases militares que Franco autorizó en territorio español. Pero Rota no es una base militar sino un pueblo que fue colonizado por 10.000 americanos. Las imágenes parecen sacadas de una película. Es la única base que está literalmente dentro de un pueblo. Su documental trata de cómo una decisión de alcance mundial afecta a las personas del campo.

¿Cómo afectó al roteño común la llegada de la base militar? ¿Crees que fue positivo para ellos?

–Todos me dijeron que sí. Era un pueblo muy humilde, la gente trabajaba en su pedacito de tierra o en el mar. A partir de la base, tuvieron acceso a muchas cosas que eran impensables en nuestro país. «Esto era jauja», me dijo uno de ellos. Fue una auténtica revolución.

Este fenómeno recuerda al 'boom' turístico de Torremolinos cuando la llegada de turistas sirvió para hacer avanzar a toda la sociedad local y crear una especie de cápsula de libertades en un país muy gris. ¿Cómo afectó todo esto a la situación de las mujeres?

–Sí, de hecho mi próximo proyecto está ubicado en Torremolinos. En Rota, la Avenida de San Fernando era un paso para la gente de campo y de repente se convirtió a algo muy parecido a Las Vegas, con bares con 'rock and roll' y camareras que llegaban de todo el mundo. Las mujeres se convirtieron en el principal sustento de muchas familias. Trabajaban en la base militar y se mezclaron con americanas que fumaban, bebían, tenían otra forma de vestir y de pensar. Tuvieron acceso a la píldora anticonceptiva, un escándalo para la moral católica de la época, y en paralelo se creó una enorme red de prostitución. A las mujeres les decían que por esa calle no había que pasar.

En el documental habla un señor llamado El Cisquero, un ciudadano local que terminó trabajando en la NASA y que es un auténtico personaje.

–Fue un gran descubrimiento. Él habla con mucha gracia de los ensayos que hicieron «cuando llegó la gente a la luna». Caían en paracaídas y, pese a toda su tecnología, los americanos no los encontraban. Los marineros de allí se conocían la costa de memoria y les ayudaron a localizar a los militares perdidos con una lancha. El Cisquero se convirtió entonces en un héroe para los americanos.

El estreno especial de 'Rota n'Roll' será hoy martes a las 17.00 horas en el Teatro Echegaray

El escritor Felipe Benítez Reyes se refiere a la radio de la base militar como un tesoro en el aire.

–Nos contaba que los locales escuchaban mucho la radio y se encontraban con una música extrañísima que jamás habían escuchado. Las vecinas salían a los balcones alarmadas por el sonido. En los alrededores se crearon bandas que imitaban a los rockeros.

A nivel laboral sí que hay problemas cada cierto tiempo. ¿No hay ninguna inquietud?

–Una base militar no es una fábrica de caramelos. Allí hay bombas muy potentes y pocos son conscientes de que Rota es un objetivo militar. Sin mucho miramiento, la base bloqueó los accesos y en una época sin carreteras los roteños utilizaban el hospital de la base para emergencias. Por eso muchos nacieron en suelo americano: no les daba tiempo a llegar al hospital.

En Cuba hay muchos que se llaman Yusnabi y que son hijos de militares desconocidos de la U.S. Navy. ¿Hay muchos Kevin o Charly en Rota?

–Un montón. Nos hemos encontrado gente que no sabe quién es su padre, hijos de camareras o de vedettes. Allí había sexo, drogas y 'rock n'roll'. Para algunos fue la música, para otros el dinero, muchas encontraron el amor de su vida y otras vivieron su particular revolución sexual. La calle principal le llamaban 'la calle del pecado', y en la prensa empezaron a hablar de un supermercado del sexo y de la llegada del turismo sexual. Descubrimos un catálogo con mujeres descritas como 'manipuladoras de alimentos' y se les hacían pruebas médicas. Una vez vino el embajador alertado por el repunte de Enfermedades de Transmisión Sexual entre los militares que llegaban a Rota. A todos les cambió la vida de alguna manera, pero lo más importante es que llegó el rock n'roll.

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