Las relaciones de pareja tienen su ciencia

El director de cine, Mateo Gil y los actores, Chino Darín, Vicky Luengo, Vito Sanz, Berta Vázquez y Juan Betancourt, posan tras presentar su película 'Las leyes de la termodinámica'./Salvador Salas
El director de cine, Mateo Gil y los actores, Chino Darín, Vicky Luengo, Vito Sanz, Berta Vázquez y Juan Betancourt, posan tras presentar su película 'Las leyes de la termodinámica'. / Salvador Salas
Sección Oficial

El director Mateo Gil abre la competición con 'Las leyes de la termodinámica', que explica el amor desde las reglas de la física

FRANCISCO GRIÑÁN y ALBERTO GÓMEZMálaga

La película 'Las leyes de la termodinámica' subió ayer el telón del 21 edición del Festival de Málaga Cine en Español. El filme es «una mezcla de géneros arriesgada», según su director, Mateo Gil, que explicó que el argumento supone una fusió entre las leyes de la física y «las relaciones dseñalóha señalado que el detonante de la idea para la película fue «leer un libro de divulgación científica» con una definición muy básica de «las leyes de la termodinámica». «Se me ocurrió tirar del hilo y hacer una especie de falso documental», afirmó, aunque puntulizó que todos los científicos que aparecen en la pelícua «son reales y todo lo dicho por ellos es válido».

Gil presentó la cinta en rueda de prensa acompañado por los actores Vito Sanz, Berta Vázquez, Chino Darín –hijo del también actor Ricardo Darín–, Vicky Luengo y Juan Betancourt. El director recordó que «la otra vez que estuve en este Festival fue con el corto 'Dime que yo', del que fue director y guionista. 'Las leyes de la termodinámica' es una comedia romántica que narra la historia de Manel (Vito Sanz), un físico prometedor y algo neurótico que se propone demostrar cómo su relación con Elena (Berta Vázquez), cotizada modelo y actriz en ciernes, no ha sido un completo desastre por su culpa, sino porque estaba determinada desde un principio por las leyes de la física.

El filme plantea una cuestión de fondo sobre si existe o no el libre albedrío o si se debe culpar al ser humano por todo lo que va mal en la relación. El cineasta explicó que «hay un montón de recursos visuales digitales», pero que la película «no se podía haber hecho en 35 milímetros sin costar un dineral». El realizador manifestó sobre la diferente personalidad de sus personajes que «describen una faceta de todos nosotros». «Cuando nos sentimos más inseguros somos como Manel y cuando nos sentimos más seguros somos como Pablo (Chino Darín)», puntualizó el director, algo con lo que el elenco de actores estuvo de acuerdo.

'Las leyes de la termodinámica' plantea si la física determina las relaciones, a lo que Berta Vázquez respondió que «el amor es un misterio y cada persona siente de una manera, no se puede medir con una ley». Por su parte, Chino Darín aseguró que fue un «rodaje memorable».

La crítica de Francisco Griñán Pasatiempo romántico

Las leyes de la termodinámica **

Vaya documental se marcó ayer Mateo Gil. Ese tipo que escribe guiones para Amenábar y que ya le dio una vuelta al 'thriller' con 'Nadie conoce a nadie', al 'western' con la formidable 'Blackthorn' y que ahora le da un repaso a la comedia romántica en 'Las leyes de la Termodinámica', la cinta con la que le puso un entretenido arranque al 21 Festival de Málaga. Pero no se dejen llevar por las etiquetas. El cineasta coge la ficción para convertir el relato de chico busca chica o viceversa en un falso documental para demostrar que algo tan pasional como el amor se explica con las reglas de la física. Una fórmula magistral cargada de inteligencia que seduce por su originalidad.

Manel (Vito Sanz) es el átomo central de 'Las leyes de la termodinámica', un profesor ayudante que está escribiendo su tesis y cuya vida da un giro cuando choca con otras partículas: la modelo Elena (Berta Vázquez), el publicista Pablo (Chino Darín) y la abogada Eva (Vicky Luengo). A partir de aquí, Mateo Gil nos dibuja un relato sobre las relaciones de pareja, que lleva a su terreno (pseudo)científico para retorcerlo y vestirlo de pasatiempo con la colaboración de Newton, Einstein y otros padres de la física que jamás pensaron que sus teorías hablaban de lo que más necesita al ser humano: el amor.

Ese es el hallazgo de Mateo Gil. Revestir la comedia romántica de un formato novedoso y atractivo que funciona no tanto por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta. En lo argumental, el guionista y director no se sale de los convencionalismos del propio género de parejas. Es más, las idas y venidas de la modelo y el profesor acaban dando tantas vueltas que le resta efectividad a la película y aporta algo de confusión. Amén de cierta falta de complicidad entre el singular dúo protagonista. O expresado en términos científicos, se echa en falta más química.

Con sus defectos, esta científica ficción nos deparó una inauguración curiosa, sobre todo gracias a la buena mano del director para los guiones y a su astuta puesta en escena para alumbrarnos un género por explorar: el documental romántico.

La crítica de Alberto Gómez Física que deja frío

Las leyes de la termodinámica *

A rrancó fría la sección oficial del Festival de Málaga, y no lo decimos únicamente por el chorro de aire acondicionado que congeló la sala principal del Cine Albéniz durante el pase matinal de 'Las leyes de la termodinámica'. La película de Mateo Gil trata de aplicar la física a las relaciones de pareja bajo la apariencia de un falso documental, una propuesta que consigue dar esquinazo a varios de los estereotipos más martilleados de las comedias románticas pero acaba naufragando en océano de nadie por la indecisión de su planteamiento. El guión intercala fragmentos de entrevistas a científicos con la historia de Manel (Vito Sanz), un aspirante a físico empeñado en trazar paralelismos entre las leyes de la termodinámica y su desastrosa relación con Elena (Berta Vázquez). El mayor problema de esta dualidad, inicialmente atractiva, reside en que no funciona como guía científica para 'dummies' ni resulta efectiva como comedia.

Pese a partir de algunos clichés chirriantes en una película actual (él, un profesional inteligente y prometedor; ella, actriz y modelo fascinada por el mundo interior de su chico), Gil da una evidente vuelta de tuerca al género. Le sobran experiencia y talento para hacerlo. Al fin y al cabo, ha parido junto a Alejandro Amenábar cintas icónicas como 'Abre los ojos' o 'Mar adentro' y ha dirigido historias sólidas como 'Blackthorn'. Por eso precisamente sorprende en clave negativa la asfixia a la que somete las tramas, que no terminan de desarrollarse en ningún momento. La proeza inicial, su capacidad para adquirir un punto de vista original, queda deslucida por la falta de naturalidad de unos personajes encorsetados pese al buen trabajo de su elenco.

No es que su ritmo narrativo sea demasiado veloz como para alcanzarlo, porque de hecho en ocasiones llega a rozar el tedio por redundante, sino que está descompasado al modo de algunas canciones tocadas con dos baterías cuyo sonido acaba perdiéndose. Los únicos momentos hilarantes corresponden al patetismo al que suele conducir el amor nula o parcialmente correspondido. Y para eso no hacían falta leyes.

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