Un petardazo ganadero en La Malagueta

Ginés Marín toreando al natural al tercer toro de la tarde en La Malagueta.
Ginés Marín toreando al natural al tercer toro de la tarde en La Malagueta. / HUGO CORTÉS

El valor y el buen toreo de Ginés Marín destacan ante descastada y floja corrida de Juan Pedro Domecq. Discreta despedida de Paquirri de Málaga

Día de mucho, víspera de poco. Este refrán español referido a que después de la abundancia, viene la escasez puede aplicarse a lo sucedido ayer en La Malagueta si se compara con lo acaecido el día anterior. Si el jueves, con la salida a hombros de Enrique Ponce y el indulto del toro ‘Jaraiz’ la plaza vivió una tarde apoteósica, este viernes, el sopor y el aburrimiento se apoderaron del ruedo y los tendidos. ¿El culpable? El toro; bueno, más bien la ausencia de toros. Y es que fue un auténtico petardazo ganadero de Juan Pedro Domecq, que envió a Málaga un descastado y flojo encierro por lo que no hubo emoción ni opciones para el triunfo.

En este desolador páramo, cabe destacar la actuación de Ginés Marín, uno de los jóvenes espadas del escalafón con mayor proyección y que está cuajando una buena temporada. Tras quedarse fuera de los carteles de la feria taurina malagueña, el extremeño entró en la corrida por la vía de la sustitución al suplir a José María Manzanares –se encuentra de baja tras una operación cervical– y firmó lo más sobresaliente del festejo dejando constancia de su valor, su actitud y de su buen concepto del toreo, aunque no lo pudo desarrollar en su máxima expresión dadas las nulas condiciones de sus oponentes.

Los mejores pasajes los rubricó en el tercero. Marín enjaretó a ‘Ostentoso’ un variado recibimiento con el capote con verónicas a pies juntos y gaoneras. Tras simularse la suerte de varas ya que al burel sólo se le señaló arriba en sus dos encuentros con el picador, Guillermo Marín, padre del torero, el joven espada brindó al público una faena fundamentada sobre la izquierda en la que hubo temple y ligazón, las primeras tandas a media altura y luego obligando más al ‘juanpedro’, logrando pasajes de gran plasticidad y demostrando que es un torero en estado de gracia. Con la derecha, el peor pitón del burel, bajó algo el trasteo, pero volvió a subir cuando en el epílogo dibujó una serie de naturales de frente con la figura erguida, las zapatillas asentadas en el albero malagueño y las muñecas rotas. Tenía el triunfo en la mano, pero lo perdió por el fallo con los aceros. Mató de un pinchazo sin soltar, un pinchazo hondo y dos descabellos.

A su segundo, último de la tarde, un toro muy aparatoso de pitones, pero, al igual que sus hermanos, si casta ninguna, lo recibió Marín con un ramillete de verónicas y dos medias con la rodilla genuflexa que tuvieron enjundia. Volvió a dejar crudo a ‘Otomano’ en el caballo y en la faena de muleta dejó constancia de su valor a raudales ante un toro con la cara siempre alta, un viaje corto y que nunca se empleó. Expuso el extremeño y estuvo porfión ante un animal a la defensiva. Durante el trasteo sonó la música no se sabe muy bien por qué. Mató de tres pinchazos y el burel se echó, siendo apuntillado. La afición se quedó con las ganas de ver a Ginés Marín con otro tipo de toro, aunque el extremeño mantiene su crédito y el interés de volver a verlo.

Cayetano iniciando la faena sentado en el estribo del tendido ocho / HUGO CORTÉS

En la temporada de su despedida de los ruedos, Francisco Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ dijo adiós a la plaza de Málaga –donde además de actuar como matador ha sido empresario– de una manera discreta. A su primero lo lanceó con verónicas de buen trazo. No banderilleó y su subalterno Juan García sufrió una voltereta, si consecuencias graves, a la salida del segundo par. El diestro madrileño inició su faena con pases por alto ante ‘Fardón’, un toro descastado y soso. El resto del trasteo fue todo a media altura, sin cruzarse y con ausencia total de emoción. Dejó un pinchazo hondo y se echó el animal, siendo apuntillado.

El cuarto, segundo de su lote, fue el único de los toros de Domecq que aguantó algo más y sacó un poco más de casta. Paquirri salió con otra actitud y lo recibió con una larga cambiada, a la que siguieron verónicas con una rodilla en tierra –queriendo emular a su abuelo Antonio Ordóñez– y dos medias. En esta ocasión, el diestro sí banderilleó, los dos primeros pares a toro pasado y el tercero arriesgando más por los adentros. Inició la faena de rodillas junto a la puerta grande y se vio en apuros en un par de ocasiones. El resto del trasteo siguió la misma tónica que el del primero de su lote: muchos pases, todo a media altura, sin exponer mucho y tandas aceleradas. Un trasteo sin lucimiento, que no dijo nada. Dejó un pinchazo antes de cobrar una estocada trasera y caída. Fue la última página escrita por Paquirri en La Malagueta ante el toro ‘Escritor’.

Una plaza a la volvía su hermano con el recuerdo del buen sabor de boca que dejó su actuación el año pasado, también un viernes de feria. Pero en esta ocasión, su paso por La Malagueta no fue igual de brillante, y eso que el diestro madrileño estuvo toda la tarde con mucha actitud. Recibió a su primero con una larga cambiada de pie, a la que siguieron unas verónicas con más voluntad que lucimiento. ‘Inversor’ blandeó desde los primeros tercios y en banderillas destacaron Iván García y Alberto Zayas. Cayetano brindó al público una faena que comenzó sentado en el estribo del tendido ocho con pases por alto con mucha plasticidad. El trasteo tuvo la voluntad del torero, pero nulo lucimiento ante un toro con embestida mortecina y sin transmisión. Durante su actuación sonó por primera vez en la feria el pasodoble ‘Manolete’. Lo más destacado de la faena del espada fue una buena estocada, de las mejores que se han visto hasta ahora en la feria. Parte del público pidió la oreja, que el palco no concedió. No gustó la decisión al espada, quien tras saludar en el tercio la ovación del respetable, no saludó a la presidencia.

En el quinto no se pudo estirar con el capote. En el caballo, se simuló la suerte de picar. Cayetano inició el trasteo con pases por alto con la planta erguida y sin moverse. A partir de ahí la faena careció de emoción. El diestro madrileño hizo un trasteo a media altura sin obligar a ‘Liante’ para evitar que se le cayera, citando siempre por las afueras y sin ligazón. Tuvieron sabor los ayudados por alto del epílogo y una trincherilla. Dejó un pinchazo sin soltar antes de cobrar una estocada entera.

Fotos

Vídeos