José Sacristán: «A mí lo políticamente correcto me da cien patadas»

Sacristán se mete en la piel de un hippy en 'Formentera Lady'./Salvador Salas
Sacristán se mete en la piel de un hippy en 'Formentera Lady'. / Salvador Salas

«Soy feminista, tengo devoción absoluta por lo femenino desde mi más tierna infancia», asegura el protagonista de 'Formentera Lady'

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

La cita llega pasadas las dos de la tarde, después de casi tres horas respondiendo a preguntas. Y con el almuerzo pendiente. Así se entiende que tras el saludo de rigor José Sacristán deje caer con ironía: «Esto de las entrevistas podríamos hacerlo como el máster de Cifuentes». Pero no, el de Chinchón es todo un profesional y después de la broma ocupa con gesto amable su lugar frente a la grabadora. Sacristán defendió ayer en Málaga 'Formentera Lady', una película de Pau Durà que conmovió al festival con su nostálgico retrato de un hippy de los 70.

El veterano actor encarna a un músico anclado en los años dorados del 'paz y amor' que se resiste a cambiar su forma de vida, hasta que aparece su nieto. Un asunto que Pau Durà aborda «sin sentimentalismos gratuitos» y «sin la cucharilla de la manipulación emocional», observó durante la presentación.

A sus 80 años Sacristán vive tranquilo, sin móvil y al margen de las redes sociales que hace no mucho le colocaron en el centro de la polémica por unas declaraciones sobre Cataluña. «Doy una opinión, pero maldita la gracia que me hace lo del 'topin' (por 'trending topic') y su puta madre. Mi mujer sabe que no quiero oír nada de la trapisonda que frecuenta esos tejemanejes». Él, como demuestra en la entrevista, no se va a callar.

¿Cómo se consigue un sí de Sacristán a un proyecto?

–No sabría decir ingredientes, pero que el personaje tenga entidad y que lo que pase merezca la pena ser contado. Verás, yo sigo en esto fundamentalmente disfrutando lo que tiene de juego. Entonces, una vez que puedes elegir, se trata de jugar a pasarlo bien, pero trabajando, por supuesto. Es un juego que tiene sus reglas que hay que respetar y a las que hay que ser muy fiel.

El personaje de 'Formentera Lady' se resiste a dejar su forma de vida. Comparten algo:en cierta forma, también usted se resiste a dejar la suya, la interpretación.

–Pero desde posiciones distintas. A diferencia del personaje, yo camino hacia un territorio donde me es más o menos conocido lo que esté por venir. No creo estar sujeto a un acontecimiento como el que le pasa al personaje, al que una personilla (su nieto) le hace cambiar el disco. En mi caso, mi trabajo y mi vida van de la mano. Y me acompañan mi mujer, mis hijos, mis nietos. El reparto está completo y la película sigue su curso.

¿Su mujer no le ha pedido nunca que deje ya este trabajo?

–No, ni se le ocurre. Jamás.

En sus intervenciones siempre sale a relucir que usted es «uno de Chinchón». ¿Es una forma de tener los pies en tierra?

–Sí. Sé muy bien de donde vengo y de la gente de la que provengo. Me siento muy orgulloso y feliz.

Hoy (por ayer) se proyecta 'Un hombre llamado flor de otoño' como Película de Oro del festival. Fue un filme muy adelantado a su tiempo. ¿Al cine de hoy le falta atrevimiento?

–No, no creo. Creo que hay una cosecha de títulos variopintos todos los años. No creo que al cine español le falte valentía, ni arrestos ni ganas de arriesgar.

Pero lo cierto es que ahora se cuida mucho lo políticamente correcto, también en el cine.

–Sí. A mí lo políticamente correcto me da cien patadas. Creo que hay una corriente que hay que vigilar en cuanto a reivindicaciones. Me parecen muy bien, pero sin caer en el lado contrario. A la hora de la creación hay alguien que propone que una película ha de tener tantas mujeres, tantos homosexuales, tantos minusválidos... Una desfachatez monumental. Yo soy feminista porque, entre otras cosas, tengo una devoción absoluta por lo femenino desde mi más tierna infancia, pero el otro día viendo 'Johnny Guitar', una película maravillosa de Nicholas Ray, pensaba que si la viera algún movimiento feminista radical... El personaje de Mercedes McCambridge es la fea y la mala porque el guapo no la quiera. Y como el guapo no la quiere, la mala es más mala que nadie.

Sus últimas declaraciones sobre Cataluña («No se puede pedir una república como el que anuncia las fiestas de su pueblo») o sobre Podemos («Cuidado con las 'portavozas', no jodamos, Irene Montero») han levantado mucha polémica en las redes sociales. ¿Le harán callar?

–No, en el fondo me importan un carajo. Yo no voy a los medios para decir lo que pienso de lo que pasa en Cataluña, con la izquierda o la derecha, me hacen una pregunta y yo contesto lo que pienso. Y lo voy a seguir diciendo. Como no tengo Internet ni tengo teléfono móvil... Y mi mujer sabe que no me debe pasar ningún comentario de estos.

¿Y vive sin móvil?

–Perfectamente.

Dicen que quien no está hoy en las redes sociales no existe...

–Pues yo estoy aquí. Y lo que queda.

El «novato» Sacristán y el «experto» Sandro

Sandro Ballesteros admite que no conocía al tipo con el que iba a compartir pantalla en 'Formentera Lady'. «Pero me dijeron que era uno de los mejores de España y flipé». Es su primer largo y tiene once años, pero en la rueda de prensa habla con la soltura de quien lleva tiempo en esto. Su abuelo en la ficción resultó ser José Sacristán: «Y no es que me haya ayudado, es que me lo ha dado todo». El de Chinchón se emociona y confirma ese «buen rollo entre el experto Sandro y el novato Sacristán». «Muchas gracias, Pepe. Bueno, abuelo», añade Sandro.

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