Ponce indulta a un toro y provoca el delirio en La Malagueta

Enrique Ponce sale a hombros y abre la puerta grande
Enrique Ponce sale a hombros y abre la puerta grande / HUGO CORTÉS

El valenciano firma una sublime faena como rúbrica a una tarde redonda, en la que salió a hombros junto a Juan Pedro Domecq y donde Conde dejó chispazos

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

A estas alturas nadie va a descubrir la profesionalidad y la maestría de Enrique Ponce. Lo que sí sorprende es que el diestro valenciano se presentara ayer en Málaga con la ilusión de un principiante, cuando lleva a sus espaldas veintiocho años de alternativa, y provocara el delirio en los tendidos de La Malagueta, con las emociones a flor de piel, en una sublime faena al quinto de la tarde, ‘Jaraiz’ de nombre, al que indultó como colofón a una tarde redonda del maestro de Chiva, que además de como torero tenía la responsabilidad de ser el promotor del espectáculo Crisol. Y todo ello en un mano a mano con Javier Conde, quien en su vuelta al coso del Paseo de Reding tras tres años de ausencia tuvo un feliz reencuentro con el público de su ciudad ya que el malagueño tuvo una actitud más entregada que la de sus últimas actuaciones en La Malagueta (donde había pasado con más pena que gloria) y dejó algunos chispazos de su personalísima tauromaquia.

Dos apéndices había cortado el valenciano en sus dos primeros oponentes tras sendas faenas ‘made in Ponce’, con mucha técnica, temple y a media altura exprimiendo a dos toros nobles. Pero el cante grande vino en el quinto. Enrique Ponce lo recibió con unas verónicas templadas a pies juntos. Antes de entrar en el caballo, ‘Jaraiz’ dio síntomas de falta de fuerzas. Cumplió ante el picador en el primer puyazo y en el segundo recibió un leve picotazo. Quite de Conde, donde sobresalió la templada media. El diestro valenciano brindó al público una faena magistral por ambos pitones, donde desplegó su maestría con tandas templadas y ligadas por ambas manos, molinetes, cambios de manos, pases de pecho de pitón a rabo y las poncinas. Un auténtico lío que puso al público en pie e hizo crujir los cimientos de La Malagueta. Cuando parecía que se iba a por la espada de verdad, sacó el capote y le enjaretó al ‘juanpedro’ tres tafalleras con la rodilla genuflexa con un temple y una suavidad extraordinaria. El clímax era total y empezaron a surgir los pañuelos blancos pidiendo el indulto para el toro de manera mayoritaria, que el palco concedió sacando el pañuelo naranja. De nuevo con la muleta, Ponce toreó de rodillas e incluso invitó a Conde a que diera unos muletazos, aunque el malagueño no estuvo muy entonado. El de Chiva se encargó de llevar al toro a la puerta de chiqueros y recibió las dos orejas simbólicas.

Premios que le valieron la salida a hombros por la puerta grande ‘Manolo Segura’ –hacía tres años, desde José Tomás en 2014, que no lo conseguía un matador de toros– junto al ganadero Juan Pedro Domecq, agrandando así su leyenda y su idilio con Málaga. Coso en el que Enrique Ponce ya hizo historia el 20 de agosto de 2000 indultando por primera vez a un toro, ‘Guisante’ del hierro de Buenavista, y ahora lo vuelve a repetir con ‘Jaraiz’, el primer toro al que se le perdona la vida en La Malagueta desde que es plaza de primera categoría.

Derechazo de Conde al segundo del festejo. / HUGO CORTÉS

En ciertos sectores había dudas sobre cómo respondería Javier Conde al compromiso de su vuelta a La Malagueta –coso donde tiene partidarios y detractores– dado que en los últimos tiempos torea poco. El malagueño salvó la papeleta y dejó algunos retazos de su particular concepto de la tauromaquia. En su primero, quedó inédito con el capote y dio la sensación de que no le gustaba mucho ‘Miedoso’, hasta que en el quite preceptivo Enrique Ponce dejó dos verónicas y una revolera soberbias que mostraron las cualidades del toro. En la muleta, el malagueño dibujó algunos buenos muletazos, sobre todo por la izquierda, en los que hubo empaque. El resto fue todo muy deshilvanado y toreando por las afueras. Dejó media estocada atravesada y un descabello.

Al cuarto se le pegó bastante en el caballo. Antes, Conde no se estiró con el capote. Con la muleta, el malagueño estuvo desconfiado, siempre por los terrenos de afuera, sin ajustarse. Con la espada dejó dos pinchazos sin soltar y dos pinchazos, echándose ‘Oportuno’. Espoleado por el triunfo de su amigo y compadre Enrique Ponce, que apostó por su inclusión en la feria taurina, Conde salió con ganas en el último y dejó un ramillete de buenas verónicas rematadas con una media muy templada. Brindó a su hermano, Jorge, un trasteo otra vez sin rematar donde dejó pasajes sueltos de su personalísimo toreo y algunos muletazos con enjundia, pero sin redondear. Además, el público aún seguía paladeando la obra cumbre de Ponce en el toro anterior. Mató de dos pinchazos, un pinchazo hondo y un descabello.

Durante la lidia de los seis toros, la música corrió a cargo de la banda de música de Miraflores y Gibraljaire, interpretando temas clásicos y de bandas sonoras, y las voces de los cantantes Estrella Morente y Pitingo y la sopranoAlba Chantar. Al final del festejo todos los artistas, los toreros y el pintor Loren dieron la vuelta al ruedo. Poniendo el punto y final a una corrida histórica y que quedará para el recuerdo.

Incidencias

Presidió Ildefonso Dell´Olmo, que fue pitado por no conceder, con buen criterio, la oreja pedida de manera minoritaria en el segundo toro del festejo. Al término del paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del atentado terrorista de Barcelona. Entre las cuadrillas saludaron Abraham Neiro y Jaime Padilla tras banderillear al tercero. Corrida Picassiana, en la que los matadores no lucieron trajes picassianos y los de las cuadrillas eran más de estilo goyesco que picassiano. El festejo sirvió para el estreno internacional del Espectáculo Crisol, promovido por Enrique Ponce, bajo la dirección artística de Guillaume Francois, con la intervención de la banda de música de Miraflores y Gibraljaire –que se situó en la meseta del tendido 2–, los cantantes Estrella Morente y Pitingo, la soprano Alba Chantar y una coral. La plaza lució una decoración especial, a cargo del artista francés afincado en Benalmádena, con dibujos picassianos, toreografías y una referencia al Guernica. El festejo fue retransmitido a través de televisión por Movistar Toros.

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