Al capitalismo no le gusta el cine sobre señoras

Una de tres, una detrás

«El capitalismo es producir todo el tiempo, estar activo y trabajando. Obviamente un anciano no puede entrar en esa lógica porque ya no tiene energía. Creo que nos asusta ver eso», afirma la directora Paola Villanueva

Paola Villanueva dirige el documental 'Mientras se espera/FRANCIS SILVa
Paola Villanueva dirige el documental 'Mientras se espera / FRANCIS SILVa
ISABEL BELLIDOMálaga

«Quiénes somos cuando todo lo que alguna vez nos definió se ha ido (…) Mientras se espera a que todo termine, construimos el final con la memoria (…) Y en esa última historia que nos contamos nunca sabremos si eso fue real o si hemos imaginado nuestras vidas, pero eso ya no importa porque lo que contamos es lo que siempre quisimos ser». Lo dice una serena voz en off en 'Mientras se espera', un documental que se presentó el pasado sábado en el Festival de Málaga. Lo dirige Paola Villanueva y retrata un asilo de ancianas situado en una céntrica calle de Guadalajara (México). A pesar de esta posición estratégica, ellas están suspendidas «en un paréntesis en el que nadie las ve». Tampoco el cine. Son mujeres y son viejas, perfil de riesgo para la pantalla grande. Probablemente ocurre porque, como explica Villanueva, «la sociedad capitalista está enfocada al joven que produce». «El capitalismo es producir todo el tiempo, estar activo y trabajando. Obviamente un anciano no puede entrar en esa lógica porque ya no tiene energía. Creo que nos asusta ver eso», continúa.

Efectivamente, la senectud parece estar atravesada y desfavorecida por la lógica del mercado. No interesa, y menos si eres mujer. Porque, como dice Davinia Burgos, de la distribuidora Enfemenino Films, «lo que vende es una figura femenina estilizada, bella y joven, y una mujer mayor no cumple con ese canon». El «madurito interesante», en cambio, «atrae y encima se vende bien». Por eso es tan interesante lo que arguye Villanueva: «Estar cansado está mal visto. Creo que por eso no nos atrevemos a ver a los ancianos, porque no queremos ver que nos vamos a cansar». Estamos mejor al otro lado, «sin tiempo para pensar, para saber por qué estamos aquí, para preguntarnos cuál es el sentido de todo». Lo contrario «nos obliga a parar, a ver lo que no queremos ver, nos obliga a ir lentos». Así hay que disfrutar 'Mientras se espera', cuyas protagonistas, «desayunan, almuerzan, cenan y el resto del tiempo esperan». Pero si atendemos a ese paréntesis, contemplaremos, por ejemplo, cómo se sinceran mientras aguardan ese «evento» que es para ellas la muerte: «Hablan de la sexualidad, de la maternidad, del amor, de sus sueños y del trabajo de una manera muy honesta».

Una mujer mayor no cumple con el canon establecido; el «madurito interesante», en cambio, atrae

«Una señora me decía: a nosotras, que estamos más para allá que para acá, de pronto no nos representa nada», comenta la directora. Lo habitual es pensar, según la guionista y periodista Arancha Salamanca,»que la tercera edad no es un público que genere dinero». «Se equivocan porque la sociedad está cada vez más envejecida. La gente mayor va muchísimo al teatro y al cine y no la tienen en cuenta», se queja. Ella homenajea a su abuela recientemente fallecida, Amparo Pacheco (busquen en Internet, la van a reconocer por su aparición en series como 'Cuéntame' o 'Aquí no hay quien viva'), en su corto 'El día que mi abuela conoció a Bruce Willis', que se ha proyectado en estos días. En él, relata la historia real de cómo a Amparo Pacheco (quien, tras toda una vida sobre las tablas, se hizo popular cuando empezó a frecuentar la televisión a los 83 años) le ofrecieron un papel en la película 'La fría luz del día', protagonizada y producida por Bruce Willis, que se rodó en Madrid. Cuenta su nieta que fue la primera vez que la vio realmente «ilusionada». «¡A mis años en una película de Hollywood!», exclamaba. Pero Willis, tras un atracón muy español de comida y sangría, canceló finalmente la secuencia por sentirse indispuesto. Arancha, que notó a su abuela especialmente alicaída, le dijo: «No te preocupes, que nos vamos a vengar».

La venganza, finalmente, ha sido hacer el corto, ya que las pillaron antes de asediar el camerino de Bruce Willis para decirle «cuatro cosas». Sin embargo, Salamanca se ha despachado rodando un final a su gusto, que, adelantamos, es gore y muy comiquero. Hoy, por otra parte, se estrena 'Milagros', de David Baute; una historia observacional que gira alrededor de una matriarca que, viuda y con cuatro hijos discapacitados, consiguió «sacar a su familia adelante en un entorno rural y en una época en la que no existían los servicios sociales», como explica su director. De nuevo un documental, formato en el que encajan mejor «los temas sociales». Quizás porque hay «una sensibilidad mayor» de los que hacen este tipo de cine (son, además «rodajes complicados, no es una ficción que pueda planificarse»); quizás porque «en los últimos años la gente intenta evitarlo y busca más entretenimiento». Tampoco desde la televisión se fomenta, a pesar de que, como dice Paola Villanueva, «tenemos la obligación de hablar de vejez y muerte para entender y valorar lo que estamos viviendo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos