Mejores películas, mejor público

Mejores películas, mejor público
MIGUE FERNÁNDEZ
Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Festival de Málaga dio ayer su último golpe de claqueta este año dejando una sensación agridulce. No está mal que así sea, porque el triunfalismo de la complacencia solo conduce a terrenos estériles, pero la organización debería poner sobre la mesa algunas cuestiones primordiales para evitar sobresaltos en el futuro. El nivel de las películas proyectadas en la sección oficial ha sido superior al de ediciones anteriores, un aumento en la calidad de los contenidos que, a falta de las cifras oficiales, contrasta con una aparente menor afluencia de público. Y eso, en un certamen donde la imagen resulta tan importante como la oferta fílmica, supone un problema. El festival no puede permitirse mostrar un ambiente casi desértico en torno a su alfombra roja ni cientos de butacas vacías en las galas. No se trata de ser alarmistas o de difundir una falsa idea de peligro respecto a su continuidad, porque lo cierto es que estamos ante un certamen consolidado que crece con cada edición, pero hay margen para estrechar vínculos con la industria y seguir implantando la cita en el poliédrico, casi picassiano, imaginario de la ciudad.

En cuanto a las películas, resulta especialmente satisfactorio que Málaga continúe sirviendo como lanzadera para cineastas noveles como Marta Díaz o la actriz Valeria Bertuccelli y para historias modestas pero poderosas. Ahí están 'Las distancias' o 'Casi 40', pequeñas joyas que se suman a otros títulos brillantes estrenados aquí en el pasado como 'Los exiliados románticos', '10.000 kilómetros', 'Smoking room' o 'Azul oscuro casi negro'. La presencia de directores consagrados como David Trueba o Mateo Gil en la competición de la sección oficial, y sobre todo el Premio SUR a Guillermo del Toro, han compensado parcialmente la avalancha de nuevos nombres, reclamos poco atractivos para el gran público. Convendría que el festival aspirara a equilibrar más la balanza entre rostros conocidos y autores debutantes para las próximas ediciones.

La cinta de Elena Trapé, ganadora de la Biznaga de Oro, merece un recorrido repleto de éxitos como el que está teniendo Carla Simón con 'Verano 1993', triunfadora el año pasado. La sección principal del certamen nos deja otras películas espléndidas como 'Benzinho', 'Sergio & Serguéi' o 'La reina del miedo', motivos más que suficientes para acudir al cine.

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