Ron Perlman: «Soy lo opuesto a un actor de Hollywood»

Ron Perlman actúa y ejerce de productor ejecutivo de 'Sergio y Serguéi' ./Francis Silva
Ron Perlman actúa y ejerce de productor ejecutivo de 'Sergio y Serguéi' . / Francis Silva

El intérprete reafirma en Málaga su apuesta por el cine independiente con la cinta hispanocubana 'Sergio y Serguéi'. De camino, alza su voz contra Trump y muestra su lado más bromista

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Su más de metro ochenta, su voz grave y su expresión de tipo duro imponen. Imposible no imaginárselo con el rostro rojo a lo 'Hellboy'. Pero Ron Perlman avisa desde el principio de la entrevista: «Soy lo opuesto a un actor de Hollywood». Conforme avanza la charla lo demuestra con un discurso cercano y sincero en el que lo mismo se pone serio para criticar abiertamente a Donald Trump (al que llama «idiota» y «ladrón») que se ríe de sus abdominales («Solo tengo uno», dice). AlFestival de Málaga le trae 'Sergio y Serguéi', de Ernesto Daranas, cinta hispanocubana en competición en la que actúa y que además produce. Es, probablemente, el primer actor norteamericano en participar en una película de la isla. Una apuesta personal por un cine independiente que le permite contar las historias que realmente le interesan. En este caso, la posibilidad de que tres mundos programados para estar enfrentados, se entiendan: un profesor en la Cuba de Castro, un astronauta ruso de una recién caída URSS y un periodista estadounidense.

Es un actor de Hollywood que juega en otra liga, ¿por qué le interesa una cinta independiente cubana?

–Soy lo opuesto a un actor de Hollywood. Soy americano, pero Hollywood nunca me ha apoyado. Y el sentimiento es mutuo. Solo he trabajado dentro del sistema de Hollywood cuando alguno de mis amigos cineastas del mundo independiente han tenido la oportunidad de hacer una película para un gran estudio. Es decir, Jean-Jacques Annaud, Guillermo del Toro y Jean-Pierre Jeunet. Sigo siendo alguien con una relación total con el cine fuera de los ámbitos convencionales.

¿Ese cine le permite expresarse con más libertad?

–El cine independiente tiene una forma más inteligente de escribir, con más matices y personajes multidimensionales. Permite trabajar sobre cosas que no se pueden categorizar. Hollywood se preocupa mucho más del género en sí; películas de superhéroes, comedias... fáciles de definir, fácilmente accesibles y para un público enorme. Las historias que me interesen las trabajan los cineastas independientes más que los estudios tradicionales.

La película se ambienta en los años de la caída del muro y de la URSS. Y ahora en su país hablan de levantar uno nuevo. ¿No aprendemos?

–Esto es una mierda. Es como echar cocaína a las masas, es como una droga y se basa en el odio, en el racismo. No es sostenible. Es simplemente la idea de un idiota, de un tonto, que intenta aplacar a un grupo de gente echando la culpa a los demás.

Los artistas, los actores, ¿pueden hacer algo ante las políticas de Trump?

–Me siento un ciudadano orgulloso de EE UU. Los fundadores de EE UU redactaron la Carta de Derechos para rechazar a los enemigos del Estado, a los dictadores, los autócratas. Tenemos herramientas que podemos utilizar para frenar lo que está ocurriendo. Yo me siento responsable de alzar mi voz y decir que este asalto contra nuestras libertades no se puede tolerar. Me niego a aceptar lo que están intentando hacer en mi país, teniendo en cuenta la memoria de todos los que han sangrado en nombre de la libertad. Trump es lo opuesto por lo que hemos luchado. Es un ladrón, un chorizo. Piensa que la presidencia le hace el rey de todo y que no hay nada que frene esa visión unidireccional y narcisista. Es un americano contra los valores estadounidenses.

Una parte de esta película nos lleva a la estación espacial rusa Mir. ¿Pagaría por viajar al espacio?

–Por supuesto que no. Para un tío como yo, que me estimulan experiencias como esta del Festival de Málaga, estar aquí en la tierra, ver las montañas, el sol, el mar, los restaurantes, las mujeres guapas, la buena comida, los museos... esto realmente me hace muy feliz cada día. ¿Por qué iba a querer meterme en un lugar cerrado donde no hay nada?

En Málaga

¿Ha podido disfrutar de Málaga?

–Lo poco que he visto me ha encantado, pero estoy dedicando casi todo el tiempo a entrevistas. Pero estoy sacando muchas fotos de edificios preciosos y la comida es buenísima.

Anoche rindieron homenaje a su amigo Guillermo del Toro. Su mundo es muy competitivo, ¿se pueden hacer buenas amistades?

–Cuando una pregunta empieza por anoche, pienso ¿qué hice? ¿Estuviste allí? Estoy cagado de miedo... (Risas) Respecto a la pregunta, ¡sin dudarlo! Lo que hago es un privilegio, sobre todo por los que trabajan conmigo. Los cineastas generalmente están locos, y lo digo de forma positiva. No existe un día normal, ni uno es igual que otro, es una locura. Y he trabajado con gente que ha ganado cinco o seis premios y me siento como un igual. Me encanta mi trabajo, independientemente de si es un proyecto grande o pequeño.

Es un tipo grande que no pasa inadvertido. ¿Cuánto le ha marcado su físico en su carrera?

–No me van a dar el papel de un contable o un friki, esto no va conmigo. Los directores utilizan lo que yo tengo, mi físico es una de mis herramientas. Seguramente me ha ayudado a que me consideren para algunos papeles al ser un tío grande, no perfecto, no como una estrella de cine típica con los abdominales marcados. Yo solo tengo uno (risas). Pero al final del día uno tiene que ser actor y buscar la forma de hacer su personaje.

¿Le apetece otro monstruo como 'Hellboy'?

–Pero nunca será 'Hellboy', no volveré a él.

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