María Cañas: el ciberacoso «siempre se lo hacen a las mujeres»

María Cañas, durante la entrevsita, con la Catedral al fondo. /Fernando Torres
María Cañas, durante la entrevsita, con la Catedral al fondo. / Fernando Torres
Una de tres una detrás

María Cañas, puro underground ojeroso por trabajar frente al ordenador '16 horas al día' en busca de material inflamable, se considera «pirómana de mentes», «quitamiedos» y «quitapenas»

ISABEL BELLIDO

La archivera de Sevilla, doctora Frankenstein, caníbal audiovisual, ciberyonki, Virgen terrorista del Archivo... con tantos sobrenombres y lo heterodoxo de su obra, sería fácil pensar que María Cañas, videoartista sevillana con gusto por el collage y la hecatombe, es todo un personaje. Pero no. Tras tanta alfombra roja y tanto AC Málaga Palacio, charlar un rato con María Cañas es lo más auténtico que puede ocurrir en días. Su verborrea es cálida y muy rápida. Se encuentra al margen no sólo su discurso, también su alojamiento: durante su breve estancia en el Festival, a la cineasta la hospedaron en un hotel al otro lado del río. Igual ya es sintomático lo de buscar símbolos, metáforas y dobles lecturas, pero lo cierto es que la «risastencia» de María Cañas se contagia, aún más tras ver 'La cosa vuestra', película que estrenó hace apenas un mes en Punto de Vista, el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, y que el viernes pasado presentó en Málaga.

La videoartista sevillana presenta en el Festival de Málaga 'La cosa vuestra', una videoguerrilla sobre los Sanfermines que incide en su lado surrealista y violento

Con su estilo habitual (reciclaje y apropiacionismo de material audiovisual que cobra de pronto una nueva vida, algo así como un zapping mordaz y crítico), esta videoguerrilla, que busca mostrar «en qué se han convertido y hacia dónde van los Sanfermines» a través de «lecturas ocultas y surrealistas», fue producida por el festival navarro como galardón por alzarse en 2017 con el Premio X Films. Otro certamen que contó con su trabajo (como hizo también el Festival Internacional de Cine de Mar de Plata o el Film Society of Lincoln Center), otra distinción que se suma a una larga lista de las que ya cosecha. Y, con todo, le siguen diciendo aquello de «qué, ya eres famosa por lo del cartel, ¿no?». «Este año he estado en el FICCI [Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias], en el MAMBA [Museo de Arte Moderno de Buenos Aires], me han puesto en Perú, me han puesto en Punto de Vista, me han dado el premio a la mejor película del Festival Márgenes... ¿que soy famosa por el cartel?», resopla.

Amenazas de muerte

Se refiere Cañas a la polémica surgida a partir de su obra hecha ex profeso para la decimocuarta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. No le apetece hablar de eso, y es normal. Ya demasiado se habló, y se maldijo, en redes. El asunto es que no conocía la autoría de la obra de la que se sirvió para hacer su cartel (como puede ocurrir según su militancia de la remezcla), así que no la citó y muchos la acusaron de plagio, y de qué manera. «Amenazas de muerte, de agresión, insultos, difamaciones, la muerte en directo», enumera. «Me da mucho coraje, porque siempre se lo hacen a mujeres, hija: a la Isabel Coixet, a la Marina Garcés...». Lo atribuye la artista a «la cultura de la violencia» existente en nuestra sociedad, que quiere «acabar con las mujeres y matarlas y cortarles el pellejo y violarlas y meterles un palo y empalarlas». Cañas, aunque no ha querido ensañarse con ese aspecto más de la cuenta (al fin y al cabo a ella lo que le tira es «el humor-posthumor-irreverente-negro-naíf-carnavalesco»), lo muestra en 'La cosa vuestra'. Comprende a los pamplonicas porque «la fiesta tiene ese punto de carnaval, de cosa popular, de celebrar, de disfrutar», pero lo que no entiende «es que estén de acuerdo con una fiesta tan anquilosada como los toros». Sin embargo, más que juzgar, en su papel de «médium», lo que quiere mostrar una vez más es «todo el ciberdislate y el barbarismo que tenemos, tirando más a la cenofagia apocalíptica militante» que, dice, es lo que le «pone».

Tras tanta alfombra roja y tanto AC Málaga Palacio, charlar con María Cañas es lo más auténtico que puede ocurrir en días

María Cañas, puro underground ojeroso por trabajar frente al ordenador «16 horas al día» en busca de material inflamable, se considera «pirómana de mentes», «quitamiedos» y «quitapenas». En su «artivismo» se sabe precaria cultural –de las de Remedios Zafra– y vive de la formación. Y más le vale mantener un ingreso fijo porque vivimos tiempos turbios: la autocensura está a la orden del día, también en su caso. Ya le habría gustado poner la cara de algún torero, pero dice tener «mucho miedo». «Yo quiero vivir medio qué, es que te meten en la cárcel, eh». María, ciberbruja moderna, también es humana y a veces se cansa: «Ojalá no tuviésemos que estar todo el día guerrilleando».

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