Lunes de vértigo

Banderas, en una foto de esta tarde, que luce este nuevo look estos días debido al rodaje que comenzará en abril, horas antes de viajar a Málaga
Banderas, en una foto de esta tarde, que luce este nuevo look estos días debido al rodaje que comenzará en abril, horas antes de viajar a Málaga / Sur
  • Antonio Banderas aterrizará hoy en Málag, para permanecer hasta Semana Santa y para recoger con orgullo este fin de semana la Biznaga de Honor

Pulgar en alto o escalando un muro tan empinado como un lunes. Así nos sacó Antonio Banderas ayer del gran susto sobre su salud en el que nos y le metieron desde por la mañana algunos medios internacionales, luego muy rebotados. El rumor tenía como fuente un periódico sensacionalista suizo, ‘Blick’, de esos que todavía y sin embargo, sacan a mujeres desnudas en portada. Una cosa fina de la Europa transalpina, vaya.

Pero claro, la trola se propagó como la pólvora. Algo inevitable incluso después de Fallas, sobre todo si el temita venía contrastado, ah, por el tal ‘Blick’ o por el ‘Aargauer Zeitung’, un poner. Para colmo el después desmentido jamacuco anunciaba que Banderas iba a tener que estar ingresado por una larga temporada. Y con esa papeleta, además de preocuparnos pensamos todos: ¿No iba a poder estar presente el próximo sábado en Málaga?

Nanay de la Suiza. A media tarde el propio Banderas publicó desde allí en Twitter que se había pasado la mañana escalando, con próxima parada en su Málaga. Más tarde, para nuestra calma, confirmó a SUR que hoy martes aterrizará en la ciudad, para permanecer hasta Semana Santa y para recoger con orgullo este fin de semana la Biznaga de Honor. Con la barba canosa, vale; con el pelo a lo mejor engrescado, quién pudiera. Pero todo por exigencias del próximo guion y no por prescripción médica. Resuelto el entuerto, ay, nos quedamos más tranquilos y con un par de moralejas: ante las fábulas, mejor las dobles fuentes; de Suiza, mejor que nos traigan relojes o chocolate.

Este falso vahído fue la comidilla del Festival hasta la hora de la comida. A mí no me pilló en el gimnasio, dato sin riesgo alguno para los tabloides. El sobresalto me sobrevino cuando escalaba con el índice las redes sociales, esos Alpes inacabables, en todo lo alto del Hotel Málaga Palacio. Sentía vértigo también por haberme perdido el pase de ‘No sé decir adiós’, donde dicen que Nathalie Poza y Lola Dueñas están soberbias, cosa que auguro pero no confirmaré hasta más ver. A quien vi fue a Juan Diego y con su enorme mala salud de hierro. Y, poco después, a la gran familia de ‘Belle Epoque’, que subió a almorzar pues ayer tocaba la revisión de este clásico en plena forma, de este canto a la lozanía que en 2017 cumple los que siempre aparentó: 25 años.

Luego a las seis hubo cita festiva en el Museo Picasso para hacerle el feliz chequeo a la Película de Oro de este año. Jorge Sanz, Gabino Diego, Ariadna Gil, Miriam Díaz Aroca, García Sánchez y Fernando Trueba revivieron su prodigio. Y el director, ya curado de espantos, aseguró que lo mejor que le puede pasar a una película es que quede en la memoria y en el corazón de la gente. Y el mío recordó de pronto a Mary Carmen Ramírez cantando bajo un balcón. Y, claro, a Banderas tarareando el ‘Resistiré’.

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