una fiesta con mucho futuro

La Contraferia

Una feria del centro a la que hay que buscarle sentido (otra vez), y un real de Cortijo de Torres que ha ganado muchos enteros marcan los festejos malagueños que hoy finalizan

Fotografía tomada ayer en la feria del centro, que debe repensar su futuro/Salvador Salas
Fotografía tomada ayer en la feria del centro, que debe repensar su futuro / Salvador Salas
Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

La Feria de Agosto de 2017 entra hoy en la página de la historia y lo hace con claras señales del concepto que debe primar en los festejos para las futuras ediciones. Como cada año, en esta Contraferia hacemos un resumen de lo mejor y lo peor en una reflexión que viene a ser resumen de todo lo publicado a lo largo de estos nueve días de diversión de una feria que, como todo lo que acontecía en España, se ha visto fuertemente sacudida por la barbarie terrorista del jueves por la tarde en Barcelona.

Huelga inesperada

Para empezar, la de 2017 ha sido una feria marcada en sus primeras jornadas por la inesperada y no anunciada huelga de los taxis en su lucha contra Cabify, Uber y empresas similares, que afectó a toda la ciudad y dejó a miles de personas sin forma de retorno desde el real a sus puntos de origen en la primera madrugada, y que los siguientes días provocó muchos problemas de desplazamiento. La injustificada e injustificable violencia empleada por algunos huelguistas hizo, además, que la mayoría de los malagueños no entendiera ni compartiera tal actitud.

Junto a ello, en líneas generales, la ciudadanía no comprendía que la huelga ni se convocara en tiempo y forma ni cumpliera con los servicios mínimos que todo servicio publico debe prestar. Los problemas de movilidad los primeros días fueron muy importantes, y la feria lo acusó, sobre todo en el real por la noche. Las disculpas públicas del sector para con la ciudadanía fueron una clara muestra de que las cosas, por mucha razón de fondo que llevaran, no se hicieron bien.

Feria del Centro

2017 ha dejado claro que hay que buscarle (otra vez) sentido a la Feria del Centro durante el día. Dejada de la mano de dios por la autoridad organizadora de los eventos, ha sufrido una evidente degeneración de un concepto que fue imitado por media España y que ahora, sin embargo, no es nada plausible. Hay que volver a plantear una feria de día distinta, que no sea ni un botellódromo ni un rockódromo, sino un punto de encuentro para la diversión, con actuaciones y demás. La existencia de casetas no tiene mucho sentido en su forma y concepto actuales, sobre todo si tenemos en cuenta la gran oferta de hostelería que tiene la capital malagueña, que ni por asomo existía en el origen de la fiesta en el centro de la urbe allá por la mitad de los años 80.

Hay que marcar con claridad y sin medias tintas la feria que se quiere para Málaga

Son estas empresas las que tienen que ser protagonistas y responsables de la feria de día, que además ha perdido muchos enteros en horas de sol frente al real. Además, no parece muy lógico que ante la masiva existencia de bares y restaurantes se potencie una competencia temporal de casetas en un tiempo de bonanza como son los días de feria frente a quienes están todo un año pagando todo tipo de impuestos y, sobre todo, subsistiendo a los meses de vacas flacas, que los sigue habiendo pese al ‘boom’ capitalino a nivel turístico. ‘Cuidado!, no se pide que se suprima la feria del centro, sino que se reorganice en su concepto.

Un real potenciado

Este declive de la feria de día en el centro (que no significa que no haya gente, que la hay y mucha) ha propiciado un indudable realce de la feria de día en el real. Cuando se construyó el complejo ferial, el objetivo del Ayuntamiento (con el indudable apoyo de las peñas y colectivos de tal índole, que veían peligrar su importante fuente de ingresos merced a la actividad en sus casetas en el real por la noche ante la competencia de la feria del centro), era el de que toda la fiesta se concentrara en el magnífico espacio habilitado en Cortijo de Torres.

El ciclo taurino sigue siendo un importante plus para la Feria de Agosto, como ocurre en otros sitios

Si durante años el real no fue el lugar ideal para la feria de día por lo que no hizo competencia al centro, su potenciación y reclamo han llegado este año a su punto álgido. La explicación es fácil: evidente mejora y acondicionamiento de las casetas allí ubicadas (calidad en el servicio de cátering, precios asequibles y, sobre todo, aire acondicionado), múltiples actividades concentradas, con caballos, caballistas y carruajes como uno de sus grandes atractivos, y habilitación de los paseos y calles que cuentan con una arboleda ya importante que propicia una consoladora sombra que se agradece sobremanera. Aparte hay otra cosa: el real se está poniendo de moda durante el día, también, por qué no decirlo, porque muchos ciudadanos huyen de la feria del centro actual en su concepto y por su masificación. Es el momento de decidir con contundencia qué tipo de feria se quiere para Málaga y hacerlo sin medias tintas, como en su día se hizo a mediados de los 80 cuando ante la disyuntiva de dejarla como estaba (lo cual era condenarla a morir) o revitalizarla, como así se hizo. Lo que ocurre es que la capital malagueña y su centro no tenían nada que ver repito, a lo que era entonces. Teresa Porras, como responsable, parece que lo tiene claro, y eso es muy bueno.

Feria taurina

Pese a que por muchos motivos no atraviesa su mejor momento, sin duda el mundo del toro significa un importante atractivo y complemento a la Feria de Agosto en su concepto general. No sólo ‘mete a la feria’ en una zona, La Malagueta, donde si no existiera no habría muchos vestigios de la fiesta, sino que, además de sumar un para nada desdeñable número de visitantes, propicia un importante sustento para las empresas hosteleras de la zona y en momentos de tardes de gran éxito como la ofrecida por Enrique Ponce y Javier Conde con los toros de Juan Pedro Domeq el pasado jueves aporta también un plus difícil de explicar pero que a la vez es incontestable. Que haya una buena feria taurina, con carteles de categoría, suma y mucho a una feria que quiera tener peso nacional, y en eso está la nueva empresa capitaneada por el veterano empresario José Luis Martín Lorca.

Dicho todo esto, en resumen del resumen, se puede afirmar que ha sido una buena feria la de esta edición, 2017, que además quedará como la que posiblemente ha conformado las bases para la feria del futuro de Málaga.

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