Diario Sur

Que Darwin nos pille confesados

Que Darwin nos pille confesados
/ A. De los Ríos
  • Entre Mario Casas, Álex de la Iglesia y la corte de periodistas que les persiguen hay una clase social que siempre ha reinado en la alfombra roja

Darwin estaría orgulloso. Entre Mario Casas, Álex de la Iglesia y la corte de periodistas que les persiguen hay una clase social que siempre ha reinado en la alfombra roja. Da igual la peli o el actor de turno. Ellos pasan, las fans quedan. Se les reconoce por su grito agudo y sus carreras de un lado a otro como pollo sin cabeza. Pero todos evolucionan, como esos velocirraptores que en Parque Jurásico aprendieron a abrir puertas.

Se acercaron sigilosamente a la taquillera y le dijeron "perdona, ¿nos das el cartel de la peli?". En un pispás pelaron la fachada del Albéniz y corrieron raudas al photocall, donde esperaba Mario 'Cachas' Casas y el resto de protagonistas del 'El Bar'. De la superbowl solo recuerdo la teta de Janet Jackson y la manada de hostias que te llevas para hacer un touchdown de esos. Con la teta fuera casi acaban y a codazos se abrieron camino hasta que el hormonado actor estampó su firma. Una jugada de manual. Pura evolución.

Y en esto que delante del grupo se cruzan dos niñas que, sinceramente, daban miedito. Como sacadas de 'Los Otros'. Sin Nicole Kidman que las cuidara pero con una manada de fotógrafos que ya quisieran algunos actores de medio pelo en el festival. Iban de comunión y se dejaron de paisajes bucólicos y estampas marineras. ¡Al photocall! ¡Superad eso pringaos! Ellas, las niñas de comunión de hoy, son las fans del futuro. Si Darwin levantara la cabeza...

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