La feria alcanza su ecuador con la música como protagonista

Dry Martina en escena/Ñito Salas
Dry Martina en escena / Ñito Salas

El alcalde reconoce que no se tomarán medidas para controlar el botellón, que el lunes sobrepasó las 12 de la noche

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Cuatro días han pasado ya desde que comenzara la Feria de Málaga de 2017, y aunque aún es pronto para hacer cualquier tipo de balance basado en cifras concretas, lo cierto es que la llegada de este ecuador ya permite sacar algunas conclusiones empíricas de lo que viene siendo una intensa semana. Como ya ocurriera el año pasado, la música ha recuperado el protagonismo en las calles, lo que también ha traído consigo una presencia mayor –poca, pero algo es algo– de las vestimentas más tradicionales. Las masas de gente han dejado de moverse –en parte– por uno u otro local, sino por las plazas en las que suena la música en directo que más les apetece escuchar. «Nosotras la verdad es que somos más de flamenquito y sevillanas», decían hoy un grupo de amigas de mediana edad de la zona oeste de la capital, «así que este este es el segundo día que venimos a la Constitución. De aquí no nos movemos, para qué», se preguntaban.

Argumento similar el de unos jóvenes con acento de la meseta –puede que Madrid– que no llevaban precisamente la estética típica de feriantes. «Nos mola el grupito este de la plaza –en Uncibay–; la verdad es que no esperábamos poder escuchar algo de rock, pero nos iremos con la sorpresa de haber visto algo que está muy bien», decían. Junto a ellos, un grupo de jóvenes rubios –probablemente alemanes o nórdicos– que parecían sentirse que este escenario se lo habían puesto a ellos. Creían que iban a escuchar música en español y finalmente han podido hacer los coros con una – o varias– botella de Cartojal en mano. De Cartojal o de Cartojito, la gran revelación en cuanto a bebidas se refiere de los últimos años. Si uno combina esta evolución del vino con el tabaco de cierta marca con sabor a mojito (tal cual), puede decir que está en la onda de la Feria de Málaga 2017. Eso sí, este año ha bajado sensiblemente la venta de cordones de gafas con motivos indios, lo que no ha impedido que se sigan viendo constantemente. Se ve que los feriantes han sido previsores y los han guardado para esta edición.

Escenarios y peñas aparte, el otro protagonismo musical se lo están llevando los músicos callejeros, que durante la feria no son otros que las bandas y, por encima de ellos, las pandas de verdiales, que gustan a los feriantes locales y sorprenden a los extranjeros, especialmente en la zona de la calle Larios, donde se pueden expresar de la mejor manera posible.

Decíamos que la música en la calle era la protagonista, aunque no la única. La Peña Juan Breva ha registrado hoy –como el resto de días– una gran afluencia a sus recitales y conciertos –que se combinan con una excelente comida–, y que son de los planes más auténticos que uno puede realizar estos días. Además, en el caso de hoy la peña contó con la visita del alcalde, Francisco de la Torre, al que le dedicaron una actuación especial.

Ñito Salas

Esta visita del regidor sirvió para que éste hablar de los asuntos de actualidad de la ciudad –que son muchos y muy complejos pese a que estemos en la semana de feria–, pero también para adelantar algunas cuestiones relacionadas con los festejos. A su juicio, y pese a complicaciones como la huelga del taxi, De la Torre considera que es una lástima porque está siendo una feria «brillante». «Pienso que será la mejor en los últimos años según nos están diciendo los empresarios. Veremos los datos al final, pero el balance global será muy bueno», apuntó.

Estas declaraciones coinciden plenamente con las pronunciadas ayer por el presidente de los hosteleros de Málaga (MAHOS), Jesús Sánchez, tras haber hablado con sus asociados en los primeros días. Habrá que contar al final, pero de momento el ambiente de la feria está siendo muy bueno desde el primer día.

'Ponte la camiseta'

Ya que se menciona a los hosteleros, hay un asunto que siempre ha traído de cabeza a buena parte de la sociedad malagueña durante la feria, que no es otro que aquellos ciudadanos que se pasean por el centro sin camiseta. Y por qué los hosteleros; porque este año lanzaban una campaña en ese sentido que parece haber tenido un éxito relativo, ya que a ojo de buen cubero –por suerte no hay estadísticas a este respecto– hay menos que otros años. Aún así, sí que son varios los que van sin camiseta pero con un delantal con motivos festivos. En esta caso no sabemos si es eso censurable o no, pero ya que estamos se podría añadir lo de evitar ir en chanclas, ya que por mucho calor que haga, el centro no es la playa; al menos de momento.

El eterno ‘botellón’

Desde esta líneas hemos dicho en varias ocasiones que el centro tiene dos ferias, o mejor dicho, dos turnos. Los que llegan a las 13.00 horas, y los que acuden ya caída la tarde, a eso de las 18.00. Estos últimos acuden directamente al ‘botellón’ de la Plaza del Cervantes, Uncibay, Madre de Dios y aledaños, y aunque no suman tantos como los que van a comer a las calles del centro, si son un buen número de personas que en muchos casos provocan las quejas de vecinos y algunos comerciantes.

Es cierto que este año la plaza Mitjana ha dejado de albergar esta práctica, pero trasladarlos de una parte a otra no es la solución. El alcalde ha manifestado hoy que controlar el ‘botellón’ es «complicado», a lo que ha añadido que los empresarios que estén «en ese telón de fondo» deben también tener en cuenta a los vecinos. Sin embargo, no planteó ninguna solución, por lo que se seguirá bebiendo en la calle lo que resta de semana. Hoy había menos gente debido a la menor asistencia en general que el lunes –víspera de festivo–, en el que se estuvo haciendo ‘botellón’ hasta pasadas las 12 de la noche. Esta sigue siendo la tarea pendiente de la feria del centro.

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