Oreja a la personalidad de Benítez y pureza en el toreo de Morales

Benítez durante la faena a su novillo. /Hugo Cortés
Benítez durante la faena a su novillo. / Hugo Cortés

Curro Márquez dio una vuelta y Lavado tuvo mala suerte al tocarle el peor novillo

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

La feria taurina de Málaga comenzó con un marcado acento local ya que seis novilleros de la tierra, la cantera del futuro, hicieron el paseíllo en una corrida donde tenían puestas todas las ilusiones. Y es que son jóvenes con muy pocas oportunidades y eran conscientes de que un triunfo en una plaza de primera podría abrirles muchas puertas en este complicado mundo de la tauromaquia. Después de casi tres horas de festejo, la conclusión es que de La Malagueta salen especialmente reforzados en su cartel Juan Carlos Benítez, que cortó la primera oreja del abono, y Francisco Morales, quien tuvo una entonada actuación en la que dejó patente la pureza de su toreo, aunque también algunas imperfecciones, fruto de torear poco, como la falta de colocación en algunos momentos de la faena. Los cuatro restantes estuvieron muy entregados a lo largo de la tarde y dejaron detalles de su tauromaquia, aunque con suerte desigual. Y todo ello en una novillada, en la que, por hechuras, saltaron al alberto auténticos toros.

Ficha del festejo

Lugar:
Plaza de toros de La Malagueta
Ganadería:
Novillos de La Plata (1º, 2º, 4º y 5º) y Antonio Ordóñez (3º y 6º), bien presentados y de desigual juego. Los mejores, primero y cuarto, el tercero un manso de libro y el resto, mansos y descastados.
Novilleros:
Antonio Santana Claros (verde esperanaza y oro): ovación y saludos tras aviso; Curro Márquez (grana y oro): vuelta tras leve petición; José Antonio Lavado (azul y oro): ovación y saludos; Juan Carlos Benítez (esmeralda y oro): oreja; Francisco Morales (grana y oro con los cabos en negro): vuelta tras dos avisos; Samuel Ortiz (azul y oro): palmas.
Incidencias.
Primera de abono en La Malagueta. Un cuarto de entrada en tarde de temperatura agradable. Presidió Ana María Romero, que estuvo bien.

Benítez, el más placeado de todos los actuantes, dejó constancia en La Malagueta de su personalidad y oficio en los tres tercios. Cuando sonaron los clarines para que saliera el cuarto se fue a portagayola para recibir con una larga cambiada a ‘Lanudo’. Ya de pie, estuvo voluntarioso con el capote. Lo picó poco y banderilleó con mucha solvencia poniendo al público en pie, especialmente tras el tercer par, con los rehiletes cortos, citando de rodillas y poniendo los garapullos al quiebro, arriesgando por los adentros. Brindó al respetable una faena donde hubo tandas ligadas y de mano baja por ambos pitones. El novillo duró poco y terminó con unos ayudados por bajo con mucho sabor. Mató de un pinchazo hondo algo desprendido siendo volteado al entrar a matar aunque sin mayores consecuencias que el fuerte golpe. El público pidió con fuerza la oreja y el palco, la concedió.

El quinto fue un novillo que blandeó en los primeros tercios perdiendo las manos en varias ocasiones. Francisco Morales estuvo animoso en las verónicas de recibo. El animal llegó muy parado a la faena de muleta, pero el novillero de Carratraca no se desesperó en su primera novillada de la temporada y se mostró muy tranquilo y confiado. A base de consentirle y llevarle al principio a media altura consiguió que ‘Rabilargo’ no volviera a caerse durante la faena de muleta. Morales dibujó tandas muy estimables por la derecha y la izquierda, donde hubo temple y suavidad en los muletazos, acariciando la embestida del novillo. El único ‘pero’ es que la falta de rodaje hizo que en varias ocasiones se quedara descolocado. Dejó dos pinchazos, siendo cogido en el segundo sin mayores consecuencias que el fuerte golpe; cuando se recuperó dejó una estocada. El premio quedó reducido a una vuelta al ruedo y el interés en los aficionados de volver a verle.

Antonio Santana llegaba a Málaga en una temporada en la que ha pisado las importantes plazas de Sevilla y Madrid y había muchas ganas de verlo. El fuengiroleño toreó muy bien a la verónica en el recibimiento, ganándole terreno hacia los medios a un novillo encastado. ‘Volador’ cumplió en el caballo de José Mario Herrero en dos puyazos en los que empujó. En un gesto que le honra, brindó a sus compañeros de cartel y a Fernando Cámara, el maestro de todos ellos en la Escuela Taurina Provincial, una faena en la que dejó constancia de su elegante concepto del toreo, aunque el trasteo no terminó de romper, en parte porque el novillo se apagó pronto. Mató de una estocada trasera.

El segundo de la tarde fue un novillo manso y que nunca se entregó ya que siempre llevó la cara alta, sin humillar, ante el que Curro Márquez sólo pudo estar voluntarioso y entregado, consiguiendo algunos muletazos sueltos de buena factura, sobre todo por el pitón izquierdo. Mató de estocada algo desprendida. Dio una vuelta al ruedo tras una petición minoritaria de oreja.

A José Antonio Lavado le tocó bailar con la más fea del encierro. Un manso de libro que en todo momento huyó la pelea, por lo que fue imposible que el novillero de Benamocarra pudiera hilvanar faena, ya que tuvo que perseguir por todo el ruedo a ‘Bilbaíno’. Lástima que el trabajo de todo un año y las ilusiones naufragasen en la falta de casta del novillo. Mató de un pinchazo hondo.

Debutó con los del castoreño, Samuel Ortiz, que fue a portagayola a recibir con una larga cambiada a un novillo manso y poco colaborador. Dejó unas buenas verónicas con el capote y un par de tandas por la derecha estimables en la faena de muleta, que fue de más a menos. Dejó un pinchazo antes de cobrar una estocada.

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