Corruco gana el certamen de escuelas taurinas

Eduardo Nieto

Buena actitud del algecireño en un festejo donde el valenciano Polope queda en segundo lugar y el albaceteño De Molina, tercero

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

José Luis Becerra ‘Corruco’ añadió ayer su nombre a la lista de ganadores del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas ‘La Malagueta’, que cumple su duodécima edición. El espada de Algeciras venció en una final donde no se cortaron orejas y en la que mostró una actitud muy en novillero a lo largo de todo el festejo, ganándose el derecho a estar anunciado el año que viene en Málaga en la novillada picada de feria. En segundo lugar quedó el valenciano Miguel Polope, mientras que Fernando de Molina, que en su semifinal abrió la puerta grande ‘Manolo Segura’, fue tercero.

Desde el principio, Corruco salió muy decidido y confiado. A su primero lo recibió con una larga cambiada en el tercio junto a la puerta grande y tres afarolados de rodillas con mucha emoción ya que el novillo, encastadito, apretó. En banderillas, el algecireño cumplió, siendo el tercer par, por los adentros, el de mejor ejecución. Brindó al público una faena accidentada ya que sufrió tres volteretas, aunque sin mayores consecuencias que algunas magulladuras. El joven diestro no se amilanó en ningún momento y dejó constancia de su valor y ganas. Dejó algunos buenos muletazos, aunque pecó de cierta celeridad. Terminó con unas ajustadas bernardinas. Cobró una estocada casi entera baja, quedándose en la cara del burel por lo que sufrió un achuchón. Aunque hubo petición de oreja, no fue mayoritaria y el palco no concedió el trofeo.

La corrida

Ganadería: Santiago Domecq. Se lidiaron seis erales de la ganadería jerezana, bien presentados, encastados y de juego variado. El cuarto fue muy aplaudido en el arrastre.

Incidencias: Final del XII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas ‘La Malagueta’. La plaza volvió a presentar una magnífica entrada. Corruco fue atendido en la enfermería tras lidiar al primero a consecuencia de algunas magulladuras fruto de las varias volteretas sufridas. Presidió José Luis Viera, que estuvo correcto; el público le abroncó a la muerte del primer novillo por no conceder la oreja pedida por el respetable.

Corruco se fue a portagayola a recibir al cuarto de la tarde, al que le instrumentó una larga cambiada de hinojos y ya de pie se estiró a la verónica, con más voluntad que lucimiento, y dejó unas chicuelinas a la ‘remanguillé’. Una de las cualidades de este diestro es que conecta muy rápido y fácilmente con el público, como sucedió con el recibimiento capotero al segundo de su lote. En banderillas se vivió un momento emotivo, cuando el espada invitó a su tío, el subalterno Corruco de Algeciras, a compartir con él un tercio en el que ambos mostraron su solvencia con los garapullos, siendo el mejor el tercero, donde el matador se fue al toro desde los adentros hacia afuera ganándole terreno al ‘santiagodomecq’ y clavando en lo alto. Volvió a brindar al público un trasteo que comenzó con pases por alto, rematados con un por bajo con sabor. A partir de ahí, construyó una faena variada donde dejó varias tandas con la diestra donde hubo ligazón, rematadas con unos buenos pases de pecho. Eso sí, es un diestro que, en su repertorio, tira en demasía de los recortes y los remates. Terminó con bernardinas y tenía el triunfo en las manos, pero se le escapó por el fallo con la espada. Dejó una estocada trasera y desprendida, un pinchazo, una estocada perpendicular y ocho descabellos cuando estaba a punto de sonar el tercer aviso.

Polope, embarcando la embestida al natural a uno de sus oponentes. / Eduardo Nieto

Polope recibió a su primera con un ramillete de verónicas donde hubo un par de ellas estimables. Como ya ocurrió en la semifinal, el valenciano evidenció que su concepto del toreo pasa por la verticalidad y la quietud, aunque su toreo transmite cierta frialdad que le hace más difícil conectar con los tendidos. Brindó al público una faena, iniciada por estatuarios y su oficio logró solventar las molestias de un novillo que soltaba la cara. Los mejores pasajes fueron con la mano izquierda. Sufrió una cogida sin consecuencias antes de entrar a matar. Dejó un pinchazo y una media estocada.

Pase natural de De Molina al segundo del festejo. / E. Nieto

En el último del festejo, no pudo estirarse con el capote. Sin embargo, Polope firmó un gran inicio de faena toreando por bajo, doblándose muy bien con el novillo. El trasteo fue in crescendo, especialmente con la izquierda, donde dejó un par de tandas de naturales muy ligadas y suaves; con la derecha también consiguió algunos muletazos estimables al cogerle muy bien las distancias al burel. Terminó con unos molinetes, en uno de los cuáles el toro le propinó una voltereta aunque sin consecuencias. Mató de un bajonazo de efecto fulminante. Salieron algunos pañuelos en los tendidos pero la petición era minoritaria.

El vencedor compartió el tercio de banderillas con su tío, el subalterno Corruco de Algeciras

Había ganas de ver a Fernando de Molina tras su entonada actuación del pasado miércoles. Sin embargo, no fue la tarde del albaceteño, que sólo pudo dejar algunos detalles y la evidencia de su buen sentido del temple. A su primero le recetó una tanda de verónicas voluntariosas, donde sobresalió la media. Brindó al público una faena que comenzó doblándose por bajo para, posteriormente, proseguir el trasteo con la mano izquierda, donde dejó algunos buenos muletazos muy templados. Fue volteado en un pase de pecho y a partir de ahí la faena decayó ya que el burel, hasta entonces colaborador, empezó a defenderse. De Molina dejó unas bellas trincherillas en el remate de la faena. Cobró un pinchazo contrario y una estocada trasera.

Polope firmó un gran inicio de faena al sexto y De Molina evidenció su buen sentido del temple

En el quinto, volvió a estar entonado con el capote a la verónica. Replicó al quite de Polope y brindó al público una faena deslavazada y sin continuidad ante un novillo que no se entregó en ningún momento. El albaceteño puso valor y ganas. Dejó dos pinchazos y un descabello.

El XII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas ‘La Malagueta’ volvió a brindar un entretenido prólogo de la feria taurina que hoy comienza con la novillada picada. Un trabajo que hay que agradecer a la entrega de la Escuela Taurina Provincial de Málaga que encabezan Óscar Plaza y Fernando Cámara. Además, ha habido un gran éxito de público, la mayoría gente joven, el futuro de la tauromaquia.

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