Diario Sur

Verdades y mentiras sobre un acreditado en el Festival

Verdades y mentiras sobre un acreditado en el Festival
  • No es necesario llevar la acreditación en cada esquina de esta bendita ciudad

Es cierto que hay mucho de postureo por aquí. Del mismo modo que hoy, que ha entrado la primavera, las flores lucen sus más vivos colores, por el Festival de Cine de Málaga muchos cuelgan de su cuello esa anhelada tarjetita que te hace andar a tres metros sobre la alfombra de la calle Larios.

Empecemos por aquí, por la calle Larios. A ver criaturitas: No es necesario llevar la acreditación en cada esquina de esta bendita ciudad. He consultado con la organización y, conforme salís del Teatro Cervantes, os la podéis quitar. Salvo que os guste (más bien parece eso) que la gente os señale como raza superior.

Yo gusto de colgármela de la cintura, llamadme tímido, y eso me ha generado más de un problema en las entradas restringidas. Tampoco son tantos los sitios 'privilegiados': el Cervantes y su photocall, los pases de prensa, la terraza del AC Málaga Palacio y la sala de prensa, justo al lado del teatro. Desde el año pasado se pone una zona de prensa 'lounge' al solecito donde, según un estudio, solo el 10% de los que están ahí hacen algo de provecho. En este caso, la acreditación está para ligar, me han dicho.

Verdades y mentiras sobre un acreditado en el Festival

¡Aquí hay otro meollo: lo gratis! Si algo agradece una acreditado es comer o beber de 'gañote'. Y justo junto a la sala de prensa han abierto una cafetería, una suerte de food-truck, de cuya marca no quiero acordarme. Y allí los tienes a todos metidos a presión. Que he visto ruedas de prensa con menos gente. ¡Quénos gusta un arramblar con todo! Aunque sea a costa de un subidón de azúcar.

Los acreditados, con ver las pelis y beber café, tienen de sobra. Así que, si veis alguno en El Cabra o El Tintero (que los hay), decidles de mi parte que no hace falta llevar el cartelito, que los espetos les van a costar mismo, aunque el 'selfie' no luzca igual. Entre los acreditados también hay clases. Por sus colores los distinguirás. Negros y blancos son de la organización, naranjas y azules los de prensa. Lo segundos, con accesos más limitados, dependiendo del nivel del medio. Jurados, morados. Naranja claro para las escuelas de cine. Los actores no llevan. Hoy me subí con Quim Gutiérrez en el ascensor, que no lleva cartel, porque con esa cara te dejan entrar a cualquier parte.

Me he descolgado la acreditación para escribir esto, lo cual no espero que me desacredite. El tipo de esa foto, que cubre el festival desde hace unos añitos, tampoco se parece a mi yo de ahora, lo cual me genera los mismos problemas que si no la tuviera en algunos accesos. Sí que me he dejado puestas las gafas de sol. Aquí son muy de no quitárselas nunca. Como Almodóvar. ¿Cómo verán para escribir esas crónicas? ¿De qué color les saldrán?