Necesitamos más monstruos

Necesitamos más monstruos
MIGUE FERNÁNDEZ
Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Cuando recordemos esta edición del Festival de Málaga no habrá duda: el año de Guillermo del Toro. El cineasta ha sido la estrella indiscutible que ha fascinado con sus entrevistas chispeantes, su inolvidable clase elevada a masterclass y su Premio Málaga SUR nivel Hollywood. El certamen tiene alta la exigencia del gran premio honorífico para el año que viene ya que a este monstruo con Oscar solo lo igualan otras criaturitas de primera línea, como Ricardo Darín, Penélope Cruz o Pedro Almodóvar, que ya va siendo hora de que se pase por Málaga.

Con la presencia del jurásico J. A. Bayona, los galardonados de honor parecían que este año iban a brillar más que las películas, pero no ha sido así. Con sus altibajos, la sección oficial a concurso ha tenido cuatro películas excelentes: 'Las distancias', 'Benzinho', 'Casi 40' y 'Sergio y Serguei'. Unido al nivel medio de otras cintas, hacía tiempo que no teníamos tanto bueno que echarnos a los ojos para las quinielas. Además, la Biznaga de Oro a la española Elena Trapé y 'Las distancias' refuerza el perfil del certamen como inagotable descubridor de talentos de nuestro cine. A lo que hay que unir que, en este segundo año de competición internacional, las películas latinas han brillado a un estimable nivel. Desde luego, más que el cine español. Una de las razones por la que el Festival de Málaga se muda de nuevo al mes de marzo en 2019 y para las venideras ediciones con el objetivo de fichar títulos más atractivos. De hecho, en las semanas previas al certamen se han estrenado la comedia 'La Tribu', el 'thriller' 'El aviso' y la taquillera 'Campeones', que sigue imbatible como la nº1 de la cartelera.

El certamen ha hecho además una jugada inteligente al potenciar este año los mercados, que lo convierten no solo en un festival para mostrar películas, sino también para venderlas, lo que atrae mucho negocio e inversores. Los aciertos son evidentes, pero este proyecto de festival iberoamericano todavía esta en construcción. Ytiene margen de mejora. Para empezar las ruedas de prensa de las cintas latinas han estado desangeladas y sin la presencia de muchos de sus directores. Y en galas importantes como la del premio a Bayona, el Cervantes no llegó a medio aforo. La sensación general ha sido de menos público, menos ambiente. Yese es un valor que ha hecho grande este certamen y que no se puede descuidar.

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